Por qué Wall Street ignora las pérdidas de SpaceX y OpenAI

Las futuras salidas a bolsa de gigantes como SpaceX y OpenAI plantean un dilema: los inversores parecen dispuestos a perdonar números rojos a cambio de crecimiento disruptivo, pero ¿hasta cuándo durará la fiesta?
El mercado está que arde con la inteligencia artificial y la exploración espacial, pero hay un elefante en la habitación: las pérdidas millonarias de empresas como OpenAI y SpaceX. Mientras los inversores minoristas sueñan con subirse al cohete de estas futuras salidas a bolsa, en Wall Street algunos ya se preguntan si estamos ante una burbuja 2.0.
Robinhood, la plataforma de inversión que popularizó las comisiones cero, ha puesto el dedo en la llaga. Su directora de inversiones, Stephanie Guild, y el jefe de corretaje, Steve Quirk, analizan un fenómeno curioso: el apetito por este tipo de compañías no se frena ni con números rojos. La promesa de un futuro dominado por cohetes reutilizables y chatbots que lo saben todo pesa más que los balances actuales.
SpaceX, por ejemplo, ha quemado caja a un ritmo de vértigo para desarrollar Starship y Starlink, pero su valoración no deja de subir en los mercados privados. OpenAI, por su parte, gasta fortunas en computación para entrenar modelos como GPT-4, con ingresos que aún no cubren esos costes. La gran pregunta es si cuando estas empresas den el salto al parqué, los inversores institucionales aplicarán la misma vara de medir que con cualquier otra empresa tecnológica.
El contexto no ayuda: tipos de interés altos y un mercado que ya no perdona tan fácil los sueños sin beneficios. La resaca de 2022 aún escuece, y sin embargo, el brillo de la IA y el espacio parece cegar a muchos. Robinhood detecta que sus usuarios más jóvenes están dispuestos a asumir riesgos que los gestores tradicionales ni se plantearían.
La clave estará en el relato. Si estas compañías logran convencer de que sus pérdidas son inversión y no despilfarro, podrían cambiar las reglas del juego. Pero si el crecimiento se estanca o la paciencia se agota, el aterrizaje podría ser más brusco que un cohete de SpaceX sin propulsor.
El análisis de Salseo
- El mercado está valorando el potencial futuro de disrupción por encima de la rentabilidad actual, algo típico en fases de euforia tecnológica. La diferencia es que ahora los tipos de interés son más altos, lo que debería hacer que el dinero 'gratis' para financiar pérdidas ya no exista.
- La actitud de los inversores minoristas, detectada por Robinhood, es un arma de doble filo: puede dar un impulso inicial en bolsa a estas empresas, pero también generar una volatilidad extrema si cambia el sentimiento. La gran incógnita es si los grandes fondos seguirán el juego o se mantendrán al margen.
- El verdadero riesgo no son las pérdidas en sí, sino la capacidad de estas compañías para traducir su dominio tecnológico en ventaja competitiva sostenible y, eventualmente, en beneficios. Habrá que vigilar métricas como el crecimiento de ingresos y los márgenes brutos, más que el resultado neto, en sus primeros informes como cotizadas.
- Existe una lectura contraria: que el mercado ya ha aprendido de los excesos de 2021 y será más exigente. Si las salidas a bolsa se producen con valoraciones demasiado hinchadas, podríamos ver correcciones dolorosas que enfríen el apetito por el sector durante años.