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Powerus cierra su fusión con AGH y ya cotiza en el Nasdaq con contratos de defensa

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Powerus cierra su fusión con AGH y ya cotiza en el Nasdaq con contratos de defensa

La empresa de drones y sistemas antidrón completa su combinación de negocios con AGH: desde el 1 de octubre de 2026 opera como Powerus Corporation (PUSA), con el 83 % del capital en manos de los antiguos accionistas de Powerus y una cartera de contratos de defensa y comerciales que, en su mayoría, todavía no son pedidos en firme.

Powerus ya no es solo un fabricante de drones en la cola de la salida a bolsa: ya está dentro. La compañía ha cerrado su combinación de negocios con AGH (la antigua Aureus Greenway Holdings) y, desde el 1 de octubre de 2026, la sociedad cotizada se llama Powerus Corporation y sigue cotizando en el Nasdaq con el mismo ticker, PUSA. La operación se anunció en marzo y ahora se ha materializado: Autonomous Power Corporation, que opera comercialmente bajo la marca Powerus, pasa a ser una filial al 100 % de la cotizada, que adopta el nombre de la empresa. El cambio de ticker ya se había hecho en mayo de 2026, cuando AGH pasó a llamarse PUSA en el Nasdaq, así que los accionistas ya venían avisados.

Según el folleto informativo presentado ante el regulador estadounidense (la SEC), los antiguos accionistas de Powerus se quedan con alrededor del 83,0 % de las acciones de la compañía combinada, mientras que los que ya estaban en AGH mantienen el 17,0 % restante. El equipo directivo lo encabezan Andrew Fox como consejero delegado y presidente del consejo, Brett Velicovich como presidente y Edward Jordan como director financiero, con un consejo de seis miembros. ¿A qué se dedica? A sistemas autónomos: aeronaves de gran capacidad de carga, drones tácticos, interceptores antidrón y plataformas marítimas, con la mayor parte de la fabricación en Estados Unidos.

En los meses previos al cierre la compañía anunció una ristra de contratos. El 30 de abril de 2026 comunicó que la Fuerza Aérea estadounidense había hecho un pedido de compra limitado de sus interceptores Guardian-2 tras una demostración exitosa. El 3 de agosto llegó algo más gordo: su filial Tandem Defense se adjudicó un contrato de la Fuerza Aérea para sistemas aéreos no tripulados de negación (Grupo 1), con un valor máximo de 90 millones de dólares y vigencia hasta mediados de 2028. Ojo con la letra pequeña, que la propia empresa se encargó de subrayar: es un contrato de tipo IDIQ (el cliente va pidiendo por tramos según necesidad) y esos 90 millones son un techo, no una cifra garantizada ni comprometida. El 20 de agosto anunció un contrato comercial de unos 22,3 millones de dólares para detectar, seguir y clasificar drones y lanzar alertas tempranas en infraestructuras críticas de petróleo y gas en Oriente Medio; no se desveló ni el cliente ni las ubicaciones, y Reuters detalló que incluye hardware, software, activación, instalación y 24 meses de mantenimiento. El sistema está preparado para añadir después los interceptores Guardian.

En el plano industrial, el 24 de agosto la compañía confirmó que había empezado a fabricar el interceptor Guardian en una planta dedicada de la región del Consejo de Cooperación del Golfo, gracias a una alianza de varios años con un fabricante de defensa local; Powerus se reserva el diseño, la ingeniería y los estándares técnicos. El 18 de septiembre llegó un pedido de compra limitado del Ministerio de Defensa de Pakistán de sistemas aéreos no tripulados y soporte, junto a un memorando de entendimiento estratégico; no se dio ninguna cifra y el propio memorando no es un acuerdo definitivo ni obliga a comprar nada. En julio, su filial Kaizen Aerospace estrenó división agrícola y firmó un acuerdo de distribución exclusiva con Aerospread Technologies Limited (Nueva Zelanda) para Australia y Nueva Zelanda con su aeronave de carga pesada xFold Dragon: los objetivos de venta apuntan a unos 60 millones de dólares de ingresos potenciales en cinco años, pero son metas de rendimiento, no pedidos en firme. En cuanto a los inversores, en abril de 2026 Powerus cerró una inversión estratégica de 50 millones de dólares del grupo surcoreano KCGI, destinada a ampliar capacidad de fabricación en Estados Unidos y Corea del Sur, y en junio se sumó también el fabricante estadounidense de drones Unusual Machines (NYSE American: UMAC).

El análisis de Salseo

  • Cerrar una fusión no equivale a tener ingresos: el contrato estrella con la Fuerza Aérea es de tipo IDIQ, es decir, un acuerdo con un techo de 90 millones que el cliente va pidiendo por tramos según lo necesite (y puede no pedir todo). El mercado tiende a leer cualquier titular de contrato como si fuera facturación asegurada, y aquí la propia empresa insiste en que no lo es.
  • Casi toda la cartera anunciada lleva letra pequeña: pedidos 'limitados' de la Fuerza Aérea y de Pakistán, un memorando que no obliga a comprar y objetivos de venta de 60 millones que no son compromisos. La señal que de verdad importa no son los comunicados, sino cuánto de todo eso se transforma en ingresos contables en los próximos resultados trimestrales.
  • El negocio se está repartiendo entre defensa (antidrón y drones tácticos) y usos civiles, como vigilar infraestructura petrolera en Oriente Medio o repartir productos agrícolas desde el aire en Australia y Nueva Zelanda. Eso da resiliencia, pero también más exposición geopolítica: un pedido en Pakistán o una fábrica en el Golfo pueden torcerse si cambia el tablero político.
  • Que fabrique en el Golfo pero mantenga el diseño y los estándares técnicos en Estados Unidos es una decisión deliberada: le permite vender en la región sin perder el sello 'hecho en EE. UU.' que exigen muchos contratos de defensa. Y atención a la estructura de capital: con los antiguos dueños controlando el 83 %, el porcentaje que cotiza libremente es pequeño, lo que puede amplificar los movimientos de la acción.

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Fuente: TipRanks