Powerus se lleva un contrato de hasta 90 millones de la Fuerza Aérea de EE.UU.

La filial Tandem Defense, propiedad de Powerus, gana un contrato de hasta 90 millones de dólares para drones de negación aérea. Ojo: es un techo máximo, no dinero garantizado.
Powerus —cuyo nombre legal es Autonomous Power Corporation— ha anunciado que su filial al 100% Tandem Defense LLC se ha adjudicado un contrato de la Fuerza Aérea de Estados Unidos tras un proceso competitivo. El objeto del contrato son sistemas de aeronaves no tripuladas de la categoría conocida como "Group 1" destinados a la llamada negación aérea, es decir, capacidades pensadas para impedir que otros aparatos (por ejemplo, drones hostiles) puedan operar libremente en el aire. El valor máximo del acuerdo es de 90 millones de dólares a lo largo de toda su vida, e incluye también equipos auxiliares de apoyo, formación para los operadores y soporte de representantes de servicio técnico sobre el terreno.
La clave está en la estructura del contrato. No se trata de un pedido cerrado, sino de un contrato de tipo IDIQ (entrega indefinida, cantidad indefinida): el Ejército del Aire puede ir emitiendo pedidos concretos contra ese techo de 90 millones a medida que surjan necesidades. El trabajo se realizará en las ubicaciones que determinen los sucesivos pedidos, y el periodo de ejecución se extiende hasta mediados de 2028, siempre sujeto a que haya financiación pública disponible, a que se emitan las órdenes y al derecho del Gobierno a cancelar el contrato por conveniencia. La gestión corre a cargo del Air Force Life Cycle Management Center, en la base de Wright-Patterson (Ohio).
Ese detalle es importante para no confundir titulares con realidad: los ingresos de Powerus dependerán de cuántos pedidos concretos vaya colocando la Fuerza Aérea. Los 90 millones son el máximo potencial y no una cantidad garantizada ni comprometida, por lo que la cifra real facturada podría ser bastante menor en función del volumen de órdenes, del presupuesto asignado y de las prioridades del programa. Por ahora, eso sí, el Gobierno ya ha comprometido una financiación inicial y el resto de pedidos se irán decidiendo a su discreción. Tandem Defense se presenta como un fabricante estadounidense de sistemas aéreos no tripulados para clientes militares, gubernamentales y de las fuerzas de seguridad. Powerus, por su parte, se define como una compañía que construye arquitectura de sistemas autónomos para mover, proteger y sostener activos críticos en entornos de alto riesgo, con producción escalada en Estados Unidos.
El anuncio llega además en pleno proceso de fusión. Powerus tiene previsto integrarse en una filial de nueva creación de Aureus Greenway Holdings (Nasdaq: PUSA), sociedad que ya ha cambiado su ticker a PUSA y que adoptaría el nombre de "Powerus Corporation", con Powerus como entidad superviviente. La operación está prevista para el verano de 2026, pendiente de condiciones habituales como la efectividad del formulario S-4 ante la SEC y la obtención de las autorizaciones regulatorias necesarias, entre ellas la revisión de CFIUS y los permisos del ámbito de defensa y control de exportaciones. En la propia nota, la compañía advierte de que las afirmaciones sobre el negocio proceden íntegramente de la dirección de Powerus y no han sido verificadas de forma independiente por AGH, y recuerda que no hay garantía de que la fusión se cierre ni de cuándo lo haría.
El análisis de Salseo
- El titular dice 90 millones, pero el mecanismo IDIQ significa que eso es solo el techo de una 'bolsa' contra la que la Fuerza Aérea irá metiendo pedidos. La métrica que de verdad mueve la facturación de Powerus no es este anuncio, sino el goteo de órdenes concretas contra ese techo: ahí es donde hay que fijarse en los próximos meses.
- El interés real del contrato está en qué compra el Ejército del Aire: drones pequeños y 'negación aérea', es decir, capacidad para impedir que otros drones operen. Es una señal de hacia dónde va el gasto militar, que cada vez prioriza aparatos baratos y consumibles frente a plataformas enormes, y abre la puerta a proveedores no tradicionales como este.
- La noticia también funciona como aval de credibilidad de cara a la fusión con Aureus Greenway (PUSA): llegar a la operación con un contrato de defensa bajo el brazo ayuda a contar una historia sólida ante los reguladores que deben dar el visto bueno, como CFIUS o las autorizaciones del sector defensa. Es un argumento tanto financiero como de cara a la galería.
- Conviene leer la letra pequeña: el Gobierno puede cancelar el contrato por conveniencia, el importe depende de presupuestos anuales y la ejecución se estira hasta mediados de 2028, así que el impacto en caja está repartido en el tiempo. Además, el propio comunicado recuerda que las cifras las aporta la dirección de Powerus y no han sido verificadas por AGH.