El miedo a una IA más lenta sacude a Nvidia, Micron y los chips

Las llamadas a frenar el desarrollo de la inteligencia artificial encienden las dudas sobre el rally tecnológico y provocan un castigo superior al 5% en los principales fabricantes de semiconductores.
Los inversores han empezado a cuestionarse si el rally bursátil impulsado por la inteligencia artificial (IA) tiene recorrido suficiente. El detonante han sido las declaraciones de figuras destacadas del sector pidiendo un ritmo de desarrollo más pausado para la IA, entre ellas el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, que ha reclamado más tiempo para gestionar los riesgos de esta tecnología. Sus palabras no implican necesariamente un recorte inmediato de la inversión, pero han metido una incertidumbre nueva en un mercado que lleva años subiendo apoyado en el aumento constante del gasto en infraestructura de IA.
La primera reacción se ha visto en los fabricantes de chips. El ETF iShares Semiconductor se dejó casi un 6% el lunes, y grandes nombres del sector como Nvidia, Micron y AMD cayeron entre un 3% y un 5% en la misma sesión. El martes las cotizaciones amanecieron prácticamente planas y el ETF bajaba algo más del 0,2%. Para ponerlo en perspectiva: el S&P 500 ha más que duplicado su valor desde que arrancó el mercado alcista en octubre de 2022, y el índice Philadelphia SE Semiconductor sigue subiendo más del 55% en lo que va de 2026, lo que da idea de cuánto ha corrido el sector. El gasto de capital vinculado a la IA se acercará a los 800.000 millones de dólares en 2026, según las estimaciones que maneja el mercado, así que cualquier frenazo tendría consecuencias tanto en los beneficios empresariales como en la economía en general.
¿Por qué se llevan los chips la peor parte? Porque son la primera pieza de la cadena que nota un cambio de ritmo. Como resume el director de inversiones de Arena Private Wealth, Erik Kratz, el mercado castiga con más dureza a «la capa de las palas y los picos» que a las grandes tecnológicas, ya que es la más expuesta a que se modere la mejora de capacidades de la IA. A eso se suma que son posiciones muy concurridas: muchísimo dinero está colocado en las mismas acciones, y cuando llega una noticia incómoda, los movimientos son más bruscos, como apunta Jake Behan, de Direxion. El consejero delegado de Horizon Investment Services, Chuck Carlson, pide prudencia: para hablar de un problema real quiere ver «pedidos cancelados, centros de datos y contratos de construcción cancelados», no solo conversaciones.
De momento, los planes de inversión de las grandes tecnológicas siguen en pie. Los especialistas en renta fija de AllianceBernstein sostienen que las peticiones de frenar la IA difícilmente van a descarrilar la financiación y el gasto de las tecnológicas y de los operadores de centros de datos, porque son planes a diez años o más y no se tuercen por las noticias de un fin de semana. De hecho, esperan que los grandes proveedores de nube aumenten su inversión en el corto plazo, con más de un billón de dólares el año que viene, aunque anticipan que el gasto se vaya enfriando en los ejercicios siguientes. En la misma línea, la analista de semiconductores Stacy Rasgon recuerda que los objetivos de ingresos ligados a la IA ya recogen los planes de gasto previstos y que, aunque se reduzca el ritmo de entrenamiento de los modelos, eso no significa automáticamente que se vaya a gastar menos.
A todo esto se ha sumado un segundo frente: la regulación. El debate ya no es solo cuánto van a invertir las empresas, sino qué normas podrían aprobarse para poner límites de seguridad al desarrollo de la IA y cómo afectarían a quienes más se han beneficiado del boom. La incertidumbre para el inversor está en cómo esas futuras reglas podrían condicionar el ritmo de desarrollo, la demanda de chips y la economía de construir centros de datos cada vez más caros. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó el lunes importancia al asunto: calificó las amenazas de seguridad de la IA de «engaño» y quitó hierro a la necesidad de regularla.
El análisis de Salseo
- Lo importante aquí no es un dato, es un cambio de relato: hasta ahora el mercado pagaba cualquier señal de más gasto en IA y ahora empieza a poner precio a la posibilidad de que se enfríe. Mientras no aparezcan pedidos o contratos cancelados, el golpe se parece más a un reajuste de posiciones muy cargadas que a un deterioro real del negocio.
- Los chips caen más que las grandes tecnológicas por una razón mecánica: son las «palas y picos» del boom, cobran por cada centro de datos que se construye, así que cualquier duda sobre el ritmo de construcción les llega antes y más fuerte. Las tecnológicas, en cambio, pueden alargar o repartir sus inversiones y tienen otros negocios que amortiguan.
- La señal concreta que hay que vigilar son los anuncios de inversión (capex) de los grandes de la nube y los pedidos de centros de datos. Si ahí se ve un recorte o una cancelación, la tesis del sector cambia de verdad; si todo sigue siendo declaraciones y titulares, lo más probable es que quede en volatilidad. En paralelo, cualquier avance regulatorio sobre seguridad en IA sería otro frente abierto.
- Matiz que el titular no cuenta: el sector viene de subidas enormes (el índice de semiconductores avanza más del 55% en 2026), así que un batacazo del 3% al 5% en un día apenas devuelve una parte pequeña de las ganancias. Y ojo, los propios analistas que restan importancia al episodio también prevén que el gasto en IA se vaya desinflando con los años: el riesgo existe, lo que se discute es cuándo.