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Raymond James ve a Nvidia en 515 dólares con la acción en máximos

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Raymond James ve a Nvidia en 515 dólares con la acción en máximos

El analista Simon Leopold, de Raymond James, sitúa su precio objetivo para Nvidia en 515 dólares por acción, justo cuando el valor cotiza cerca de récords y suena un posible pedido gigante de chips por parte de SpaceX.

Nvidia vuelve a estar en el punto de mira de los analistas. Simon Leopold, analista de la firma de inversión Raymond James, cree que las acciones de la compañía de chips pueden llegar a los 515 dólares por acción, un nivel que su lectura sitúa por encima de la cotización actual. Conviene aclarar qué es esto de un precio objetivo: no es una promesa ni una predicción con bola de cristal, sino la estimación que hace un analista sobre dónde cree que valdrá la acción dentro de unos meses si se cumplen sus cálculos sobre el negocio. Es, en la práctica, una forma de decir "creo que todavía le queda recorrido".

El detalle que da fuerza a esa tesis es el momento en el que llega. Nvidia cotiza cerca de sus máximos históricos, es decir, el mercado ya le ha reconocido una enorme subida, y aun así hay analistas que consideran que el precio puede seguir escalando. El motivo de fondo es el mismo de siempre: la compañía es uno de los grandes fabricantes de los procesadores que se usan para entrenar y ejecutar inteligencia artificial, y la demanda de ese tipo de chips sigue siendo extraordinariamente alta.

En ese contexto se enmarca otro rumor que estos días circula por el mercado: SpaceX, la empresa aeroespacial, estaría negociando levantar unos 40.000 millones de dólares con el objetivo de comprar chips de Nvidia. Si esa operación se confirmara, sería un pedido de un tamaño enorme y funcionaría como un argumento más para quienes defienden que el tirón de la inteligencia artificial no depende solo de unos pocos gigantes tecnológicos, sino que se está extendiendo a compañías de sectores muy distintos que necesitan capacidad de cálculo para sus proyectos.

Con todo, conviene no perder de vista que un precio objetivo es la opinión de una casa de análisis, no un hecho. Lo que de verdad mueve la cotización son los resultados de la empresa, los pedidos que confirma y cómo evoluciona la demanda de sus productos estrella. Por eso, los próximos datos trimestrales de Nvidia y cualquier confirmación (o desmentido) sobre el supuesto encargo de SpaceX serán las citas clave para comprobar si esta visión optimista se sostiene o se queda en un simple titular.

El análisis de Salseo

  • Un precio objetivo es una estimación, no una garantía: lo relevante aquí no es la cifra de 515 dólares en sí, sino que Raymond James se apunte al optimismo cuando la acción ya está cerca de máximos. Cuando el consenso sube el listón en un valor que ya lo ha hecho muy bien, suele significar que el mercado da por hecho que los pedidos y los resultados van a seguir creciendo con fuerza.
  • El posible encargo de SpaceX es la parte más interesante: 40.000 millones de dólares en chips sería un pedido fuera de lo habitual y confirmaría que la fiebre por la inteligencia artificial ya no la sostienen solo los grandes proveedores de internet, sino también empresas de otros sectores como el aeroespacial. Si se concreta, refuerza la idea de una demanda amplia; si se queda en rumor, el impulso se deshincha rápido.
  • Señal concreta a vigilar: la evolución de los ingresos de su negocio de centros de datos en las próximas presentaciones de resultados y la confirmación oficial (o no) del pedido de SpaceX. Un rumor así puede mover la acción unos días y luego deshacerse sin dejar rastro.
  • La lectura contraria: cuando un analista eleva su precio objetivo con la acción en zona de récords, el margen de decepción es pequeño. Cualquier frenazo en los pedidos, más competencia o una traba regulatoria a la venta de sus chips se pagaría cara, porque el precio actual ya lleva incorporada mucha expectativa positiva.

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