El regreso de Intel es real: ¿está el mercado listo para creérselo?

Intel ha batido casi todas las métricas en su último trimestre y vuelve a crecer en ingresos, márgenes y beneficio a la vez, pero Wall Street sigue recomendando 'mantener'. El debate ahora es si los números ya justifican algo más.
Intel, el fabricante de chips que durante décadas fue la referencia del sector, parece estar girando de verdad la página de cuatro años muy duros. Sus resultados del segundo trimestre de 2026, publicados en julio, batieron prácticamente todas las métricas: ingresos de 16.100 millones de dólares, un 25,4% más que un año antes y 1.800 millones por encima de lo que la propia compañía había anticipado en abril. El margen bruto, una medida de cuánto dinero le queda a la empresa después de asumir los costes directos de fabricar, superó el 41%, 2,8 puntos por encima de su previsión. Y el beneficio por acción se situó en 0,42 dólares, 0,22 por encima de esa previsión y 0,52 más que hace un año.
El punto de partida era malo y conviene recordarlo para valorar el tamaño del giro. Los ingresos cayeron desde 79.000 millones en 2021 hasta 52.800 millones el año pasado, el beneficio por acción pasó de 4,89 dólares a pérdidas profundas y el margen bruto se fue comprimiendo desde más del 45% hasta menos del 39%. En ese contexto, la división de ordenadores y plataformas, la más grande de la casa, facturó 8.900 millones frente a 7.900 un año antes, con 2.300 millones de beneficio operativo y un margen del 26,4%. Que su negocio principal vuelva a moverse en la dirección correcta es, según el análisis publicado por TipRanks, la señal más relevante de que el cambio no es solo cosmético.
La compañía también ha dado una guía para el tercer trimestre que apunta en la misma línea: ingresos de entre 15.800 y 16.800 millones, unos 2.600 millones más que en el mismo periodo del año anterior, con un margen bruto del 42% y un beneficio por acción de 0,38 dólares, ambos mejores que hace un año. La clave, según esta tesis, es que ingresos, márgenes y beneficios mejoren al mismo tiempo, porque eso es lo que se parece a una recuperación real antes de que el mercado la acabe descontando en el precio.
El argumento de fondo tiene que ver con la inteligencia artificial. Hasta ahora el gran boom de la IA se lo han repartido los fabricantes de procesadores gráficos y los grandes centros de datos, un terreno donde Intel no ha destacado. Pero la siguiente fase, la de la IA que funciona en el propio dispositivo, en ordenadores con IA, equipos industriales conectados y centros de datos más cercanos a donde se generan los datos, encaja mejor con los mercados en los que Intel lleva décadas vendiendo. A eso se suma la apuesta por su proceso de fabricación 18A, sobre el que ya construye su chip Series 3, y la posibilidad de captar encargos de fabricación de terceros que busquen una alternativa a TSMC. Todo esto convive con una competencia feroz de AMD y Nvidia y con una valoración exigente: la acción cotiza a 83,79 veces los beneficios estimados para 2026, una cifra que solo tiene sentido si las ganancias crecen mucho en los próximos años. La próxima cita para comprobarlo es el 21 de octubre de 2026, cuando la compañía presente sus siguientes resultados.
El análisis de Salseo
- Lo que ha cambiado no es una promesa, es que los números han batido la propia previsión de la empresa en ingresos, márgenes y beneficio a la vez. Cuando una compañía supera su propio objetivo en las tres líneas al mismo tiempo, la discusión deja de ser 'si se recupera' y pasa a ser 'cuándo mueve ficha el consenso', que hoy sigue anclado en 'mantener'.
- El dato estrella es el margen bruto: vuelve por encima del 41% después de caer por debajo del 39%. En un fabricante de chips, cada punto de margen es dinero que la empresa se ahorra en fabricar, pero el listón sigue por debajo del 45% de sus años buenos. El examen real es si el 42% prometido para el tercer trimestre se cumple o se queda en promesa.
- La segunda pata de la historia es el proceso 18A y la fundición. Si Intel empieza a firmar encargos de fabricación de terceros que busquen alternativas a TSMC mientras su negocio de ordenadores se recupera, el relato deja de ser una simple recuperación cíclica y pasa a ser una historia de crecimiento. Ese contrato concreto es la señal a vigilar.
- La letra pequeña está en el precio: cotiza a 83,79 veces los beneficios estimados para 2026, una cifra solo justificable si las ganancias se multiplican de aquí a 2029, cuando el múltiplo caería hasta unas 26,8 veces. Es decir, buena parte del éxito ya está en el precio, así que un tropiezo en los resultados del 21 de octubre de 2026 se notaría mucho más que una buena noticia.