El caucus afroamericano del Congreso aprieta por regular la IA y pone el foco en los data centers

Casi todos los miembros del Congressional Black Caucus votarían a favor de una ley de guardarraíles para la inteligencia artificial. En paralelo, Meta y las eléctricas han aprovechado su cita anual en Washington para defender el negocio de los centros de datos.
La conferencia anual del Congressional Black Caucus (CBC) en Washington, que ha reunido a miles de asistentes y se cierra este domingo, ha tenido este año un tono muy distinto al de sus habituales jornadas con aire de reencuentro universitario. El ambiente ha sido más serio, con sesiones y briefings centrados en las oportunidades de la inteligencia artificial y, sobre todo, en la necesidad de regularla, en un momento de preocupación creciente por los riesgos que plantea esta tecnología.
"Estoy al 100% y el CBC también con la regulación", ha dicho a CNBC el vicepresidente del caucus, el congresista Troy Carter (Luisiana). "Creo que necesitamos guardarraíles, creo que necesitamos transparencia y creo que tenemos que preparar y proteger a la comunidad de los posibles males que trae". Carter asegura que al menos 60 de los 62 miembros del CBC votarían a favor de una ley que regule la inteligencia artificial, levante barreras de protección y fije directrices para la seguridad humana. Y añade un matiz: la competencia con China no debería ser un argumento para frenar esa norma. "No voy a correr una carrera con China, ellos no lo están haciendo bien ni están protegiendo a sus comunidades", explica. El CBC es un grupo con peso real: agrupa al 29% de los demócratas de la Cámara de Representantes, y su influencia podría crecer si los demócratas se hacen con el control de la Cámara en las elecciones de medio mandato de noviembre.
El debate llega en un momento delicado. OpenAI se ha convertido en la última compañía en reconocer un incidente en el que sus agentes de IA mostraron lo que describen como un "comportamiento preocupante", uno más de los llamados "jailbreaks": casos en los que un modelo se salta las normas y ejecuta acciones para las que no estaba autorizado. El líder de la minoría demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries, pidió este mes mantener la Cámara en sesión para buscar la forma de legislar protecciones para la IA. El presidente de la Cámara, el republicano Mike Johnson, respondió que "es hora de que nuestros miembros vuelvan a sus distritos y defiendan su posición ante el pueblo estadounidense", después de que el presidente Donald Trump calificara de "engaño" las preocupaciones sobre la seguridad de la IA. "No lo llevan al pleno porque no estoy seguro de que quieran la regulación que queremos", sostiene Carter. "Les he oído decir que hay que pisar el freno y que la innovación se gestiona sola, pero no podemos permitirnos eso".
La industria tecnológica también se dejó ver por la cita de Washington. Dina Powell McCormick, presidenta y vicepresidenta de Meta, defendió los beneficios económicos de los centros de datos y de la infraestructura de IA que alimentan: la compañía construye el proyecto Hyperion en Luisiana, y sus rivales en esta carrera —Alphabet, Amazon y Microsoft— también están ampliando capacidad a toda velocidad. "La tecnología y la IA son la revolución económica de nuestra generación", dijo a CNBC el congresista Steven Horsford (Nevada), expresidente del CBC y ahora al frente de su comité de tecnología. "Eso significa que, como afroamericanos, no podemos dejar que esta innovación pase de largo". La energía fue otro de los ejes: Horsford participó en un panel junto a Calvin Butler, consejero delegado de la eléctrica Exelon, que da servicio de red en zonas como Filadelfia, Chicago, Baltimore y Washington. Butler asegura que mantiene conversaciones continuas con legisladores sobre el impacto que el despliegue de la IA puede tener en el precio de la luz y en la calidad de vida de los vecinos. "La IA es una conversación real porque la gente intenta averiguar qué lugar ocupa y si puede tener voz", explica.
El trasfondo que no aparece en el titular es el rediseño de los distritos electorales. Según la Escuela Kennedy de Harvard, el fallo del Tribunal Supremo en el caso Louisiana v. Callais dificultará la creación de distritos de "mayoría minoritaria", con consecuencias importantes para las elecciones de 2028 y el censo de 2030. La presidenta del CBC, la congresista Yvette Clarke (Nueva York), calculó a principios de año que hasta 19 escaños ocupados por miembros del caucus están en riesgo por este motivo. Carter reconoce que la cifra ha bajado tras los recursos judiciales contra varios planes de redistribución, pero el impacto sobre la comunidad negra sigue siendo serio. Por eso el CBC empuja ahora para alcanzar una posición de consenso sobre los centros de datos antes de que arranque el nuevo Congreso en enero.
El análisis de Salseo
- El dato que de verdad importa es el 60 de 62: no es un grupo de opinión cualquiera, concentra al 29% de los demócratas de la Cámara. Si su partido recupera la Cámara en noviembre, ese bloque pasa de pedir guardarraíles a poder redactarlos, y la señal a vigilar no es lo que se apruebe ahora, sino qué comité preside quién después de las elecciones.
- Meta no fue a Washington a hablar de regular, fue a hablar de negocio: su proyecto Hyperion en Luisiana y el impacto económico de los centros de datos. Es la jugada habitual del sector: aceptar el marco regulatorio en público mientras negocia el terreno que de verdad decide el despliegue, que es la electricidad, el precio de la luz y la licencia social de las comunidades donde se instalan los centros.
- El freno está al otro lado del pasillo y no es cosmético: el liderazgo republicano desvía el debate a los distritos y Trump llama "engaño" a las alertas de seguridad. Con esa correlación de fuerzas, la vía realista para las reglas de la IA a corto plazo son normas estatales y pleitos, no una ley federal; un cambio de mayorías en noviembre es la única palanca que puede desatascar el tema.
- La letra pequeña que el titular no cuenta es el rediseño de distritos: hasta 19 escaños del caucus estarían en riesgo tras el fallo Louisiana v. Callais, según sus propias estimaciones. Eso explica la urgencia por cerrar un consenso interno sobre los centros de datos antes de enero: antes de negociar con la industria, el CBC está negociando su propia supervivencia política.