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El renacer nuclear en EE.UU.: alianzas millonarias y un apoyo popular récord

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El renacer nuclear en EE.UU.: alianzas millonarias y un apoyo popular récord

Brookfield y GE Vernova lideran nuevas asociaciones para desplegar reactores nucleares, mientras una encuesta de Gallup muestra un respaldo ciudadano sin precedentes. ¿Qué significa para los inversores?

El sector nuclear estadounidense está que arde. En las últimas semanas hemos visto un goteo de anuncios que confirman que la energía atómica vuelve a estar en el centro del tablero energético. La guinda del pastel la han puesto dos grandes alianzas industriales y una encuesta de Gallup que refleja un cambio de humor en la opinión pública.

Por un lado, Brookfield Asset Management, un gigante de las infraestructuras con más de un billón de dólares bajo gestión, se ha unido a The Nuclear Company (TNC) para crear una nueva empresa centrada en la ejecución de proyectos nucleares. Su objetivo: desplegar los reactores AP1000 y AP300 de Westinghouse, empezando por la resurrección de las unidades parcialmente construidas en V.C. Summer, en Carolina del Sur, un proyecto que fue abandonado por sobrecostes. TNC aporta la experiencia de los veteranos que sacaron adelante las unidades 3 y 4 de Vogtle, los últimos grandes reactores construidos en el país.

Esta movida se apoya en la alianza estratégica de 80.000 millones de dólares que el gobierno de EE.UU. ya tiene con Brookfield y Cameco para impulsar la tecnología AP1000. Cameco, que posee el 49% de Westinghouse, se frota las manos: no solo participa en la propiedad, sino que también suministrará el combustible.

La segunda gran noticia viene de Texas, donde Blue Energy y GE Vernova planean construir la primera central híbrida de gas y nuclear del mundo. La idea es ingeniosa: arrancar con turbinas de gas para generar aproximadamente 1 GW de potencia ya en 2030, y luego ir incorporando pequeños reactores modulares BWRX-300 hasta alcanzar 1,5 GW nucleares hacia 2032. El cliente será un campus de centros de datos, uno de los grandes devoradores de electricidad por la inteligencia artificial.

Este modelo híbrido permite acelerar los plazos y reducir costes, usando el gas como puente mientras se termina la parte nuclear. GE Vernova, que ya tiene uno de los pocos SMR en construcción en Occidente, ve así cómo su tecnología gana tracción y se desriesga gracias a las nuevas fases de construcción aprobadas por el regulador.

Y por si fuera poco, una encuesta de Gallup publicada a finales de abril de 2026 muestra que el apoyo a la energía nuclear ha alcanzado un máximo histórico del 46%, siete puntos más que en 2021. Mientras, la simpatía por la solar y la eólica cae a mínimos de más de una década. La división partidista en torno a lo nuclear es menor, lo que sugiere un consenso bipartidista creciente sobre su papel para garantizar un suministro fiable. Todo esto pinta un panorama de viento a favor para las empresas de la cadena de valor nuclear, desde los dueños de la tecnología hasta los proveedores de equipos.

El análisis de Salseo

  • El verdadero cambio aquí no es tecnológico, sino de modelo de negocio: Brookfield y TNC no van a diseñar reactores, sino a ejecutar proyectos llave en mano con plazos y presupuestos predecibles, usando inteligencia artificial. Si lo logran, pueden romper el maleficio de los sobrecostes que ha frenado a la industria durante décadas.
  • La jugada híbrida de Blue Energy y GE Vernova ataca el principal problema de los SMR: los largos plazos de construcción. Al generar ingresos con gas desde 2030, el proyecto se vuelve financiable sin depender de subidas de tarifas eléctricas. Es una señal de que los centros de datos están dispuestos a pagar por energía firme y limpia, y eso cambia las reglas del juego.
  • La encuesta de Gallup es relevante porque reduce el riesgo político: con un apoyo popular récord y menos división partidista, es más difícil que futuros gobiernos den marcha atrás en los incentivos. Pero ojo, el apoyo sigue por debajo del 50% y la oposición local a plantas concretas no desaparece; el permiso social sigue siendo un escollo.
  • Para el inversor, estas alianzas son una validación de que el dinero institucional pesado (Brookfield) y los clientes finales (centros de datos) ya están apostando. Las empresas que ya están en el índice NUKZX, como Cameco, GE Vernova, Fluor o Curtiss-Wright, tienen contratos a la vista. Pero el impacto real en sus cuentas no se verá hasta la próxima década; esto es una carrera de fondo.

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Fuente: ETF Trends