El 'renacimiento nuclear' coge forma: estas cotizadas parten con ventaja

La IA dispara la demanda de electricidad y las grandes tecnológicas firman acuerdos nucleares. Los analistas distinguen entre quien amplía plantas ya existentes y quien promete reactores nuevos para la próxima década.
La fiebre de la inteligencia artificial ha convertido la energía nuclear en uno de los temas calientes del mercado. Esta semana Google firmó un acuerdo nuclear con Constellation Energy y la anterior lo hizo Amazon con la misma compañía. Y el lunes, el Departamento de Energía de Estados Unidos anunció un préstamo de 4.200 millones de dólares a Vistra para financiar ampliaciones y mejoras en plantas nucleares que ya están en funcionamiento. No es casualidad: los centros de datos que alimentan la IA necesitan enormes cantidades de electricidad estable, y la nuclear es una de las pocas fuentes que puede darla sin depender del sol ni del viento.
La clave de estos acuerdos está en las llamadas 'uprates' (repotenciaciones), es decir, ampliar la capacidad de instalaciones nucleares que ya existen en lugar de levantar reactores nuevos desde cero. Según explica Gabriele Sorbara, de la firma de inversión Siebert Williams Shank, la gran ventaja es que las tecnológicas se ahorran la incertidumbre de un proyecto nuevo: permisos, plazos que se estiran y sobrecostes. Además, como no hay que esperar a una construcción, las compañías empiezan a ver los frutos de estos contratos mucho antes.
Entre los analistas hay consenso sobre quién sale mejor parado. Tim Winter, gestor de cartera de Gabelli Utilities, lo tiene claro: 'La forma más segura de jugar la nuclear es Constellation'. También le gusta Vistra, y señala que ambas se centran en exprimir la capacidad de grandes plantas ya operativas, en lugar de desarrollar reactores modulares pequeños (SMR) como hacen NuScale Power y X-Energy. En la misma línea, el analista de Jefferies Julien Dumoulin-Smith apunta que en Estados Unidos hay más apoyo político a las ampliaciones que a la construcción de SMR, y recuerda que compañías como Talen Energy, Public Service Enterprise Group y Dominion Energy también tienen capacidad de ampliación disponible para vender.
Para quien aun así quiera apostar por los reactores modulares, Winter considera que GE Vernova es una de las opciones más seguras, porque combina su negocio de turbinas de gas con SMR de tecnología puntera que empezarán a funcionar a partir de 2030. El mercado ya está premiando este relato: las acciones de Constellation y Vistra subieron un 17,9% y un 20,5% respectivamente en las cinco sesiones previas al miércoles. James West, de Melius Research, cree que esa reacción está justificada porque, en su opinión, 'estamos en las primeras etapas de un auténtico renacimiento nuclear global'.
Dicho de otro modo, la noticia no es solo un par de contratos: es un cambio en cómo se reparte el dinero dentro del sector. Quien ya tiene reactores grandes funcionando cobra hoy; quien promete reactores nuevos cobra, como pronto, a finales de la década. Esa diferencia de calendario explica por qué unos suben con fuerza y otros se quedan más atrás en el mismo ciclo de buenas noticias.
El análisis de Salseo
- El mecanismo que mueve todo esto es el calendario: una ampliación de una planta existente genera ingresos en meses, mientras que un reactor modular nuevo puede tardar años en producir electricidad. En un sector donde el mercado premia la caja inmediata, eso favorece a Vistra, Constellation y compañías con grandes plantas ya en marcha frente a las promesas de la próxima década.
- El préstamo público de 4.200 millones a Vistra es la señal más importante del artículo: indica que Washington respalda con dinero ampliar lo que ya existe. Si esa vía se repite, compañías como Talen, Public Service Enterprise Group y Dominion podrían monetizar sus propias ampliaciones con contratos firmados con gigantes tecnológicos, lo que ampliaría el grupo de beneficiarios más allá de los dos nombres más obvios.
- El matiz que el titular no cuenta: NuScale y X-Energy no desaparecen del mapa, son la apuesta de largo plazo, pero su relato depende de que alguien firme un contrato de compra de energía con un SMR antes de 2030. Ese sería el evento que cambiaría por completo la lectura del sector y devolvería el foco a los reactores pequeños.
- Para seguir la pista conviene vigilar dos cosas concretas: los nuevos acuerdos de suministro que firmen Google, Amazon y demás tecnológicas, y si el Departamento de Energía extiende préstamos similares a otras eléctricas. También los próximos resultados, para ver cuánto de la subida responde a ingresos reales y cuánto a expectativas.