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El renacimiento nuclear suma una nueva capa: reactores que vuelven de la muerte

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El renacimiento nuclear suma una nueva capa: reactores que vuelven de la muerte

Holtec avanza en la resurrección de una planta nuclear cerrada en Michigan, un hito que demuestra que recuperar reactores apagados es una vía real para sumar energía limpia y firme sin esperar décadas.

El sector nuclear estadounidense está dejando atrás los debates sobre si mantener o no las centrales existentes. Ahora la conversación va de algo mucho más jugoso: devolver a la vida reactores que ya estaban en proceso de desmantelamiento. El último ejemplo lo ha puesto Holtec International, una empresa privada, que ha anunciado un «momento decisivo» en la reactivación de la planta de Palisades, en Michigan.

La compañía ha confirmado que los grandes trabajos de reconstrucción están prácticamente terminados. A partir de ahora, el proyecto entra en una fase de mantenimiento rutinario, pruebas de equipos, inspecciones y preparación operativa antes del arranque. Es la primera vez en Estados Unidos que se intenta resucitar una central nuclear que ya había iniciado el proceso de cierre definitivo.

Palisades es un reactor de agua en ebullición de 805 megavatios que dejó de funcionar en mayo de 2022 tras más de 40 años de servicio. Si la maniobra sale bien, se abriría la puerta a que otras plantas retiradas puedan seguir el mismo camino. El éxito de esta operación depende de que se alineen varios factores: viabilidad económica, apoyo regulatorio, preparación técnica y, sobre todo, clientes dispuestos a firmar contratos a largo plazo.

Precisamente, los grandes consumidores de electricidad, como los gigantes tecnológicos, están siendo el motor de esta tendencia. Constellation Energy, que cotiza en bolsa, está trabajando para reactivar un reactor de agua a presión en Pensilvania, en el centro Crane Clean Energy. Ya ha cerrado un acuerdo de compra de energía a 20 años con Microsoft, lo que demuestra cómo la demanda de electricidad limpia y constante para centros de datos puede hacer viables estos proyectos. Se espera que esa planta vuelva a estar operativa en 2027.

NextEra Energy también se ha apuntado a la moda con el centro de energía Duane Arnold, en Iowa, que se apagó en 2020. La compañía ha firmado un contrato de 25 años con Google para devolverlo a la vida en 2029, con más de 600 megavatios destinados a alimentar infraestructura en la nube e inteligencia artificial. Mientras, PG&E mantiene operativa la planta de Diablo Canyon en California, que estaba condenada al cierre pero ha recibido licencias que podrían extender su vida hasta la década de 2040. Todo esto dibuja un panorama en el que el valor de los activos nucleares existentes no deja de crecer.

El análisis de Salseo

  • La reactivación de Palisades no es solo un hito técnico: es la prueba de que el modelo de negocio nuclear ha cambiado. Ya no se trata solo de construir reactores nuevos, caros y lentos, sino de sacar partido a infraestructuras ya pagadas que pueden volver a generar caja con inversiones relativamente moderadas.
  • El apetito de las grandes tecnológicas por energía limpia y firme está alterando las reglas del juego. Los acuerdos a largo plazo con Microsoft, Google y otros dan visibilidad de ingresos y reducen el riesgo de financiación, lo que convierte proyectos de reinicio en oportunidades más predecibles que las apuestas por tecnologías no probadas.
  • Para el inversor, la clave está en distinguir entre las empresas que operan y mantienen estos activos —como Constellation Energy o NextEra— y las que dependen de desarrollar nuevos diseños. Las primeras pueden beneficiarse antes del renacimiento nuclear, mientras que las segundas siguen siendo promesas a más largo plazo.
  • El verdadero riesgo no está en la ingeniería, sino en la política y la regulación. El futuro de Diablo Canyon más allá de 2030 depende de lo que decidan los legisladores de California, y cualquier retraso o cambio normativo podría enfriar el entusiasmo por otros reinicios.

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Fuente: ETF Trends