Trump y Xi se reúnen el jueves: las acciones del S&P 500 que más se juegan

La cumbre entre Trump y Xi en Washington puede mover desde los pedidos de Boeing a los permisos de chips de Nvidia. Repasamos qué se juega cada sector en la cita.
La reunión entre Donald Trump y Xi Jinping prevista para el jueves en Washington se ha convertido en el gran acontecimiento de la semana para los mercados. El S&P 500, el índice que agrupa a las 500 mayores empresas cotizadas de Estados Unidos, puede vivir sesiones de mucha volatilidad —traducido: movimientos bruscos de precio en poco tiempo— mientras los inversores intentan adivinar qué sale de ese encuentro. La tensión geopolítica entre las dos mayores economías del mundo lleva semanas subiendo y cada gesto de acercamiento o de ruptura tiene traducción directa en la cotización de varias compañías del índice.
El primer nombre en la lista es Boeing. Las aerolíneas chinas hicieron un pedido de 200 aviones durante el viaje de Trump a China en mayo, una cifra bastante inferior a lo que se esperaba. Desde entonces han aparecido desacuerdos entre ambas partes y China insiste en obtener garantías sobre los contratos de mantenimiento y servicio a largo plazo de esos aviones, lo que ha puesto en duda el futuro del acuerdo. Ahora los medios apuntan a que Xi podría viajar acompañado de decenas o incluso cientos de ejecutivos de empresas, incluidos los de las principales aerolíneas chinas, y circula el rumor de que el pedido podría elevarse de 200 a 500 aparatos. Si se confirma, sería un espaldarazo para el fabricante.
Nvidia, la mayor compañía del mundo por capitalización bursátil, también está en el punto de mira. Su consejero delegado, Jensen Huang, lleva tiempo presionando a la Administración Trump para poder vender sus chips más avanzados a empresas chinas. Ambas partes ya acordaron permitir el envío de chips menos punteros, conocidos como H200, y algunos informes recientes sugieren que la compañía ya ha empezado a vender un número limitado de unidades a clientes chinos. Que la reunión desemboque en un permiso más amplio sería una buena noticia para la empresa, tanto más cuanto que en sus últimos resultados dejó claro que no había incluido a China en sus previsiones ni para el tercer trimestre ni para el conjunto del año.
Los fabricantes de automóviles estadounidenses también estarán pendientes del encuentro. Trump ha mantenido que apoyará que empresas chinas instalen operaciones en Estados Unidos con el argumento de que crearían empleo local. General Motors y Ford, en cambio, han advertido de que esa vía es peligrosa: sostienen que las compañías chinas aprovecharían las subvenciones nacionales para presionar sus negocios. En una carta al Gobierno lo expresaron con claridad: piden mantener políticas que dejen «la puerta firmemente cerrada» a los fabricantes chinos que quieran vender, importar o producir vehículos en el país, recordando que ahora mismo su cuota de mercado allí es cero y que abrir una planta local les daría una base en el mercado estadounidense a costa de los fabricantes que ya operan allí.
El sector energético cierra la lista. ExxonMobil y Chevron han tenido un buen año impulsadas por el precio del crudo, que se ha disparado a causa del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Es previsible que Trump pida a Xi que le ayude a negociar con Teherán para poner fin a esa guerra, aprovechando la larga relación que China mantiene con Irán. Cualquier señal de que Pekín va a implicarse de verdad en el fin del conflicto sería, en cambio, negativa para estas petroleras, porque un final de la guerra suele traducirse en un petróleo más barato.
El análisis de Salseo
- Para Nvidia el matiz importante está en sus propias cuentas: la empresa dijo que no había incluido a China en sus previsiones del trimestre ni del año, así que cualquier permiso nuevo para vender allí es dinero que hoy no está en sus números. La señal a vigilar es si las ventas de chips H200 se materializan y acaban apareciendo en los resultados del próximo trimestre.
- En Boeing el titular del pedido de 500 aviones es un rumor, y lo que de verdad bloqueó el acuerdo anterior fueron las garantías de mantenimiento a largo plazo que exige China. La señal relevante no es el número de aparatos, sino si se firman esos contratos de servicio: ahí está el negocio recurrente y la prueba de que el acuerdo es sólido.
- En automoción el choque es interno en Estados Unidos: Trump abre la puerta a fabricar allí y GM y Ford se plantean lo contrario porque consideran que competirían en desigualdad por las subvenciones. Es un riesgo de medio plazo para su cuota de mercado, no un catalizador de un día, y conviene seguirlo más por las decisiones regulatorias que por la foto de la cumbre.
- La lectura contraria está en la energía: el mismo titular que sería bueno para aerolíneas o consumo es malo para ExxonMobil y Chevron. Si Xi se implica en cerrar el conflicto con Irán, el crudo debería bajar y estas dos compañías, que han subido con fuerza este año gracias a ese precio alto, pagarían la factura.