Rheinmetall cae tras el giro naval de Alemania y enciende las dudas sobre el rearme europeo

Alemania cancela el programa de fragatas F126, en el que Rheinmetall iba a ser contratista principal, y las acciones de defensa europeas amplían sus caídas. El mercado empieza a dudar de que los grandes presupuestos prometidos se cumplan.
Las acciones de las empresas europeas de defensa volvieron a caer este jueves, prolongando el castigo del día anterior, después de que Alemania diera marcha atrás en uno de sus programas navales estrella. Rheinmetall, la compañía más castigada, cedió un 1,8% tras haberse dejado un 18% el miércoles. Sus compatriotas Hensoldt y Renk bajaron un 6,7% y un 2,5% respectivamente, también arrastradas por las pérdidas de la sesión previa. Casi todas las grandes defensas del continente cotizaban en rojo por la mañana: la única excepción fue Rolls-Royce, que subió menos de un 1%.
El detonante es la cancelación del programa F126, un proyecto de seis grandes fragatas que podría haber superado los 12.000 millones de euros y en el que Rheinmetall esperaba convertirse en contratista principal. En su lugar, el Gobierno alemán ha anunciado la compra de ocho fragatas más pequeñas del modelo Meko A-200 a la también alemana TKMS. Berlín justificó el cambio por los importantes retrasos del proyecto, el aumento de costes y los riesgos que implicaba cambiar de contratista principal. Según el Ejecutivo, las Meko podrán cumplir la misión central de la Armada alemana, la guerra antisubmarina, y con ello los compromisos del país con la OTAN.
Más allá del contrato concreto, la decisión toca el nervio del mercado: recuerda que el cliente de estas empresas es casi siempre un Gobierno, y que las compras públicas son decisiones políticas, imprevisibles y sujetas a cambios de prioridades. "Esta noticia nos recuerda que los gobiernos pueden cambiar de opinión, y lo hacen", resumieron los analistas de JP Morgan liderados por David Perry. Existe una preocupación creciente entre los inversores de que los grandes presupuestos prometidos por los países europeos y del G7 para cumplir con los objetivos de la OTAN no lleguen a materializarse y frenen el crecimiento de las compañías, según explicó a CNBC el estratega jefe de mercados de Morningstar, Michael Field. Este experto añade que dentro de una década países como Alemania seguirán reponiendo el armamento entregado a Ucrania y que el mercado pasa por alto que el gasto en defensa no depende de que una guerra empiece o termine. S&P Global Ratings, por su parte, espera que los presupuestos de defensa crezcan de forma desigual entre los países europeos por la fragmentación política y fiscal, y avisa de que las empresas serán las beneficiarias inmediatas, pero las economías europeas no saldrán claramente ganando.
En el lado de las casas de análisis, varias han recortado sus previsiones de ingresos y sus precios objetivo para Rheinmetall. Jefferies bajó su precio objetivo un 31%, hasta 1.300 euros, al reducir sus expectativas sobre los objetivos de facturación de la compañía para 2030, y señaló que la capitalización bursátil destruida el miércoles (más de 10.000 millones de euros) supera con creces el valor del beneficio del contrato perdido. "Recuperar la confianza pasará por objetivos más creíbles", apuntan, y advierten de que la empresa tendrá difícil reconstruir la credibilidad de su comunicación tras este golpe. Aun así, mantienen su recomendación de comprar, argumentando que las expectativas ahora están más libres de riesgo. JP Morgan va más allá y ve un lado positivo: perder el contrato de las fragatas podría acabar siendo bueno para Rheinmetall, porque construir buques de guerra es "notoriamente difícil".
El análisis de Salseo
- Lo que se ha roto no es solo un contrato: es la narrativa. Rheinmetall cotizaba con una prima por la promesa de que su cartera crecería sin freno con el rearme europeo, y el F126 era la prueba visible de que esas expectativas se convertían en pedidos reales. Al desvanecerse, el mercado no descuenta 12.000 millones, descuenta credibilidad, y eso explica que el castigo en bolsa (más de 10.000 millones de capitalización) sea muy superior al beneficio que se esperaba del proyecto.
- El mecanismo de fondo es que el cliente es un Gobierno y su presupuesto es político: el dinero no desaparece, se reparte entre prioridades que compiten (drones, espacio, defensa aérea, munición). La señal concreta que hay que vigilar no son los titulares, sino los pedidos firmes de vehículos terrestres y munición de Rheinmetall en los próximos trimestres y si los presupuestos anunciados por los países europeos se ejecutan de verdad.
- El matiz que el titular no cuenta: el propio JP Morgan apunta que perder las fragatas podría ser un alivio, porque construir buques de guerra es caro, lento y complicado, y Rheinmetall gana más donde domina (vehículos y munición). La lectura contraria también es válida: sus objetivos de ingresos para 2030 han quedado tocados y varias casas ya los han recortado, así que la compañía tendrá que demostrar con nuevos contratos que su plan sigue en pie.
- Aviso para navegantes del sector: la defensa europea ya no se mueve en bloque. Que Hensoldt y Renk cayeran más que Rheinmetall muestra que el mercado empieza a distinguir por tipo de producto y exposición, y que el viento geopolítico que empujaba a todas al alza puede girar en su contra cuando una decisión de compra no acompaña. S&P avisa además de que el crecimiento del gasto será desigual entre países, así que no todas las defensas valen lo mismo.