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El jefe de Rheinmetall avisa: los misiles escasean y «llegan los robots»

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El jefe de Rheinmetall avisa: los misiles escasean y «llegan los robots»

Armin Papperger, consejero delegado de Rheinmetall, asegura en una entrevista con Euronews que los arsenales de misiles alemanes siguen «preocupantemente bajos» y detalla sus planes en misiles de crucero, robots humanoides y tecnología espacial.

Armin Papperger, consejero delegado de Rheinmetall, una de las mayores empresas de defensa de Europa, ha vuelto a lanzar un aviso: los arsenales de misiles de Alemania siguen estando «preocupantemente bajos». Lo ha dicho en una entrevista con Euronews concedida durante la ceremonia de puesta de quilla del tercer barco de servicio de la clase Type 424 en Wolgast, y en la que ha dejado claro que el rearme ya no va solo de munición y misiles: la defensa aérea, los drones y tecnologías nuevas como los robots humanoides y los sistemas basados en el espacio cada vez pesan más.

El problema, explica, no es la falta de voluntad sino la velocidad de fabricación. «Los misiles no se pueden producir tan rápido», señala, y apunta a cuellos de botella severos en motores de cohete y en ojivas. Por eso Rheinmetall —«y no solo nosotros, también muchos otros fabricantes»— ha puesto en marcha un ambicioso programa de inversiones. El objetivo es que Alemania, pero también Europa y la OTAN, recuperen niveles de existencias suficientes para un escenario de amenaza real.

Otro de los frentes es el sistema antiaéreo Skyranger. Según el contrato, las entregas en serie deben arrancar en 2027 y, aunque quedan tecnologías por actualizar (el chasis, el radar y los misiles que hay que integrar), Papperger asegura que los retrasos son mínimos y que su equipo trabaja «día y noche» junto al organismo de compras de la Bundeswehr y al ministerio para resolverlo. Además, la capacidad de producción se está ampliando «de forma masiva»: desde finales del próximo año podrán fabricar hasta 400 unidades al año, algo que, en su opinión, no deja motivos para la preocupación.

En el apartado de golpeo en profundidad, Rheinmetall tiene dos alianzas en marcha: una con Lockheed Martin para cohetes de artillería y otra con Destinus para misiles de crucero. Ambas están «en la fase absolutamente final antes de la firma» y esperan recibir el primer pedido de misiles de crucero a finales de este año o principios del que viene. Preguntado por si no sería mejor fabricar sistemas más sencillos y en mayor cantidad —como parece demostrar la guerra en Ucrania—, Papperger defiende que hacen falta ambos: el Skyranger, dice, puede derribar un misil que vuela a Mach 3, algo que ni un sistema interceptor ni un aparato simple pueden hacer; contra drones ligeros ya sirven ametralladoras del calibre .50, pero frente a drones propulsados por reacción la cosa se complica mucho.

El directivo también ha puesto cifras al efecto de la compañía sobre el empleo: sin contar el negocio civil, Rheinmetall tiene unos 34.000 trabajadores, crece a un ritmo de unos 10.000 netos al año y quiere llegar a 70.000 en 2030, con una cadena de suministro de 210.000 personas. Sumando todo, casi 300.000 empleos. En producción, presume de haber multiplicado la munición de calibre medio desde menos de un millón de proyectiles hasta cuatro millones, la de artillería desde 70.000 hasta 1,5 millones y la de carro de combate desde 40.000-60.000 hasta 240.000, además de estar duplicando los camiones. El programa de inversión asciende a 30.000 millones de euros en seis años. El problema, admite, es que «no tenemos pedidos para hacer aún más», y por eso considera tan importante la señal enviada con la presencia del ministro de Defensa en el acto: que la capacidad que se construye se utilice de forma sostenible.

El análisis de Salseo

  • El verdadero atasco no está en montar misiles, sino en los componentes críticos: motores de cohete y ojivas. Eso significa que la capacidad de Rheinmetall depende de que toda la cadena de proveedores se amplíe al mismo ritmo, y quien logre asegurar esas piezas escasas tendrá más poder de negociación (y más presión sobre los márgenes de todos).
  • El Skyranger es la prueba de fuego del rearme europeo: no basta con firmar pedidos, hay que fabricar. Pasar a 400 unidades al año desde finales del próximo ejercicio y arrancar las entregas en serie en 2027 es el dato concreto que hay que vigilar; si los «retrasos mínimos» se convierten en retrasos a secas, la credibilidad de todo el plan se resiente.
  • La doble alianza —Destinus para misiles de crucero, Lockheed Martin para cohetes de artillería— deja claro que Rheinmetall no va sola: reparte el riesgo tecnológico y acelera, pero también comparte el pastel con un socio mucho mayor. El catalizador a corto plazo es la firma de las 'joint ventures' y ese primer pedido de cruceros previsto para finales de año o principios del siguiente.
  • Ojo con el matiz que el titular no cuenta: el propio CEO admite que «no tenemos pedidos para hacer aún más» pese a invertir 30.000 millones en seis años. Es decir, el negocio va bien, pero el plan depende de que los presupuestos de defensa se mantengan; si el gasto se enfría, hay riesgo de capacidad instalada infrautilizada. Y la mención a robots humanoides y tecnología espacial apunta a un intento de diversificar más allá de munición y vehículos blindados.
  • Además, la entrevista no trae cifras nuevas de resultados ni contratos recién firmados: buena parte de lo que cuenta ya se conocía, así que su valor está en el tono (optimista y con presión hacia los gobiernos) más que en un impacto contable inmediato.

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Fuente: Euronews