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El riesgo cuántico está sobrevalorado y la oportunidad de inversión podría estar infravalorada

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El riesgo cuántico está sobrevalorado y la oportunidad de inversión podría estar infravalorada

Barclays estima que la demanda de computación cuántica alcanzará los 100.000 millones de dólares en 2040, con empresas como IonQ, IBM y Nvidia posicionadas en toda la cadena de valor.

La computación cuántica lleva años siendo el eterno 'ya llegará' de la tecnología. Pero un reciente informe de Barclays le pone cifras a ese futuro: la demanda podría alcanzar los 100.000 millones de dólares en 2040. No es calderilla, y lo interesante es que los analistas creen que los riesgos que tanto asustan a los inversores están siendo exagerados.

¿Qué es lo que frena a muchos? La sensación de que esto es ciencia ficción, que los ordenadores cuánticos son máquinas inestables que necesitan temperaturas más frías que el espacio exterior y que aún no sirven para nada práctico. Pero Barclays argumenta que los avances recientes en corrección de errores y en el número de cúbits estables están acelerando el camino hacia aplicaciones comerciales reales.

El pastel no se lo va a comer uno solo. El banco dibuja un ecosistema donde hay sitio para varios jugadores. Por un lado, empresas como IonQ y Rigetti Computing (RGTI) están apostando por hardware cuántico basado en diferentes tecnologías. Por otro, gigantes como IBM y Nvidia (NVDA) están construyendo el software y las plataformas de simulación que permitirán a las empresas usar esta potencia sin tener que montarse un laboratorio criogénico en el sótano.

¿Y para qué servirá todo esto? Aquí está la clave para el inversor de a pie. No se trata de tener un ordenador que abra Chrome más rápido, sino de resolver problemas que hoy son imposibles para los superordenadores clásicos: diseñar nuevos medicamentos simulando moléculas complejas, optimizar carteras financieras con miles de variables en tiempo real o crear materiales con propiedades a medida. Ese es el valor de los 100.000 millones.

Eso sí, que nadie espere un pelotazo mañana. Barclays habla de un horizonte a 2040, y en este mundillo los plazos suelen ser elásticos. Pero la señal es clara: si los grandes bancos de inversión empiezan a poner cifras y a decir que el riesgo es menor de lo que parece, quizás sea el momento de que el inversor particular deje de ver la computación cuántica como un capricho de físicos y empiece a considerarla una tendencia a vigilar muy de cerca.

El análisis de Salseo

  • El informe de Barclays intenta cambiar la narrativa: el miedo a que la computación cuántica no sea viable está frenando la inversión, pero los avances técnicos recientes sugieren que el riesgo real es menor del que se percibe. Si el mercado se lo cree, las valoraciones de estas empresas podrían revalorizarse antes de que lleguen los beneficios.
  • La cifra de 100.000 millones a 2040 es una proyección a largo plazo, no un dato seguro. El inversor debe entender que estas empresas aún queman caja y los ingresos son escasos. La oportunidad es real, pero el camino estará lleno de volatilidad y posibles ampliaciones de capital.
  • Hay que distinguir entre los que fabrican el hardware (IonQ, Rigetti) y los que proveen las herramientas para usarlo (IBM, Nvidia). Los segundos pueden beneficiarse sin asumir el riesgo tecnológico de construir las máquinas, un enfoque más conservador para quien quiera exposición al tema.
  • El verdadero catalizador no será otro informe, sino la demostración de una 'ventaja cuántica' práctica en un sector concreto (farmacéutico, finanzas). Hasta entonces, las acciones se moverán por expectativas, no por fundamentales. Vigilar los hitos técnicos es más útil que mirar los ingresos trimestrales.

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Fuente: Barrons