Rigetti pierde 52,6 millones pero se blinda con 541 millones en caja y un posible chute de 100 millones del Gobierno de EE.UU.

La empresa de computación cuántica Rigetti presentó resultados del segundo trimestre de 2026 con ingresos de 5,1 millones y una fuerte inversión en I+D. La gran noticia: una carta de intención con el Departamento de Comercio de EE.UU. para recibir hasta 100 millones en financiación.
Rigetti Computing, uno de los nombres más conocidos en la carrera por la computación cuántica, ha presentado sus cuentas del segundo trimestre de 2026. Los números reflejan la realidad de una empresa que está en plena fase de inversión y desarrollo: ingresos de 5,1 millones de dólares, unas pérdidas operativas de 28,1 millones y un agujero neto GAAP de 52,6 millones. Sin embargo, la caja brilla con 541,3 millones de dólares y cero deuda, lo que le da un colchón para seguir quemando sin agobios mientras persigue su hoja de ruta tecnológica.
Más allá de las cifras, lo que ha llamado la atención es el respaldo estratégico que está recibiendo. La compañía anunció una carta de intención con el Departamento de Comercio de Estados Unidos para optar a una financiación de hasta 100 millones de dólares en tres años, dentro del marco de la CHIPS Act. Este dinero, que implicaría que el Gobierno recibiera una participación accionarial, está destinado a acelerar la investigación y el desarrollo de la computación cuántica superconductora, el enfoque tecnológico de Rigetti.
En el plano comercial, Rigetti está ampliando su presencia con sistemas instalados en las instalaciones de los clientes. Destaca la colaboración con Hewlett Packard Enterprise y el Pittsburgh Supercomputing Center para construir un superordenador híbrido cuántico-clásico, financiado por la National Science Foundation. Además, la empresa está cumpliendo con pedidos de sistemas Novera de 9 cúbits y un programa de 108 cúbits para el C-DAC en India, lo que demuestra que su tecnología despierta interés tanto en el ámbito académico como gubernamental.
En cuanto a los hitos técnicos, Rigetti sigue mejorando la fidelidad de sus puertas cuánticas. Su sistema Cepheus-1-108Q opera con una fidelidad mediana del 99,9% en puertas de un cúbit y del 99,1% en puertas de dos cúbits, con velocidades de 60 nanosegundos. A menor escala, han logrado fidelidades del 99,8% y 99,6% en sistemas de 9 y 36 cúbits. La empresa mantiene el objetivo de alcanzar sistemas de unos 1.000 cúbits con una fidelidad del 99,9% en puertas de dos cúbits y velocidades inferiores a 50 nanosegundos en un horizonte de tres años, para lo que está invirtiendo en infraestructura de refrigeración por dilución.
El contexto para el inversor es claro: Rigetti es una apuesta de largo recorrido en un sector que aún no ha demostrado su utilidad comercial a gran escala. Los ingresos actuales son testimoniales frente a las pérdidas, pero el respaldo gubernamental y la caja disponible permiten mantener el motor de I+D encendido. La clave estará en si la empresa logra traducir sus avances técnicos en contratos comerciales recurrentes antes de que el colchón financiero se agote.
El análisis de Salseo
- La carta de intención con el Gobierno de EE.UU. por hasta 100 millones de dólares es un espaldarazo político y financiero que valida la tecnología de Rigetti, pero la letra pequeña importa: la posible dilución para el accionista actual si el Gobierno recibe acciones a cambio del dinero.
- Los ingresos de 5,1 millones frente a unas pérdidas operativas de 28,1 millones muestran que el negocio comercial aún está en pañales. La empresa depende de su caja de 541 millones para financiar la investigación, lo que da una pista clara de cuánto tiempo puede sobrevivir sin generar beneficios.
- El enfoque en sistemas locales (on-premises) y la colaboración con HPE y el Pittsburgh Supercomputing Center indican que Rigetti busca diferenciarse ofreciendo soluciones híbridas integradas, no solo acceso a la nube. Si esta estrategia cuaja, podría crear un foso competitivo frente a rivales que solo ofrecen servicios cloud.
- Las métricas de fidelidad y velocidad son prometedoras, pero el salto a sistemas de 1.000 cúbits con una fidelidad del 99,9% es un desafío técnico enorme. El inversor debe vigilar si la empresa cumple los hitos intermedios de su hoja de ruta, porque cualquier retraso podría erosionar la confianza del mercado.