Los robotaxis de Waymo chocan un 68% menos que los conductores humanos, según un estudio

Un análisis del IIHS revela que los vehículos autónomos de Waymo, filial de Alphabet, reducen drásticamente los accidentes en comparación con los humanos, aunque persisten dudas sobre la calidad de los datos y la regulación.
Los coches sin conductor de Waymo están demostrando que la tecnología puede ser más segura que el volante humano. Un estudio del Insurance Institute for Highway Safety (IIHS), una organización sin ánimo de lucro centrada en reducir las muertes en carretera, ha comparado las tasas de accidentes de los robotaxis con las de los conductores de carne y hueso en cuatro ciudades estadounidenses. ¿El resultado? Los vehículos autónomos de la filial de Alphabet se vieron implicados en un 68% menos de colisiones que los coches tradicionales.
El análisis, que abarca datos recopilados entre 2021 y 2024, se centró en Phoenix, Los Ángeles, San Francisco y Austin. Las diferencias fueron notables: en Phoenix, la tasa de siniestralidad de Waymo fue un 76% inferior a la humana; en Los Ángeles, un 71% menor; y en San Francisco, un 35% más baja. Solo en Austin los conductores humanos superaron ligeramente a las máquinas, con un 4% menos de accidentes. Waymo opera actualmente con 577 vehículos sin conductor registrados y realiza alrededor de 500.000 viajes de pago a la semana en una decena de ciudades.
El estudio no es ajeno a los titulares que han salpicado a la compañía, como el caos vivido en San Francisco durante la celebración del 4 de julio, cuando varios robotaxis se quedaron atascados en las calles y dejaron a miles de personas a pie. Los investigadores reconocen que comparar accidentes de coches autónomos con los de conductores humanos no es perfecto: las empresas de vehículos autónomos están obligadas a reportar cada pequeño roce, incluido golpear un bordillo, mientras que muchos incidentes humanos nunca se notifican. Para homogeneizar los datos, el IIHS ajustó las cifras por milla recorrida (VMT, por sus siglas en inglés).
Los números son especialmente llamativos en los accidentes de un solo vehículo: los Waymo registraron un 85% menos de colisiones y un 81% menos de siniestros con heridos por milla recorrida. En total, de los 89 accidentes notificables a la policía en los que se vieron involucrados, 64 ocurrieron en modo totalmente autónomo y el resto con supervisión humana. Aunque la muestra es aún pequeña —50 millones de millas en modo autónomo frente a los 222.000 millones de millas de los conductores humanos en las mismas zonas—, los resultados refuerzan la promesa de una conducción más segura.
A pesar de las buenas cifras, los expertos piden cautela. David Harkey, presidente del IIHS, advierte que el sistema actual de recogida de datos no es suficiente para monitorizar una expansión a gran escala. Mientras, legisladores como el congresista Kevin Mullin ya impulsan normas federales de seguridad para vehículos autónomos, y el alcalde de San Francisco, Daniel Lurie, reclama un marco más claro para coordinar emergencias. Waymo, que nació en 2009 como un proyecto de Google, sigue liderando el mercado de los robotaxis con su flota de Jaguar I-Pace eléctricos equipados con lidar, radar y cámaras.
El análisis de Salseo
- El estudio del IIHS aporta la evidencia más sólida hasta la fecha de que la conducción autónoma puede reducir drásticamente los accidentes, pero la gran diferencia en el tamaño de la muestra (50 millones de millas de Waymo frente a 222.000 millones de humanas) obliga a tomar las cifras con prudencia: aún no sabemos si estos resultados se mantendrán cuando los robotaxis circulen masivamente.
- La disparidad entre ciudades —Phoenix con un 76% menos de accidentes frente a San Francisco con solo un 35%— sugiere que el entorno urbano y la complejidad del tráfico influyen mucho en el rendimiento de la tecnología. Para Alphabet, esto implica que la expansión rentable no será homogénea y requerirá adaptaciones locales costosas.
- El verdadero desafío no es solo técnico, sino regulatorio y de percepción pública. Aunque los datos son positivos, incidentes como el del 4 de julio en San Francisco pueden frenar la adopción masiva y endurecer las normativas, lo que impactaría directamente en los plazos de rentabilidad de Waymo y, por tanto, en la valoración de Alphabet.