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Los robotaxis de Waymo se quedan sin batería en el atasco del 4 de julio en San Francisco

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Los robotaxis de Waymo se quedan sin batería en el atasco del 4 de julio en San Francisco

Varios vehículos autónomos de Waymo se quedaron tirados durante las celebraciones del Día de la Independencia en San Francisco, agotando su batería en medio del tráfico y necesitando ser remolcados.

La noche del 4 de julio en San Francisco no fue tan autónoma para Waymo como la compañía hubiera deseado. Varios de sus robotaxis se quedaron sin batería en medio del caos de tráfico que se formó tras los fuegos artificiales del Golden Gate Bridge. Residentes de la ciudad compartieron en redes sociales vídeos de los vehículos parados, bloqueando carriles y siendo remolcados, en una imagen que contrasta con la promesa de un futuro sin conductor.

El portavoz de Waymo, Chris Bonelli, explicó a Business Insider que la congestión severa y los cierres de carreteras no planificados interrumpieron las operaciones normales. Algunos coches se quedaron atrapados en el atasco y, mientras esperaban, agotaron su carga. La empresa desplegó a su equipo de asistencia en carretera para remolcar los vehículos, un proceso que según testigos podía llevar horas y empeoró aún más el tráfico.

Waymo, propiedad de Alphabet, utiliza un sofisticado sistema de sensores con 29 cámaras, cinco lidares y seis radares para navegar de forma autónoma. Sin embargo, este incidente pone de relieve un desafío práctico: la gestión de la energía en situaciones imprevistas. Aunque la compañía asegura que los coches funcionaban de manera totalmente autónoma y no hubo heridos, la imagen de robotaxis siendo remolcados no es la mejor publicidad para una tecnología que aspira a sustituir a los conductores humanos.

La empresa ha declarado que está evaluando formas de reforzar la resiliencia de sus vehículos ante grandes interrupciones del tráfico. Mientras tanto, los usuarios de San Francisco ya han vivido otros episodios curiosos con estos coches, como uno que atravesó una caja de fuegos artificiales en plena explosión. Con unos 2.500 robotaxis desplegados en varias ciudades de Estados Unidos, Waymo se enfrenta al reto de demostrar que su flota puede manejar no solo el tráfico cotidiano, sino también el caos festivo.

El análisis de Salseo

  • El problema no es solo de software, sino de gestión energética: un robotaxi atrapado en un atasco imprevisto puede agotar su batería si no tiene un margen de carga suficiente o una estrategia para salir del bloqueo. Esto revela una vulnerabilidad operativa que va más allá de la conducción autónoma.
  • Para Alphabet, dueña de Waymo, este incidente es un recordatorio de que la escalabilidad de los robotaxis no depende solo de la tecnología de navegación, sino de la infraestructura de recarga y la capacidad de respuesta ante eventos masivos. Cada remolque es un coste y un daño reputacional.
  • La señal a vigilar es cómo ajusta Waymo sus algoritmos de planificación de rutas y gestión de flota para anticipar eventos que causen congestión extrema. Si la empresa no logra evitar estos fallos en futuras celebraciones, la confianza del público y los reguladores podría erosionarse, justo cuando busca expandirse a más ciudades.

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