Robótica en cifras: del brazo ciego del 2000 a los 100.000 pick&place por hora de hoy

Un repaso numérico muestra cómo los robots han pasado de ser máquinas aisladas a colaborar con humanos, operar pacientes y conducir taxis, con costes que se han desplomado a la mitad.
En el año 2000, un robot era básicamente un brazo mecánico enjaulado en una fábrica de coches, soldando el mismo punto una y otra vez. No veía, no podía salir de su celda sin supervisión y costaba una fortuna. Avancemos rápido hasta 2026: los robots colocan componentes electrónicos a velocidades de vértigo, pasean por almacenes junto a personas, asisten en quirófanos y conducen taxis sin conductor. La transformación es tan bestia que la mejor forma de contarla es con números, comparando cuatro momentos clave: 2000, 2010, 2020 y la actualidad.
La primera gran diferencia está en la velocidad de ensamblaje. Las máquinas de pick-and-place más rápidas de hace dos décadas alcanzaban decenas de miles de colocaciones por hora. Hoy, los modelos punteros anuncian picos por encima de las 100.000 colocaciones por hora en condiciones ideales. Detrás de esa precisión está la visión artificial, algo que casi ninguna línea tenía en 2000 y que ahora es estándar, con empresas como Cognex liderando este segmento dentro de índices como el ROBO Global Robotics & Automation Index.
En logística, el salto es igual de llamativo. Un trabajador manual hace entre 60 y 80 picks por hora. Una estación con robots móviles autónomos que llevan las estanterías al operario alcanza entre 300 y 400 picks por hora. Amazon, que no tenía robots antes de comprar Kiva en 2012, superó el millón de unidades desplegadas en su red en 2025. DHL reportó mejoras de productividad de entre el 30% y el 180% tras usar robots de Locus.
Pero lo más revelador son las categorías que en el 2000 simplemente no existían comercialmente. Los robots colaborativos o cobots no llegaron hasta 2008, y hoy Universal Robots (propiedad de Teradyne) ha vendido más de 100.000 unidades. La cirugía robótica apenas empezaba en 2000; ahora Intuitive Surgical tiene 11.395 sistemas da Vinci instalados y realizó unos 3,15 millones de procedimientos en 2025. Los robotaxis han pasado de ser un experimento de DARPA a que Waymo acumule más de 200 millones de millas autónomas y dé medio millón de viajes pagados a la semana. Y los humanoides, que eran un espectáculo de laboratorio como ASIMO, empiezan a trabajar en fábricas de BMW y Morgan Stanley casi duplica su previsión de envíos en China hasta 50.000 unidades.
El telón de fondo es una adopción masiva y un abaratamiento brutal. La base instalada de robots industriales se ha multiplicado por seis en dos décadas, alcanzando los 4,66 millones en 2024, con unas 575.000 instalaciones nuevas estimadas para 2025. El coste medio de un robot ha pasado de unos 47.000 dólares en 2011 a cerca de 23.000 en 2022, siguiendo la ley de Wright. La densidad robótica global ya es de 177 robots por cada 10.000 trabajadores manufactureros, con Corea del Sur a la cabeza con 1.220.
El análisis de Salseo
- El abaratamiento de los robots (coste medio a la mitad en una década) está democratizando la automatización: ya no es solo para grandes fábricas de coches, sino para pymes y sectores como logística o sanidad, lo que amplía el mercado total direccionable para fabricantes y desarrolladores de software de visión y control.
- La explosión de categorías que no existían en 2000 (cobots, cirugía robótica, robotaxis) muestra que la robótica ya no es solo 'hardware industrial', sino un ecosistema de servicios y modelos de negocio recurrentes (suscripciones, mantenimiento, actualizaciones de IA) que pueden generar ingresos más predecibles y valoraciones más altas para las empresas líderes.
- El dato de Amazon (más de 1 millón de robots) y los picos de productividad en logística sugieren que el verdadero cuello de botella ya no es la tecnología, sino la integración y la aceptación social/regulatoria. Vigilar la evolución de la regulación sobre robotaxis y la seguridad en almacenes con robots móviles será clave para anticipar la velocidad de adopción.
- Aunque las cifras de instalaciones y densidad robótica son récord, hay que matizar que una parte del crecimiento viene de China, que está subvencionando fuertemente la automatización para compensar la caída demográfica. Esto puede distorsionar la demanda global y crear dependencia de políticas gubernamentales, un riesgo si esas ayudas se reducen.