Regulación

Rocket Lab avanza en la compra de Iridium: luz verde antimonopolio y plan de deuda

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Rocket Lab avanza en la compra de Iridium: luz verde antimonopolio y plan de deuda

La espera regulatoria de la ley antimonopolio de EE.UU. expiró sin objeciones, y Rocket Lab ya ha presentado la documentación clave ante la SEC y la FCC para cerrar la adquisición de Iridium.

Rocket Lab ha dado un paso importante en su plan para comprar Iridium Communications. La compañía anunció que el periodo de espera exigido por la ley antimonopolio de Estados Unidos (la Hart-Scott-Rodino) expiró el 12 de agosto a las 23:59, hora del Este, sin que las autoridades pusieran objeciones. En la práctica, esto significa que el visto bueno regulatorio en materia de competencia ya está despejado, uno de los grandes escollos en cualquier operación de este calibre.

Además, Rocket Lab ha presentado ante la SEC (el regulador de los mercados en Estados Unidos) el formulario S-4, que es el documento oficial para registrar las acciones que entregará a los accionistas de Iridium como parte del pago. Es un trámite obligatorio y muy relevante: sin ese registro efectivo, esas acciones no se pueden vender ni entregar. La compañía también ha pedido a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) el consentimiento para transferir las licencias y autorizaciones de Iridium a Rocket Lab, otro requisito clave porque Iridium opera una constelación de satélites de comunicaciones.

En el frente financiero, Rocket Lab ha revelado una jugada interesante. Junto con Iridium, planea pedir a los bancos que modifiquen el préstamo a plazo que Iridium ya tiene en vigor, que asciende a unos 1.780 millones de dólares. La idea es que ese crédito se mantenga después de la compra, en lugar de tener que sustituirlo por un préstamo puente más caro. Si los prestamistas aceptan, Rocket Lab se ahorraría bastante dinero en intereses, porque las condiciones del crédito actual de Iridium son más favorables que las del financiamiento temporal que se había previsto. Eso sí, la propia empresa advierte de que no hay garantía de que los bancos den su consentimiento.

La operación, anunciada hace unos meses, convertiría a Rocket Lab en propietaria de una red de satélites de comunicaciones ya en funcionamiento y con ingresos recurrentes. Para una empresa que hasta ahora se ha centrado en lanzamientos y fabricación de satélites, sumar el negocio de servicios de conectividad de Iridium supone un cambio de perfil: más ingresos estables, pero también más deuda que gestionar. La noticia llega después de que Rocket Lab ya hubiera presentado otras solicitudes regulatorias, lo que indica que el proceso avanza según lo previsto.

Con la luz verde antimonopolio y los documentos clave ya en marcha, el camino hacia el cierre de la compra se va despejando. Quedan por delante la aprobación de la FCC, el registro efectivo de las acciones ante la SEC y, por supuesto, la negociación con los bancos. Si todo sale bien, Rocket Lab integrará una de las redes de satélites de comunicaciones más veteranas del sector, justo cuando la demanda de conectividad desde cualquier punto del planeta no deja de crecer.

El análisis de Salseo

  • La expiración del periodo de espera antimonopolio sin objeciones es una señal fuerte de que los reguladores no ven problemas de competencia en la unión de Rocket Lab e Iridium. Esto reduce uno de los mayores riesgos de que la operación se caiga o se retrase.
  • El plan para mantener el préstamo de Iridium en lugar de usar un crédito puente más caro es una jugada financiera inteligente: reduce el coste de la deuda y mejora el perfil de caja de la empresa combinada. Si los bancos aceptan, el ahorro en intereses puede ser significativo.
  • La compra de Iridium cambia el modelo de negocio de Rocket Lab: pasa de ser principalmente un proveedor de lanzamientos y satélites a tener también ingresos recurrentes por servicios de comunicaciones. Eso puede estabilizar sus cuentas, pero también añade complejidad operativa y una deuda considerable que gestionar.
  • El siguiente hito a vigilar es la respuesta de los prestamistas de Iridium a la propuesta de modificación del crédito. Si se niegan, Rocket Lab tendría que recurrir al préstamo puente, más caro, lo que afectaría a la rentabilidad futura de la operación.

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Fuente: TheFly