Rocket Lab cae tras resultados: un analista top explica qué está pasando

La compañía espacial decepciona con márgenes y retrasa Neutron, pero un analista de BTIG ve avances estratégicos que podrían cambiar el juego.
Rocket Lab ha vuelto a poner a prueba los nervios de sus accionistas. La compañía presentó el lunes sus resultados del segundo trimestre y, aunque el negocio sigue creciendo con fuerza, las pérdidas continúan y los márgenes para el próximo trimestre serán más bajos de lo esperado. Para rematar, el calendario del cohete Neutron se ha vuelto más incierto: la dirección ahora apunta a tenerlo en la plataforma de lanzamiento en el cuarto trimestre, pero reconoce que la ventana para un debut en 2026 se está estrechando. La reacción del mercado fue inmediata: las acciones cayeron alrededor de un 7,5% en las operaciones posteriores al cierre.
Andre Madrid, analista de BTIG y uno de los mejor valorados de Wall Street, ha salido a dar su visión. Reconoce que Rocket Lab está avanzando en varios frentes, pero mantiene la cautela sobre la acción. Para Madrid, el retraso de Neutron no es necesariamente una mala noticia: cree que la empresa está priorizando la fiabilidad y la escalabilidad a largo plazo por encima de cumplir plazos a corto plazo. Si al final consiguen un cohete reutilizable y fiable, dice, la espera habrá merecido la pena.
Uno de los puntos que más ilusiona a Madrid es la compra prevista de Iridium, que califica como un paso transformacional. Esa operación aportaría ingresos recurrentes por comunicaciones y ampliaría el alcance de Rocket Lab a áreas como la conectividad directa a dispositivos, la navegación, la defensa, la aviación y la seguridad marítima. Además, Neutron podría jugar un papel clave reduciendo el coste de desplegar la próxima generación de satélites de Iridium.
La cartera de lanzamientos también da motivos para el optimismo. Rocket Lab anunció contratos de lanzamiento por valor de 437 millones de dólares durante y después del trimestre, lo que eleva su cartera a más de 90 misiones. Madrid espera que la demanda siga siendo robusta, sobre todo si SpaceX continúa reduciendo la disponibilidad de lanzamientos dedicados para clientes externos, lo que dejaría más oportunidades para Rocket Lab.
El contrato de 397 millones de dólares con la Fuerza Espacial de Estados Unidos es otra prueba de que la estrategia de Rocket Lab está ganando tracción. La compañía fue una de las dos únicas seleccionadas para entregar tanto la nave como el servicio de lanzamiento, demostrando el beneficio de tener varias capacidades bajo un mismo techo. Madrid lo llama una prueba importante de que los futuros programas de seguridad nacional podrían favorecer a empresas capaces de ofrecer soluciones integrales, no solo lanzamientos o satélites por separado.
Aun así, Madrid no se atreve a recomendar comprar. Mantiene una calificación neutral, principalmente por la valoración y el riesgo de ejecución, especialmente después de que las acciones hayan subido tanto en el último año y coticen con una prima considerable frente a sus pares del sector aeroespacial. Su postura es conservadora comparada con el consenso: 13 analistas recomiendan comprar y solo 4 mantener, con un precio objetivo medio de 110,53 dólares, un 38% por encima del cierre del lunes.
El análisis de Salseo
- El retraso de Neutron es una apuesta deliberada por la fiabilidad, no un fallo de ejecución. Si Rocket Lab consigue un cohete reutilizable y fiable, el calendario pasa a un segundo plano; el problema es que cada trimestre de retraso retrasa también los ingresos y la rentabilidad que el mercado ya descuenta.
- La compra de Iridium es el movimiento más estratégico de la historia de Rocket Lab: añade ingresos recurrentes y diversifica el negocio más allá del lanzamiento, reduciendo la dependencia de un mercado cíclico y muy competitivo. Si se cierra, cambia el perfil de la compañía.
- El contrato con la Fuerza Espacial demuestra que la estrategia de ofrecer soluciones integrales (nave + lanzamiento) tiene recorrido. Los programas de seguridad nacional tienden a ser largos y bien pagados, lo que podría dar estabilidad a futuro.
- La valoración sigue siendo el gran freno. Aunque el negocio avanza, la acción cotiza con una prima significativa sobre sus pares aeroespaciales, lo que deja poco margen para errores. Cualquier tropiezo adicional en Neutron o en los márgenes podría castigar el precio con dureza.