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Cantor ve un buen punto de entrada en Rocket Lab antes de Neutron e Iridium

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Cantor ve un buen punto de entrada en Rocket Lab antes de Neutron e Iridium

Cantor Fitzgerald mantiene su apuesta por Rocket Lab y sitúa el precio objetivo en 122 dólares, un 89% por encima del nivel actual, con dos catalizadores a la vista: el primer vuelo del cohete Neutron y el cierre de la compra de Iridium.

Rocket Lab (RKLB) ha arrancado la semana con subidas en la negociación previa a la apertura del mercado después de que Cantor Fitzgerald haya vuelto a mostrar su confianza en la compañía espacial. El analista Andres Sheppard ha reiterado su recomendación de sobreponderar (Overweight) el valor y ha mantenido un precio objetivo de 122 dólares por acción, lo que implicaría una revalorización cercana al 89% desde los niveles actuales. En su opinión, el momento actual es un "buen punto de entrada" porque se acercan dos acontecimientos que pueden mover la cotización: el primer lanzamiento del cohete Neutron y el cierre de la adquisición de Iridium.

El primero de esos catalizadores es Neutron, el cohete de carga media que Rocket Lab todavía espera estrenar a lo largo de este año. La diferencia con su cohete actual, el Electron, es de escala: Neutron está diseñado para transportar unos 13.000 kilogramos de carga útil, frente a los alrededor de 300 kilogramos del Electron. La compañía aspira además a reutilizar cada motor hasta en 20 lanzamientos y calcula que cada misión de Neutron le reporte entre 50 y 55 millones de dólares. Sheppard ve en Neutron una posible alternativa al Falcon 9 de SpaceX cuando entre en funcionamiento, y cree que sumará crecimiento a Rocket Lab en un momento en el que la demanda de lanzamientos sigue siendo fuerte. De fondo está la idea de que el negocio de cohetes pequeños tiene un techo, mientras que el segmento de carga media es donde se juegan los contratos grandes.

La trayectoria de lanzamientos también juega a favor de la compañía en el argumento del analista. Rocket Lab completó el 19 de septiembre su misión número 96 con el Electron, que además fue su lanzamiento número 17 de 2026. En esa ocasión puso en órbita el duodécimo satélite StriX de Synspective, a unos 572 kilómetros de altitud en órbita terrestre baja, y la empresa tiene previstas 15 misiones más dedicadas a este cliente hasta finales de la década. Sheppard considera que ese historial de ejecución es una ventaja importante, y destaca que Rocket Lab cuenta con tres tipos de cohete (Electron, HASTE y Neutron), una cartera de clientes que combina compañías privadas y gobiernos, y plataformas de lanzamiento en Nueva Zelanda y en Estados Unidos.

El segundo gran catalizador es la compra de Iridium, la operación que uniría el negocio de lanzamientos y naves espaciales de Rocket Lab con la red de satélites de la compañía adquirida, formada por más de 60 satélites en servicio más otros tantos de reserva. Según el analista, la empresa combinada podría aproximadamente duplicar sus ingresos anuales una vez cerrada la operación. Rocket Lab ya ha cubierto el último gran obstáculo financiero de la compra tras completar una ampliación de capital de 1.944 millones de dólares mediante la emisión de unas 29,3 millones de acciones. El cierre está previsto para mediados de 2027 y queda pendiente de la aprobación de los reguladores.

El respaldo a la compañía no es unánime en el mercado. Según los datos de TipRanks, Rocket Lab tiene una calificación de consenso de "compra fuerte", con 11 recomendaciones de compra y tres de mantener en los últimos tres meses, y un precio objetivo medio de 110,25 dólares, que implica un potencial alcista del 70%. Es decir, la valoración media del mercado está por debajo de los 122 dólares que defiende Cantor, una diferencia que refleja que no todo el mundo comparte el mismo grado de optimismo sobre los tiempos de Neutron y sobre la integración de Iridium.

El análisis de Salseo

  • Neutron no es "otro cohete", es un cambio de liga: pasar de 300 a 13.000 kilos de carga multiplica el tipo de clientes a los que puede vender (satélites grandes, misiones gubernamentales, constelaciones) y, con 50-55 millones por lanzamiento, cada vuelo vale como decenas de misiones del Electron. El riesgo es simétrico: aún no ha volado y un primer lanzamiento fallido suele castigar la cotización con dureza.
  • La compra de Iridium cambia el modelo de negocio. Rocket Lab dejaría de ser solo un proveedor de lanzamientos (ingresos irregulares, atados a cada contrato) para controlar también una red de satélites con ingresos recurrentes, lo que podría duplicar su facturación. Pero el cierre no llega hasta mediados de 2027 y depende del visto bueno de los reguladores: es un catalizador real, aunque lejano y con riesgo de integración.
  • La ampliación de capital de 1.944 millones resuelve la financiación de la compra, pero se pagó emitiendo 29,3 millones de acciones nuevas. Eso significa dilución para el accionista actual: cada acción representa una porción algo menor de la empresa. La señal a vigilar aquí no es el titular, sino cuánta caja quema Neutron antes de generar ingresos.
  • La letra pequeña que no cuenta el titular: el precio objetivo de 122 dólares es de una sola casa, y la media del mercado está en 110,25 dólares, un 10% por debajo. Con 11 compras y tres mantener, el consenso es optimista, pero eso también implica que buena parte de las buenas noticias ya podría estar descontada en el precio. El dato que manda será la fecha firme del primer vuelo de Neutron.

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Fuente: TipRanks