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Rocket Lab quiere comprar Iridium: un inversor le ve todo el sentido

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Rocket Lab quiere comprar Iridium: un inversor le ve todo el sentido

Un inversor defiende que la compra de Iridium convertiría a Rocket Lab en algo más que una empresa de cohetes: una plataforma de infraestructura espacial con ingresos recurrentes. El riesgo, dicen, es la ejecución simultánea y una valoración ya muy exigente.

Rocket Lab (cotiza en el Nasdaq bajo el ticker RKLB) lleva tiempo intentando dejar de ser solo una empresa que lanza cohetes. Su ambición de fondo es reunir bajo un mismo techo los servicios de lanzamiento, la fabricación de naves espaciales y las capacidades necesarias para completar misiones, es decir, convertirse en una plataforma de infraestructura espacial integrada. La compra propuesta de Iridium sería, según esta tesis, un paso más en esa dirección.

¿Qué aporta Iridium? Una red global de satélites en órbita baja que ofrece servicios de voz, datos, seguimiento y posicionamiento en lugares donde no llega la infraestructura terrestre. No es un proyecto que haya que construir desde cero: ya está operativa, ya genera ingresos y ya cuenta con relaciones consolidadas con clientes gubernamentales, de defensa, aviación e industria. Además, está expandiéndose hacia terrenos como el internet de las cosas (IoT) y la conexión directa entre satélites y dispositivos móviles. Para Rocket Lab, eso significa acceder de golpe a una plataforma de comunicaciones madura en lugar de tener que levantar su propia constelación desde los cimientos.

El atractivo, según el inversor que firma como Petri Dish Reports (PDR) en TipRanks, no está tanto en sumar otro negocio como en ver cómo encajan los dos. Rocket Lab podría aportar naves, cargas útiles y servicios de misión para futuras mejoras de la red de Iridium, mientras que Iridium pondría la plataforma orbital y la cartera de clientes. Esa combinación reforzaría la posición de Rocket Lab en defensa, comunicaciones seguras, posicionamiento, navegación y sincronización (el llamado PNT), así como en aviación comercial y otros mercados especializados.

El otro lado de la balanza es el precio y el riesgo. Rocket Lab cotiza a más de 50 veces sus ventas (un múltiplo que compara el valor total de la compañía, deuda incluida, con lo que factura al año), frente a unas 2 veces en el sector industrial. Es una prima enorme que refleja expectativas de crecimiento muy fuerte a largo plazo. Y ahí está el problema: PDR ve un riesgo de ejecución considerable, porque la empresa tiene que poner en servicio Neutron, su nuevo cohete reutilizable de carga media, mientras integra una adquisición grande y compleja. Cualquier problema en el desarrollo de Neutron, en su calendario de lanzamientos o en su despegue comercial añadiría dificultad a la digestión de Iridium.

Con todo, este inversor cree que Iridium importa porque cambia la composición de la historia: en vez de depender sobre todo de lanzamientos y naves, Rocket Lab podría mezclar lanzamiento, hardware, servicios de misión e ingresos recurrentes por conectividad. Si la integración sale bien, el resultado sería un negocio de infraestructura espacial más diversificado y expuesto a varios mercados. Y no es una voz aislada: la mayoría de los analistas que siguen el valor se muestran positivos, con 14 recomendaciones de compra y 3 de mantener, según recoge TipRanks.

El análisis de Salseo

  • Lo relevante no es "otra empresa de satélites", sino el tipo de ingresos: Iridium ya factura y lo hace de forma recurrente, con contratos a largo plazo. Eso cambia la naturaleza de Rocket Lab, que hoy depende de hitos de lanzamiento, irregulares y caros por naturaleza. Pasa de cobrar por lanzar a cobrar por conectar.
  • El riesgo de verdad es hacer dos cosas muy exigentes a la vez: certificar el cohete Neutron y absorber una compañía grande y compleja. Son dos proyectos que consumen mucha caja y mucho talento de ingeniería en el mismo periodo. Señal concreta a vigilar: los primeros vuelos de Neutron y si su calendario se cumple.
  • La valoración ya descuenta casi todo. Pagar más de 50 veces ventas frente a unas 2 veces del sector industrial implica que el mercado da por hecho un crecimiento futuro enorme. En una empresa así, un retraso pesa mucho más en la cotización que en una compañía "normal"; la contrapartida es que una mezcla de ingresos más diversificada podría justificar mejor ese múltiplo con el tiempo.
  • La cartera de clientes de defensa, aviación y comunicaciones seguras de Iridium es lo que menos se puede replicar con dinero y prisa: un competidor tendría que construir su propia constelación y ganarse esos contratos. Ahí está la ventaja real de la operación, en mercados con barreras altas y contratos duraderos, no en el número de satélites.

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Fuente: TipRanks