Rocket Lab se lleva un contrato récord de 266 millones con la Fuerza Espacial de EE. UU.

La compañía ejecutará 12 lanzamientos suborbitales para defensa antimisiles, con opción a seis más, en su mayor acuerdo hasta la fecha.
Rocket Lab ha conseguido el contrato más grande de su historia. La Fuerza Espacial de Estados Unidos le ha adjudicado un acuerdo de 266 millones de dólares para realizar lanzamientos suborbitales enfocados en la defensa antimisiles. El contrato, gestionado por el programa RSLP del Mando de Sistemas Espaciales, contempla 12 misiones firmes y la posibilidad de sumar hasta seis lanzamientos adicionales.
Está previsto que el primer despegue se produzca no antes de finales de 2026. La mayoría de las operaciones se llevarán a cabo desde una nueva ubicación de Rocket Lab en el Complejo Espacial del Pacífico en Kodiak, Alaska. Esta base se suma a las que la empresa ya tiene en Nueva Zelanda y Virginia, ampliando su capacidad para atender las necesidades urgentes del Pentágono.
Peter Beck, fundador y CEO de la compañía, destacó que la cadencia, la iteración y la ejecución constante son esenciales para madurar las capacidades de defensa antimisiles de Estados Unidos. Según Beck, el tamaño del contrato refleja la confianza de la Fuerza Espacial en la habilidad de Rocket Lab para responder con rapidez y a gran escala a las exigencias de seguridad nacional.
Este acuerdo supone un espaldarazo para la división de lanzamientos de Rocket Lab, que ya opera el cohete Electron —el pequeño lanzador orbital más usado del mundo— y su variante HASTE para pruebas hipersónicas. La compañía, que cotiza en el Nasdaq bajo el ticker RKLB, también está desarrollando el cohete Neutron para misiones más pesadas, lo que podría abrirle aún más puertas en el sector de defensa.
Con este contrato, Rocket Lab se consolida como un socio clave para programas de importancia nacional, en un momento en que la demanda de lanzamientos rápidos y fiables por parte del gobierno estadounidense no deja de crecer.
El análisis de Salseo
- El contrato equivale aproximadamente a los ingresos totales que Rocket Lab generó en todo 2025 (unos 260 millones de dólares), lo que da una idea de su impacto: prácticamente duplica la cartera de pedidos de lanzamiento de la noche a la mañana.
- Que la Fuerza Espacial elija a Rocket Lab para misiones suborbitales de defensa antimisiles, en lugar de a los gigantes tradicionales, demuestra que la agilidad y la frecuencia de lanzamiento pesan tanto como el tamaño del cohete en ciertos programas críticos.
- El uso de una nueva base en Alaska no es casual: acerca los lanzamientos a trayectorias polares y reduce los tiempos de respuesta ante amenazas, lo que podría convertir a Rocket Lab en el operador de referencia para este tipo de misiones en el futuro.
- Aunque el contrato es un gran voto de confianza, ejecutar 12 lanzamientos en un calendario ajustado y desde una ubicación nueva conlleva riesgos operativos; cualquier retraso o fallo podría dañar la reputación ganada y afectar a futuras adjudicaciones.