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Rocket Lab crece con fuerza, pero ganar dinero sigue siendo su gran asignatura pendiente

·NeutralImpacto medio
Rocket Lab crece con fuerza, pero ganar dinero sigue siendo su gran asignatura pendiente

Rocket Lab dispara sus ingresos un 62% y su cartera de pedidos crece un 137%, pero sigue en pérdidas y su valoración descuenta ya casi todo el optimismo. El negocio público (43% del backlog) da aire, aunque con márgenes más ajustados.

Rocket Lab (RKLB) está creciendo a muy buen ritmo, pero la rentabilidad sigue sin llegar, y eso hace que su cotización sea difícil de justificar con los números sobre la mesa. En el segundo trimestre de 2026 la compañía facturó un 62% más que un año antes, impulsada sobre todo por su división de Sistemas Espaciales (componentes y fabricación de naves), mientras que su área de Servicios de Lanzamiento facturó menos que en el mismo periodo del año anterior. Ese bache en los lanzamientos parece temporal: la propia empresa prevé para el tercer trimestre de 2026 ingresos de entre 250 y 265 millones de dólares, con crecimiento en las dos divisiones. Además, su cartera de pedidos pendientes (el llamado 'backlog', todo lo que ya tiene contratado y aún no ha cobrado) alcanza los 2.360 millones de dólares, un 137% más que hace un año, y crece más rápido que las ventas, lo que apunta a un negocio que puede acelerar en los próximos trimestres.

El problema está en la parte baja de la cuenta de resultados. Rocket Lab perdió 0,08 dólares por acción en el segundo trimestre de 2026, una mejora pequeña frente a los 0,13 dólares que perdía un año antes, y su pérdida operativa fue de 57,5 millones de dólares. El detalle importante es de dónde viene esa mejoría: no tanto de que el negocio gane más, sino de que la empresa ingresó más por intereses gracias al dinero en caja que consiguió con una ampliación de capital reciente. Es decir, una mejora de poca calidad, porque ese colchón se irá agotando a medida que la compañía siga quemando dinero: en el segundo trimestre su flujo de caja libre fue negativo en 110 millones de dólares.

La gran esperanza para dar la vuelta a la situación es la compra de Iridium Communications (IRDM), cuyo cierre está previsto para el segundo trimestre de 2027. Iridium ya es rentable, y Rocket Lab confía en que la operación le permita convertirse en un actor espacial de primera fila: integrado, capaz de lanzar sus propios satélites y de ofrecer comunicaciones críticas a millones de usuarios en todo el mundo. Con esa ayuda, los analistas esperan que Rocket Lab alcance el equilibrio (beneficio prácticamente cero) en 2027, con un beneficio por acción de solo 0,05 dólares.

El otro gran asunto es el precio. A esos 0,05 dólares de beneficio esperado para 2027, la acción cotiza a unas 1.460 veces sus ganancias, lo que significa que el mercado ya da por hecho ese giro hacia los beneficios. Para 2028 los analistas esperan 0,37 dólares por acción, que seguiría dejando un múltiplo de tres cifras. Mirando las ventas en lugar del beneficio, la acción cotiza a 45,41 veces las ventas previstas, frente a una media de su sector de solo 1,78 veces: una prima enorme. A esto se suma que Rocket Lab ha ido por detrás de su gran competidor, SpaceX, desde que este saliera a bolsa en junio, lastrada precisamente por esa valoración exigente y por las pérdidas persistentes.

Un punto que suele pasarse por alto es el peso del negocio público: el 43% de esa cartera de 2.360 millones de dólares viene de pedidos de gobiernos. Es una red de seguridad muy valiosa si el negocio comercial se enfría, por ejemplo en una recesión. Pero también es una losa para los márgenes, porque los contratistas de defensa tradicionales (el artículo pone el ejemplo de Lockheed Martin, LMT) suelen ganar entre un 10% y un 20% en los encargos públicos, muy por debajo de lo que acostumbra el sector tecnológico. En cuanto a Wall Street, el consenso es claramente optimista: 14 analistas recomiendan comprar y solo 2 mantener, ninguno vender, con un precio objetivo medio de 110,07 dólares. Aun así, el autor del análisis se queda en un 'mantener' y avisa de que la debilidad de los beneficios probablemente sea una característica estructural de la compañía y no una fase pasajera.

El análisis de Salseo

  • La cartera de pedidos es la mejor noticia del trimestre (2.360 millones, +137% interanual) y crece más rápido que las ventas, lo que suele anticipar aceleración de ingresos. Pero con un 43% de esos pedidos viniendo de gobiernos, cuyo margen típico es del 10%-20% (como en Lockheed Martin), ese crecimiento se convierte en volumen, no necesariamente en beneficio: es el nudo de la tesis.
  • La mejora de las pérdidas es engañosa: viene sobre todo de ingresos por intereses de la caja levantada en una ampliación de capital, no de que el negocio gane más. Con un flujo de caja libre de -110 millones en el trimestre, ese colchón se agota y los números pueden empeorar antes de mejorar, aunque las ventas sigan subiendo.
  • El 'break-even' de 2027 depende en buena medida de la compra de Iridium, que ya es rentable y cuyo cierre está previsto para el segundo trimestre de 2027. La señal a vigilar: si esa operación se retrasa o si, al integrarla, los márgenes no se materializan, el beneficio esperado de 0,05 dólares por acción se queda en nada.
  • La valoración deja poco margen de error: 1.460 veces los beneficios esperados de 2027 y 45 veces ventas frente a 1,78 veces de media del sector significan que el mercado ya paga por un futuro perfecto. Cualquier retraso (un trimestre flojo en lanzamientos, un pedido que se enfría) se traduce en sacudidas fuertes, y eso explica que la acción vaya por detrás de SpaceX desde su salida a bolsa en junio.
  • La lectura contraria: el negocio gubernamental funciona como amortiguador anticíclico si el negocio comercial se hunde en una recesión, y el backlog da visibilidad poco habitual en una empresa en pérdidas. Es un valor de horizonte muy largo (década de 2030), poco apto para quien no tolere volatilidad ni años de paciencia.

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Fuente: TipRanks