Financiación

Rocket Lab paga la compra de Iridium con acciones: más dilución y menos deuda

·NeutralImpacto medio
Rocket Lab paga la compra de Iridium con acciones: más dilución y menos deuda

Rocket Lab levanta 1.940 millones de dólares ampliando capital para financiar su compra de Iridium y cancela el préstamo puente de 3.600 millones. El precio: hasta un 12% más de acciones en circulación.

Rocket Lab (cotiza en el Nasdaq bajo el ticker RKLB) ha resuelto cómo pagar la parte en efectivo de su compra de la operadora de satélites Iridium: pidiendo dinero a los mercados. La compañía aeroespacial anunció el 15 de septiembre que ya tiene cubierta esa parte de la operación después de levantar 1.940 millones de dólares mediante una ampliación de capital. En concreto, ha emitido unos 29,3 millones de acciones nuevas a un precio medio de unos 66 dólares cada una. Y, con ese dinero en el bolsillo, ha cancelado el préstamo puente de 3.600 millones de dólares que había contratado cuando anunció la operación el pasado junio.

La decisión tiene una lectura clara: Rocket Lab ha preferido diluir a sus accionistas antes que cargar con miles de millones de deuda a corto plazo. El préstamo que ha descartado era una línea a 364 días, es decir, que le habría obligado a refinanciar esa cantidad enorme en apenas un año, algo complicado para una empresa que todavía pierde dinero: en su último trimestre declaró unas pérdidas netas de 49,3 millones de dólares. El inversor Daniel Sparks, que colabora con The Motley Fool y figura entre el 1% de mejores inversores de TipRanks, considera que esa fue la vía más sensata, aunque los accionistas la acaban pagando con un mayor número de títulos en circulación. La venta de acciones cubre alrededor de dos tercios de los aproximadamente 2.900 millones de dólares en efectivo que Rocket Lab debe entregar a los accionistas de Iridium; el resto lo puede afrontar con su caja e inversiones a corto plazo, que a finales de junio ascendían a unos 2.300 millones de dólares.

El asunto de la dilución, además, no termina aquí. A 5 de agosto Rocket Lab tenía unas 598 millones de acciones en circulación, así que los títulos recién emitidos suponen un 5% más, o en torno a un 4,5% si se tienen en cuenta las acciones preferentes que se convierten en ordinarias. Pero los accionistas de Iridium también recibirán títulos de Rocket Lab cuando se cierre la operación: dependiendo del precio al que cotice la acción, podrían ser entre 25 y 42 millones adicionales. Sumando ambas cosas, la compra podría añadir unos 72 millones de acciones, hasta un 12% sobre la cifra de agosto. Y todo esto sin contar con que la transacción no está prevista que se cierre hasta mediados de 2027, y siempre que las autoridades de competencia den su visto bueno.

¿Qué se lleva Rocket Lab a cambio? Iridium aporta capacidad de generar caja: en 2025 registró unos 872 millones de dólares de ingresos y un beneficio operativo bruto (OEBITDA) de unos 495 millones. Sin embargo, también arrastra una deuda de aproximadamente 1.800 millones de dólares que seguirá ahí tras la compra. Mientras, el negocio actual de Rocket Lab va lanzado: en el segundo trimestre facturó un récord de 234 millones de dólares, un 62% más que un año antes, después de unos 200 millones en el primero, y la dirección espera otro récord en el tercero, con una horquilla de entre 250 y 265 millones. Pese a ese crecimiento, Sparks no cambia de opinión sobre el valor: con la acción alrededor de 72 dólares, la compañía vale unos 43.000 millones, más de 45 veces sus ingresos anualizados, y su conclusión es que «la financiación parece inteligente» pero él evitaría comprar a este precio. La mayoría de los analistas no opina lo mismo: de 14 recomendaciones de compra frente a 3 de mantener, el consenso es de compra fuerte, con un precio objetivo medio de 109,47 dólares que implicaría una revalorización del 49% en un año.

El detalle que conviene no perder de vista es el calendario. La operación no se cerrará hasta mediados de 2027, así que durante casi dos años los inversores seguirán juzgando a Rocket Lab sin los ingresos ni los beneficios de Iridium en sus cuentas.

El análisis de Salseo

  • El mecanismo importa: cambiar deuda por acciones no es gratis, pero el coste es de naturaleza distinta. Un préstamo se devuelve y desaparece; las acciones emitidas se quedan para siempre y reparten los beneficios futuros entre más manos. Para una empresa que aún pierde dinero, evitar una refinanciación de 3.600 millones a solo 364 días reduce el riesgo de un golpe serio en el balance si los mercados se cierran.
  • La clave a vigilar es el precio de la acción. Las 25-42 millones de acciones que recibirán los accionistas de Iridium dependen de cuánto cotice Rocket Lab cuando se cierre la operación: si el valor cae mucho, el número se acercará al máximo y la dilución total se irá casi al 12% previsto. Cada trimestre de resultados es, por tanto, también una prueba de cuánto costará realmente la compra.
  • Ojo con la foto completa del balance: Iridium aporta mucho EBITDA (unos 495 millones en 2025), pero también trae 1.800 millones de deuda que se quedan dentro. Es decir, parte de esa caja que genera no irá a los accionistas de Rocket Lab, sino a pagar intereses. No es comprar una máquina de hacer dinero limpia, es comprar un negocio con flujo pero endeudado.
  • El 'salseo' real está en la pelea por la valoración, no en la operación. Prácticamente nadie discute que financiarse con acciones fuera lo correcto; lo que se discute es pagar más de 45 veces los ingresos anuales por una compañía en pérdidas. La calle ve un 49% de recorrido hasta los 109 dólares; un inversor con buen historial dice que a 72 dólares no entra. La próxima señal: si el tercer trimestre cumple la guía de 250-265 millones sin necesidad de más ampliaciones de capital.

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Fuente: TipRanks