Rocket Lab firma su mayor contrato de lanzamientos y Citi se lanza a comprar

Rocket Lab sella con la japonesa Synspective su mayor contrato comercial de lanzamientos (20 misiones entre 2028 y 2031) y Citi arranca su cobertura con consejo de compra. Su cartera de lanzamientos pendientes supera ya las 100 misiones.
Rocket Lab ha movido ficha por partida doble esta semana y sus acciones lo han notado al alza. La compañía aeroespacial ha firmado el mayor contrato comercial de su historia para su cohete Electron con la japonesa Synspective, dedicada a tomar imágenes de la Tierra desde el espacio. El acuerdo cubre 20 lanzamientos que se repartirán entre 2028 y 2031. Con este nuevo encargo, las misiones de Electron ya contratadas por Synspective suman 47 y la cartera total de lanzamientos pendientes de Rocket Lab supera las 100 misiones, un colchón de trabajo futuro que los inversores han celebrado.
A ese anuncio se ha sumado una nota del analista de Citi John Godyn, que ha empezado a cubrir la acción con una recomendación de compra y un precio objetivo de 105 dólares, lo que implicaría una revalorización de alrededor del 45% en un año si se cumpliera. Godyn sostiene que el mercado está infravalorando la demanda de lanzamientos: las redes de satélites no dejan de crecer, tanto por parte de gobiernos como de operadores privados que quieren poner más equipos en órbita baja, y ese apetito por llegar al espacio va a superar lo que hoy se espera. La tesis del analista es que Rocket Lab no es solo un fabricante de cohetes: también construye naves espaciales, componentes y sistemas ópticos, y presta servicios a clientes que ya tienen satélites funcionando.
En ese negocio, el Electron es la pieza que ya factura. El cohete ha puesto en órbita más de 200 naves para clientes comerciales y gubernamentales, entre ellos la NASA y agencias de defensa de Estados Unidos, así que puede crecer sin depender de un vehículo nuevo. El salto grande, eso sí, se llama Neutron: un cohete más grande y reutilizable, capaz de cargar hasta 13.000 kilos, pensado para constelaciones de satélites mayores y misiones de seguridad nacional. Godyn espera su primer vuelo en el primer trimestre de 2027 y un aumento progresivo de los lanzamientos en los dos años siguientes, aunque admite que su éxito comercial dependerá de la ejecución y de que la demanda acompañe.
Más allá de los cohetes, el analista mira con buenos ojos la compra anunciada de Iridium, valorada en unos 8.000 millones de dólares, que aportaría a Rocket Lab una red global de comunicaciones por satélite y espectro radioeléctrico. La operación llevaría a la compañía a participar directamente en los servicios que se montan encima de la infraestructura espacial, no solo en poner cosas en órbita. Godyn también destaca que Rocket Lab reúne bajo un mismo techo tecnología, capacidad de fabricación e instalaciones de lanzamiento, lo que le permite desarrollar sistemas más rápido y atender a clientes de varios mercados, además de contar con activos difíciles de replicar por la competencia. En el conjunto del mercado, el consenso de analistas es todavía más optimista que Citi: el precio objetivo medio está en 110,07 dólares, con 12 recomendaciones de compra frente a 2 de mantener.
El análisis de Salseo
- El contrato con Synspective hay que leerlo como ingresos ya comprometidos, no como una foto del día: son 20 lanzamientos repartidos entre 2028 y 2031. En un negocio donde lo complicado es llenar el calendario de lanzamientos con años de antelación, superar las 100 misiones contratadas es el mejor argumento comercial para captar al siguiente cliente, porque los operadores firman con quien tiene hueco disponible.
- El riesgo de la tesis no está en Electron, que ya vuela y ya factura, sino en Neutron. El primer vuelo está previsto para el primer trimestre de 2027 y el despegue real del negocio depende de que el calendario se cumpla y de que la demanda sea suficiente. Un retraso o un fallo en el debut del cohete grande movería la acción mucho más que cualquier contrato nuevo anunciado hoy.
- La compra de Iridium, de unos 8.000 millones de dólares, cambia el perfil de la compañía: pasa de vender lanzamientos y componentes a operar una red propia de comunicaciones por satélite. Eso añade ingresos recurrentes y mayor diversificación, pero también complica la integración y el balance, y hace que la acción deje de compararse con un simple fabricante de cohetes.
- Ojo con el exceso de optimismo: el consenso ya es muy favorable (12 compras frente a 2 mantener) y el precio objetivo medio está por encima del de Citi, así que el listón está alto. Cuando casi todo el mercado es alcista, las señales a vigilar son aburridas pero decisivas: la próxima publicación de resultados, la evolución de la cartera de lanzamientos y el primer vuelo de Neutron.