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Rocket Lab dibuja un doble suelo en bolsa: ¿es el momento de comprar?

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Rocket Lab dibuja un doble suelo en bolsa: ¿es el momento de comprar?

Las acciones de Rocket Lab rebotan desde los 60 dólares y forman un patrón que los técnicos leen como señal de vuelta. El negocio crece a buen ritmo, pero buena parte de la tesis depende del nuevo cohete Neutron.

Rocket Lab ha vuelto a animar a los inversores en los últimos días. Sus acciones, que llegaron a caer hasta los 60 dólares —su nivel más bajo de julio y agosto—, se han recuperado hasta rondar los 70 dólares y han ido dibujando poco a poco un patrón conocido en el argot bursátil como "doble suelo". ¿Qué significa eso en cristiano? Que el precio ha bajado dos veces hasta esa misma zona y en las dos ocasiones han aparecido compradores dispuestos a frenar la caída. El techo de ese patrón, lo que los analistas llaman la línea de cuello, está en 86,45 dólares, el máximo que marcó el 10 de agosto: si se supera, la señal se considera confirmada y algunos ven margen para volver a esa zona, un 25% por encima del precio actual. En el lado contrario, el gráfico sigue por debajo de su media móvil de 50 sesiones (una referencia que muchos usan para saber si la tendencia de fondo acompaña), aunque el índice de fuerza relativa (RSI) lleva días subiendo. Si el precio pierde los 60 dólares, el escenario alcista se cae y la siguiente parada psicológica serían los 50 dólares.

Más allá del dibujo del gráfico, los números del negocio acompañan. En el segundo trimestre, los ingresos de la compañía se dispararon un 62% hasta los 234 millones de dólares, muy por encima del 22,25% que creció el negocio espacial de SpaceX en el mismo periodo. Es decir, Rocket Lab está creciendo más rápido que el gran referente del sector, aunque partiendo de una base mucho más pequeña. Su cartera de pedidos pendientes alcanzó un récord de 2.360 millones de dólares, un 137% más que un año antes, y solo en el segundo trimestre se aseguró contratos por 437 millones de dólares repartidos entre sus lanzadores Electron y HASTE y su futuro cohete Neutron. El objetivo de la empresa es que Neutron empiece a volar este mismo año o, como muy tarde, a principios del que viene.

La diferencia entre ambos cohetes es clave para entender hacia dónde quiere ir la compañía. Electron, la generación actual, está pensado para cargas de entre 300 y 320 kilos. Neutron, en cambio, está diseñado para transportar unos 13.000 kilos, lo que abre la puerta a contratos mucho más grandes. Los analistas prevén que los ingresos anuales de Rocket Lab crezcan un 60% hasta los 958 millones de dólares este año y que lleguen a 1.360 millones el siguiente. A esa foto se suma el plan de compra de Iridium, un negocio de satélites con un margen de EBITDA del 47% y un margen de beneficio neto del 10%, que según los datos que recoge Yahoo Finance aportaría unos ingresos anuales de 938 y 995 millones de dólares este año y el próximo. El respaldo de los analistas también está ahí: Andres Sheppard, de Cantor Fitzgerald, reafirmó el lunes su recomendación de sobreponderar, mientras que Brian Gesuale, de Raymond James, inició su cobertura con una nota de rendimiento superior al mercado.

No todo es optimismo. Neutron es un producto nuevo y aún no ha volado, así que cualquier retraso en su primer lanzamiento sacudiría con fuerza al valor, ya que buena parte de las estimaciones de crecimiento dependen de él. A eso se añade el riesgo típico de las compras de empresas: la operación con Iridium todavía tiene que cerrarse e integrarse, y en el sector espacial las fusiones no siempre acaban saliendo bien. Por último, el propio artículo lo deja claro: si el precio pierde los 60 dólares, el escenario positivo que describe se queda sin argumentos técnicos.

El análisis de Salseo

  • Un doble suelo no dice nada sobre el negocio: es una foto del ánimo del mercado. Significa que dos veces ha aparecido comprador en la zona de los 60 dólares y que la confirmación de verdad llegaría al superar los 86,45 dólares. Si se pierde el suelo, el siguiente nivel que mirará el mercado son los 50 dólares.
  • Lo que de verdad sostiene el gráfico es la cuenta de resultados: crecer un 62% frente al 22,25% de SpaceX en el negocio espacial implica ganar cuota, y una cartera de pedidos de 2.360 millones (un 137% más) da visibilidad a varios años. Pero conviene no confundirse: la cartera es trabajo comprometido, no dinero en caja hasta que los cohetes despegan.
  • El cohete Neutron es a la vez el motor y el mayor riesgo de la tesis. Electron mueve cargas de 300-320 kilos; Neutron, unos 13.000, y ahí es donde se firman los contratos grandes. Si el primer vuelo se retrasa más allá de "este año o principios del que viene", las estimaciones de ingresos para 2025 y 2026 que maneja el mercado se tambalearán rápido.
  • La compra de Iridium añade ingresos recurrentes y márgenes altos (47% de EBITDA), pero las fusiones en el sector no siempre salen bien: habrá que ver cómo se integra y qué exigen los reguladores. Señal concreta a vigilar: si los analistas mantienen el optimismo (Cantor reiteró sobreponderar, Raymond James arrancó con rendimiento superior) o empiezan a recortar previsiones si Neutron se retrasa.

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Fuente: Invezz