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Rocket Lab sube un 13% en un mes: quién está detrás y qué la impulsa

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Rocket Lab sube un 13% en un mes: quién está detrás y qué la impulsa

Las acciones de Rocket Lab (RKLB) avanzan un 13% en el último mes tras firmar 20 nuevos lanzamientos de su cohete Electron con la japonesa Synspective y recibir una recomendación de compra de Citi. Repasamos quién tiene la acción y qué dicen los analistas.

Rocket Lab (RKLB), una de las compañías cotizadas del negocio espacial, ha subido un 13% en el último mes. El jueves pasado sus títulos se anotaron un 1,12% adicional después de que la empresa anunciara un acuerdo plurianual para lanzar 20 nuevas misiones de su cohete Electron para Synspective, compañía japonesa dedicada a la observación de la Tierra. Ese mismo día, el analista de Citi John Godyn inició la cobertura del valor con una recomendación de compra y un precio objetivo de 105 dólares por acción, describiéndola como una "posición básica para los alcistas del sector espacial".

¿Y quién es el dueño de la acción? Según la herramienta de propiedad de TipRanks, las empresas cotizadas y los inversores particulares controlan el 52,13% de Rocket Lab. Les siguen los fondos cotizados (ETF, cestas de acciones que se compran y venden como un valor más), con un 21,10%; los fondos de inversión tradicionales, con un 15,88%; otros inversores institucionales, con un 9,78%; y los directivos y personal interno de la compañía, con apenas un 1,11%. Entre los grandes accionistas, Vanguard es el mayor con un 8,59%, seguido de Vanguard Index Funds con un 7,66%. En el apartado de ETF, el Vanguard Total Stock Market ETF (VTI) tiene un 3,07% y tanto el Vanguard Mid-Cap ETF (VO) como el Invesco QQQ Trust (QQQ) poseen un 2,09% cada uno. En fondos de inversión, además del 7,66% de Vanguard Index Funds, aparece el Growth Fund of America con un 1,57%.

Ese reparto cuenta una historia interesante: buena parte del capital que sostiene a Rocket Lab es dinero "pasivo", es decir, entra a través de fondos indexados que compran la acción simplemente porque forma parte de un índice amplio, no porque su gestor tenga una opinión entusiasta sobre cohetes. Eso da una base de demanda estable, pero también implica que, si el título pierde peso en algún índice o si los fondos reciben reembolsos, las ventas pueden llegar sin que nadie haya analizado la compañía. Y que los directivos solo tengan un 1,11% del capital es un detalle relevante: su interés en el negocio está más en el sueldo que en el valor de sus propias acciones.

En cuanto a los expertos, Rocket Lab se lleva una calificación de consenso de "compra fuerte" en Wall Street, con 14 recomendaciones de compra y dos de mantener. Los analistas son optimistas con el potencial del cohete Electron y con el futuro Neutron, aún en desarrollo, y ese ánimo también se apoya en la adquisición de Iridium Communications, valorada en 8.000 millones de dólares. El precio objetivo medio es de 110,07 dólares, lo que implicaría un recorrido al alza del 56,2%.

Ahora bien, hay que poner el dato en contexto: pese al rally del último mes, la acción acumula una subida de apenas el 1% en lo que va de año, lastrada por la presión general del mercado y las dudas sobre su valoración. Es decir, el titular llamativo del último mes esconde un valor que sigue prácticamente plano desde enero y cuya historia depende de que los proyectos, los lanzamientos y la ejecución acompañen.

El análisis de Salseo

  • Buena parte del accionariado (Vanguard, VTI, QQQ, fondos de inversión) es dinero indexado que compra la acción por estar en un índice, no por convicción sobre el negocio espacial. Eso amortigua las caídas cuando todo va bien, pero también dispara los movimientos en ambos sentidos: si Rocket Lab sale o baja de peso de un índice, las ventas llegan de forma automática y sin análisis previo.
  • La noticia que de verdad importa no es el 13% de un mes, sino el acuerdo con Synspective para 20 misiones de Electron. Convierte ingresos de lanzamiento puntuales en una cartera plurianual y da visibilidad a una compañía que aún no es rentable de forma estable. La señal a vigilar es el ritmo de ejecución: si los lanzamientos se retrasan o falla alguno, la cartera de pedidos se vuelve papel mojado.
  • El múltiplo optimismo de Wall Street (14 compras frente a 2 mantener y un objetivo medio muy por encima del precio actual) es una espada de doble filo: cuando el consenso es tan unánime en un valor que depende de un cohete que todavía no vuela de serie, como el Neutron, cualquier desliz en el calendario o en costes deja poco margen para sorpresas negativas. Aquí conviene fijarse en el primer vuelo comercial del Neutron y en su cadencia de producción.
  • El contraste entre el 13% del último mes y el 1% en el año revela que se trata de un rebote dentro de un valor que sigue plano, no de un cambio de tendencia. Además, que los propios directivos apenas posean un 1,11% del capital sugiere que su incentivo económico no está tan alineado con la cotización como el de un accionista.
  • Ojo con las cifras del accionariado: los porcentajes de TipRanks se solapan entre categorías (por ejemplo, Vanguard aparece como accionista directo y también a través de sus propios fondos e índices), así que el 52,13% de particulares y empresas no significa que ese dinero se mueva libremente sin fondos detrás. La foto es útil, pero más compleja de lo que parece.

Empresas mencionadas

Fuente: TipRanks