Rocket Lab sube un 3% tras cerrar la financiación de 1.944 millones para comprar Iridium

La compañía aeroespacial ha completado la venta de 29,3 millones de acciones con la que pagará en efectivo parte de su compra de la operadora de satélites Iridium, una operación que valora al objetivo en unos 8.000 millones de dólares.
Rocket Lab (RKLB) sube alrededor de un 3% en la apertura del mercado del martes después de haber completado la venta de acciones que necesitaba para financiar su compra de Iridium. La compañía ha colocado 29,3 millones de títulos y ha ingresado unos 1.944 millones de dólares brutos con esa emisión. Esos fondos están destinados a cubrir la parte en efectivo de la operación, y no es un movimiento improvisado: el acuerdo con Iridium se anunció en junio y contempla un pago mixto, parte en dinero y parte en acciones, que valora a la operadora de satélites en unos 8.000 millones de dólares, es decir, 54 dólares por título.
En paralelo, Rocket Lab ha ido despejando los obstáculos financieros del camino. El 15 de septiembre Iridium modificó su préstamo principal de 1.775 millones de dólares para permitir que la compra salga adelante; una vez se cierre la operación, Rocket Lab responderá como garante de ese préstamo (sin garantía real específica detrás, según la propia compañía). Además, Rocket Lab ha cancelado el compromiso de 3.600 millones de dólares correspondiente a una línea de financiación puente que había firmado a finales de junio vinculada al acuerdo. Si la operación finalmente no se cierra, o si sobra dinero, esos fondos se destinarán a crecimiento futuro y a las necesidades generales del negocio. El cierre de la compra está previsto para mediados de 2027, así que aún queda recorrido.
¿Y por qué quiere Rocket Lab a Iridium? Su director financiero, Adam Spice, lo explicó en el marco de la World Space Business Week: la operación permitiría a la compañía dejar de ser solo un fabricante de cohetes y naves espaciales para convertirse en un negocio espacial mucho más completo, entrando también en la operación de redes de satélites y en la prestación de servicios. Eso sí, el propio Spice avisó de un efecto incómodo: «cuando duplicas el tamaño de tu compañía de la noche a la mañana, que es lo que ocurrirá al combinar ambas empresas, lo natural es que haya cierta dilución en ese crecimiento». Y tiene sentido, porque Rocket Lab ha crecido cerca de un 100% anual en los últimos años, mientras que Iridium, ya madura, avanza a un ritmo de un solo dígito. Sumar los dos negocios rebaja el porcentaje de crecimiento conjunto a corto plazo.
Aun así, la compañía cree que hay margen para revertir esa tendencia: con mejor acceso a capital y una apuesta clara por el crecimiento, el negocio combinado podría expandirse más rápido. «Tenemos muchos planes agresivos», aseguró Spice, para acercar ese crecimiento a lo que esperan los inversores. La noticia, en resumen, no es que el negocio haya mejorado, sino que la operación ya está bastante mejor atada: Rocket Lab ha pagado por adelantado su parte en efectivo, ha reordenado la deuda de Iridium y ha desactivado la financiación puente que ya no necesita. Para el inversor, el aterrizaje llega con un matiz importante, porque emitir 29,3 millones de acciones nuevas significa diluir al accionista actual: cada título pasa a representar una porción algo menor de la empresa.
El análisis de Salseo
- La ampliación de capital es el peaje de pagar en efectivo: con 29,3 millones de acciones nuevas, el accionista actual ve cómo su trozo del pastel se hace un poco más pequeño. Es la razón de que la acción suba solo un 3% y no se dispare pese a cerrar un hito importante de la operación.
- La modificación del préstamo de 1.775 millones de Iridium y la cancelación de la línea puente de 3.600 millones reducen el riesgo de que el acuerdo se caiga por falta de financiación. La señal a vigilar ahora ya no es el dinero, sino las aprobaciones regulatorias y, si toca, el visto bueno de los accionistas, porque el cierre no llegaría hasta mediados de 2027.
- El titular habla de crecimiento, pero el CFO admite el elefante en la habitación: Rocket Lab crece a un ritmo cercano al 100% anual e Iridium a un dígito, así que la empresa combinada crecerá mucho más despacio en el corto plazo. El mercado tendrá que decidir si sigue pagando por una historia de crecimiento o empieza a valorarla como un negocio más maduro, con el riesgo de un reajuste de expectativas.
- Lectura contraria útil: el hecho de que los fondos sobrantes puedan ir a crecimiento general si la compra no se cierra da a Rocket Lab un colchón de casi 2.000 millones para seguir con su plan de expansión en lanzamientos y fabricación, aunque la operación con Iridium se torciera.