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Rocket Lab y CoreWeave: un inversor ve oportunidad en una y pide paciencia en la otra

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Rocket Lab y CoreWeave: un inversor ve oportunidad en una y pide paciencia en la otra

Un analista independiente prefiere CoreWeave por su demanda ya contratada y desconfía del precio de Rocket Lab, que a su juicio ya descuenta unos beneficios que aún no existen.

Las dos grandes apuestas del mercado por el crecimiento —la infraestructura de inteligencia artificial y el espacio comercial— han tenido suerte desigual en bolsa, y dos de sus nombres más seguidos lo ejemplifican. Rocket Lab (RKLB) sube alrededor de un 6% en lo que va de 2026 y cerca de un 59% en los últimos doce meses. CoreWeave (CRWV) avanza un 22% en el año, pero pierde aproximadamente un 31% si miramos ese mismo periodo de doce meses. Dos caminos muy distintos para dos compañías que aspiran a negocios mucho más grandes de lo que son hoy.

Rocket Lab se ha ganado un hueco como uno de los pocos actores creíbles del espacio comercial fuera de SpaceX: lanza satélites con su cohete Electron y, además, fabrica naves y componentes a través de su división Space Systems, de modo que puede facturar en varias fases de una misma misión aunque el cliente no contrate un lanzamiento. El problema está en convertir toda esa capacidad en beneficios que justifiquen el precio actual de la acción. El gasto en desarrollo sigue siendo elevado por el Neutron, su futura lanzadera reutilizable de mayor tamaño, y a eso se suma la compra pendiente de Iridium, otra operación de calado. Retrasos, sobrecostes, límites de fabricación o retornos decepcionantes podrían dejar al valor sin argumentos para sostener su cotización.

Ese equilibrio entre avances operativos y valoración es justo lo que frena al inversor conocido por el pseudónimo Simple Investment Ideas (SII), que reconoce los logros del equipo directivo de Rocket Lab pero no compra a estos precios. En su opinión, la acción ya anticipa beneficios sustanciales: "Rocket Lab ha demostrado éxito tanto en sus misiones como en su hardware. Mi problema es que su precio ya descuenta beneficios importantes. Un precio de entrada más bajo la haría atractiva incluso antes de que ocurran todas estas mejoras. Según mi análisis, me mantengo neutral hasta que demuestre que su crecimiento genera un beneficio por acción sostenible", explica.

En el caso de CoreWeave, el negocio consiste en alquilar la potencia de cálculo necesaria para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial avanzados, y va mucho más allá del acceso a tarjetas gráficas: cubre redes, almacenamiento, herramientas de desarrollo de modelos, inferencia y monitorización. El crecimiento ha sido vertiginoso: sus ingresos llegaron a 2.600 millones de dólares en su último periodo, un 112% más que un año antes, y su cartera de pedidos contratados alcanzó los 104.000 millones antes de sumar nuevos compromisos de clientes a comienzos del trimestre siguiente. Sin embargo, financiar esa expansión es su gran punto débil: el beneficio operativo ajustado fue de solo 128 millones en ese periodo, mientras que los gastos financieros netos ascendieron a 640 millones. La cuestión es si los ingresos futuros ya contratados bastarán para generar caja suficiente y superar el coste de la deuda acumulada durante esta fase de construcción. Pese al riesgo, SII cree que el mercado la valora de forma demasiado estrecha, como un simple alquiler de tarjetas gráficas cargado de deuda, y prefiere fijarse en la demanda ya firmada, el software que va sumando, los clústeres más nuevos y la posibilidad de seguir exprimiendo hardware antiguo. Por eso le asigna una calificación de compra especulativa.

La paradoja es que Wall Street prefiere a la compañía que menos convence a este inversor. Rocket Lab recibe un consenso de compra fuerte: de 17 analistas, 14 recomiendan comprar y 3 mantener, con un precio objetivo medio de 109,47 dólares que implicaría un recorrido al alza del 48%. CoreWeave obtiene un consenso de compra moderada entre 26 analistas —19 compras, 5 mantener y 2 ventas—, pero su objetivo medio de 143,09 dólares apunta a una subida aún mayor, del 63%. Es decir, el mercado ve más potencial en la acción más discutida y más acuerdo en la que cotiza más cara respecto a sus beneficios futuros.

El análisis de Salseo

  • La verdadera prueba de Rocket Lab no es si lanza bien, sino si consigue convertir ingresos en beneficio por acción: el mercado ya está pagando por un futuro que todavía no ha llegado. Los dos hitos concretos que hay que vigilar son el primer vuelo del cohete Neutron y el cierre de la compra de Iridium, porque cualquier retraso o sobrecoste en ellos golpea directamente al argumento de la valoración.
  • En CoreWeave el titular es "crecimiento", pero la foto real es la de un negocio muy intensivo en capital: gana 128 millones de beneficio operativo ajustado y paga 640 millones solo en intereses. Eso significa que hoy depende de financiación externa para seguir creciendo, así que la pregunta clave no es cuánto factura, sino si el dinero ya contratado (esa cartera de 104.000 millones) se convierte en caja real antes de que la deuda pese demasiado.
  • El detalle del hardware antiguo no es menor: si los chips de generaciones anteriores siguen siendo rentables más tiempo del previsto, la compañía amortiza mejor sus equipos y mejora el retorno de cada dólar invertido. Si ocurre lo contrario, la depreciación acelerada se come el margen y el negocio se vuelve mucho más frágil de lo que sugiere su ritmo de ingresos.
  • La lectura contraria está en el propio consenso: CoreWeave tiene más recorrido teórico (63% frente a 48%) pero también voces que recomiendan vender, mientras Rocket Lab disfruta de una opinión mucho más unánime. Es la clásica tensión entre pagar por calidad contrastada o apostar por lo que está maltratado, y aquí los analistas no se ponen de acuerdo sobre cuál de las dos sale mejor.
  • Conviene recordar que esto es la opinión de un inversor concreto y no un hecho: ambos valores son de crecimiento, cotizan con prima y se mueven mucho con cualquier cambio de expectativas sobre los tipos de interés o el gasto en inteligencia artificial.

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Fuente: TipRanks