Regulación

Sadiq Khan acepta que registren sus mensajes en la batalla legal con Palantir

·NeutralImpacto medio
Sadiq Khan acepta que registren sus mensajes en la batalla legal con Palantir

El alcalde de Londres cede a la presión de Palantir y permitirá que sus mensajes y correos sean revisados en el juicio que la tecnológica ha abierto contra su oficina por bloquear un contrato de 50 millones de libras con la Policía Metropolitana.

Sadiq Khan, alcalde de Londres, ha aceptado que sus mensajes de texto y correos electrónicos sean registrados y revisados como parte del proceso judicial que mantiene con Palantir, la tecnológica estadounidense que cotiza en bolsa. Así lo comunicó este jueves el Tribunal Superior de Londres en una vista preliminar. Khan bloqueó en mayo un contrato de 50 millones de libras entre Palantir y la Policía Metropolitana, y en junio la empresa anunció que planeaba demandar a su oficina. Ahora, el alcalde y más de una docena de altos cargos de su oficina y de la Autoridad del Gran Londres serán considerados 'custodios' de información, lo que significa que sus comunicaciones digitales, incluidos WhatsApp y chats de Microsoft Teams, podrán ser examinadas en busca de pruebas relevantes para el litigio.

La oficina del alcalde explicó que, en un principio, no consideraba 'necesario ni proporcionado' que Khan fuera incluido como custodio, porque la decisión de bloquear el contrato la tomó el vicealcalde de Policía y Crimen, y porque cualquier documento relevante ya estaría en manos de otras personas. Sin embargo, Palantir insistió en su petición y Mopac (la Oficina del Alcalde para la Policía y el Crimen) aceptó 'por pragmatismo'. El contrato, que tenía una duración de dos años, habría permitido a Palantir instalar tecnología de inteligencia artificial para automatizar el análisis de inteligencia en investigaciones criminales. Pero Mopac consideró que se había producido un 'incumplimiento claro y grave' de las normas de contratación, ya que la policía solo valoró seriamente a un proveedor: Palantir. La compañía respondió acusando a Khan de 'anteponer la política a la seguridad pública'.

Entre los afectados también está Sarah Brown, antigua directora de comunicación de Khan y ahora en Downing Street, que también tendrá que entregar sus comunicaciones. La inclusión de Brown responde a que Palantir citó en sus escritos varios artículos de prensa en los que se mencionaban dudas sobre la ética y los valores de la empresa, y la oficina del alcalde confirmó que Brown fue quien 'inició' las sesiones informativas con la prensa sobre la decisión de vetar el acuerdo. El rango de fechas de las comunicaciones que se revisarán aún no se ha determinado. Mientras tanto, según informaciones, Mopac también está pidiendo a Palantir que entregue sus propios documentos internos relacionados con el acuerdo, algo a lo que la empresa se estaría resistiendo.

El contexto del litigio es clave: Palantir trabaja para el ejército israelí y para la administración Trump en su operación de control migratorio, y ese perfil fue el que alimentó las críticas éticas que motivaron el veto del alcalde. El juicio está previsto para el año que viene y, mientras tanto, la revisión de comunicaciones podría aportar pruebas tanto a favor como en contra de la empresa. Todo apunta a que este caso se convertirá en un test importante sobre los límites de la contratación pública de tecnología de inteligencia artificial en Europa.

El análisis de Salseo

  • Palantir no se juega solo un contrato de 50 millones de libras: si la justicia británica le da la razón, será una victoria simbólica para su expansión en el sector público europeo; si la pierde, verá reforzado el argumento de que su negocio depende de decisiones políticas y no solo de la demanda del mercado.
  • La cesión de Khan a la petición de Palantir muestra que la empresa va en serio y está dispuesta a llegar hasta el final. La revelación de comunicaciones internas del alcalde y de su exdirectora de comunicación puede destapar cómo se gestó el veto, y eso podría dañar la imagen de la oficina del alcalde, pero también podría revelar que Palantir tenía un trato demasiado favorable con la policía.
  • Para el sector de la inteligencia artificial aplicada, este caso es un precedente regulatorio: la acusación de que la policía solo consideró a un proveedor puede endurecer las normas de contratación pública para tecnologías de IA en Reino Unido y en la Unión Europea, lo que afectaría a todas las empresas del sector, no solo a Palantir.
  • La exposición política es un riesgo que los inversores en Palantir no pueden ignorar: la empresa ya trabaja para el ejército israelí y para la administración Trump, y su perfil genera resistencia en gobiernos con sensibilidad diferente. Este litigio es un recordatorio de que su crecimiento en Europa depende de la aceptación política y social, no solo de la tecnología.

Empresas mencionadas

Fuente: The Guardian