Safe Pro prevé disparar sus ingresos un 1.300% por los contratos del Ejército de EE. UU.

Safe Pro Group espera facturar más de 1,3 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026, un 1.300% más que hace un año, impulsada por varios subcontratos del Ejército estadounidense para su software de detección de amenazas con IA.
Safe Pro Group (Nasdaq: SPAI), compañía con sede en Aventura (Florida) especializada en soluciones de defensa, seguridad y conocimiento de la situación basadas en inteligencia artificial, ha adelantado sus cifras del segundo trimestre de 2026. Según datos preliminares y todavía sin auditar, la empresa espera ingresar más de 1,3 millones de dólares entre abril y junio de 2026, lo que supone un crecimiento superior al 1.300% respecto a los aproximadamente 92.753 dólares que facturó en el mismo periodo de 2025. El motor de ese salto son varios subcontratos adjudicados por el Ejército de Estados Unidos para sus paquetes de software de detección de amenazas y cartografía asistidos por IA.
La tecnología estrella de la compañía es SPOTD (Safe Pro Object Threat Detection), una plataforma patentada que analiza las imágenes captadas por drones para localizar y mapear peligros explosivos. En lugar de revisar manualmente miles de fotogramas, el sistema usa algoritmos de aprendizaje automático entrenados con uno de los mayores conjuntos de imágenes reales tomadas por drones del mundo: más de 2,9 millones de imágenes y más de 51.750 detecciones confirmadas recogidas en más de 37.835 acres de terreno en Ucrania. La plataforma es capaz de identificar más de 150 tipos de amenazas explosivas y objetos de interés, como minas terrestres, municiones de racimo, artefactos sin explosionar o drones de emboscada, y convierte el vídeo del dron en mapas en 2D y 3D con relieve, pendientes y vegetación incluidos.
El negocio, además, está dejando de ser solo aéreo. Safe Pro ha ampliado su oferta desde el aire hasta el suelo para dar soporte a los drones y a los vehículos terrestres no tripulados (UGV) del Ejército estadounidense, y asegura que su participación en eventos de evaluación operativa y tecnológica patrocinados por el Ejército le está abriendo nuevas vías de contratación. La empresa también menciona posibles usos de su tecnología por parte de otros clientes de defensa, como la Fuerza Aérea de EE. UU., y en tareas de reconstrucción tras conflictos, recuperación de tierras raras y reclamación de terrenos agrícolas. En el plano financiero, destaca que cuenta con reservas de caja significativas y sin deuda a largo plazo, lo que le permite reinvertir en captar más contratos públicos. En el segundo trimestre completó además el programa de recompra de acciones aprobado por su consejo, adquiriendo 637.084 títulos en el mercado abierto.
"Durante el segundo trimestre, Safe Pro ha seguido capitalizando el creciente impulso que vemos en los mercados de defensa para nuestras novedosas tecnologías de detección de amenazas y cartografía con IA", ha señalado Dan Erdberg, presidente y consejero delegado de la compañía. Erdberg atribuye el tirón a los enormes compromisos de gasto público en la adopción de IA, vehículos autónomos y drones a escalas sin precedentes. Con todo, conviene recordar que las cifras son preliminares y no auditadas: el crecimiento porcentual es espectacular, pero se calcula sobre una base de ingresos todavía muy pequeña, la de una compañía que arranca su escalada comercial en el negocio de defensa.
El análisis de Salseo
- Cuidado con el titular: un 1.300% impresiona, pero se mide contra apenas 92.753 dólares, así que el negocio sigue siendo diminuto en términos absolutos. Lo verdaderamente relevante es que Safe Pro empieza a facturar de forma real con contratos de defensa y que parte de esos ingresos son servicios recurrentes; la señal a vigilar es si supera el millón de dólares trimestre tras trimestre y no solo en un pico puntual.
- La letra pequeña dice 'subcontratos': Safe Pro no aparece como adjudicataria principal, sino dentro de contratos ganados por el Ejército o por grandes contratistas de defensa. Eso le da visibilidad y respaldo, pero también dependencia: si el 'prime' cambia de proveedor de software, el ingreso desaparece. Habrá que distinguir los anuncios de subcontrato de las adjudicaciones directas, que valdrían mucho más.
- El software es el premio: si SPOTD se vende como licencia y servicio, los márgenes son altos y el crecimiento se apalanca sin grandes inversiones. La recompra de 637.084 acciones refuerza ese mensaje de confianza, aunque en una empresa pequeña y con poca liquidez en bolsa implica movimientos de precio más bruscos de lo normal, tanto para bien como para mal.
- Toda la expansión a vehículos terrestres, a la Fuerza Aérea o a la reconstrucción y las tierras raras se presenta como potencial, no como contratos firmados. El dato que convertirá la historia en algo sólido es la conversión de esas evaluaciones en pedidos, y ahí también hay riesgo de que aparezcan competidores grandes del software de defensa dispuestos a copiar el nicho.