Financiación

La salida a bolsa de Firmus, respaldada por Nvidia, se atasca y enfría el apetito por la IA

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La salida a bolsa de Firmus, respaldada por Nvidia, se atasca y enfría el apetito por la IA

Firmus, la compañía australiana de centros de datos con Nvidia entre sus accionistas, cierra el libro de su salida a bolsa sin precio definitivo y con inversores temiendo que la operación se retire. La valoración y los tipos de interés han enfriado la demanda.

Firmus, la compañía australiana de centros de datos que cuenta con Nvidia entre sus accionistas, ha cerrado el libro de su salida a bolsa sin que se conozca todavía el precio final ni la estructura definitiva de la operación. Según Bloomberg, el periodo de toma de órdenes terminó en la mañana del jueves en Australia, tal y como estaba previsto, pero el ambiente ha cambiado por completo: una parte del mercado teme ahora que la operación acabe retirándose directamente.

Sobre el papel, el estreno prometía ser uno de los mayores de la historia bursátil australiana. Firmus Technologies se dedica a la computación de altas prestaciones (HPC), a servicios en la nube y a la inteligencia artificial como servicio, es decir, alquila capacidad de cálculo a empresas que no quieren montar su propia infraestructura. La compañía buscaba levantar unos 5.500 millones de dólares, en una operación que la valoraría en torno a 43.700 millones de dólares australianos (unos 30.400 millones de dólares). El arranque fue tan bueno que la empresa llegó a adelantar el cierre del libro del viernes al jueves, después de que la demanda superara el número de acciones disponibles.

Pero ese entusiasmo se ha desinflado. Los inversores empezaron a mostrarse recelosos por lo elevado de la valoración y por la posibilidad de que los actuales accionistas vendan grandes paquetes de títulos poco después de que la acción empiece a cotizar, según personas conocedoras de la operación. «Nunca he visto una salida a bolsa tan polarizante», señaló Jun Bei Liu, cofundadora y gestora principal de Ten Cap Investment, en Bloomberg TV. Explicó que el interés internacional fue fuerte al principio, pero que la demanda cayó cuando los inversores tuvieron que comprometer de verdad el dinero.

El trasfondo no ayuda. El mercado se ha vuelto más cauto con el ritmo al que se está gastando y pidiendo prestado para la inteligencia artificial, después de una avalancha de dinero hacia el sector, y ahora selecciona mucho más los proyectos. Los tipos de interés más altos son otro lastre: Rolf Bulk, de The Futurum Group, advirtió de que unos tipos elevados pueden frenar el gasto en infraestructura de IA y hacer más difícil que compañías como Firmus generen buenas rentabilidades en los próximos años. En el mismo artículo se recuerda que Anthropic, que prepara su salida a bolsa y aspira a una valoración de hasta 2 billones de dólares según las informaciones publicadas, también ha alimentado las dudas por lo ambicioso de sus planes de gasto.

Lo que está ocurriendo con Firmus no dice que el dinero para la IA se haya terminado, sino que el listón para convencer al inversor ha subido. Durante meses, cualquier proyecto con la etiqueta de inteligencia artificial encontraba compradores casi sin preguntar; ahora se mira con lupa el precio, quién vende y con qué dinero se financia el negocio. La próxima pista será el precio final que se fije para Firmus y si la operación sale adelante tal cual o se recorta, algo que dará una idea bastante clara de cuánta gasolina le queda al tirón inversor del sector.

El análisis de Salseo

  • La pista que deja el libro de órdenes: el plazo se adelantó del viernes al jueves porque la demanda superaba la oferta ofrecida, y ahora las cuentas no salen. Cuando el interés se desvanece justo en el momento en que el inversor tiene que poner dinero y no solo apuntarse, lo que había era curiosidad, no compromiso real. Señal a vigilar: si el precio final sale por debajo de lo previsto o se recorta el tamaño de la operación.
  • El miedo a que los accionistas actuales vendan en cuanto la acción empiece a cotizar es más relevante de lo que parece: el mercado suele leerlo como un «los que mejor conocen la empresa quieren salir». Si esos paquetes llegan al mercado en las primeras semanas, la acción nace con presión vendedora desde el primer día y eso condiciona el estreno.
  • Los tipos de interés son el factor menos visible y el que más pesa. Montar centros de datos y capacidad de cálculo es un negocio que se come muchísimo capital: hay que financiar edificios, máquinas y energía. Con tipos altos, la factura de esa financiación sube y la rentabilidad esperada baja, tal como apunta Rolf Bulk de Futurum Group. Y eso acaba salpicando a toda la cadena: si quienes compran servidores y tarjetas lo tienen más difícil para financiarse, el ritmo de pedidos de chips también se resiente.
  • El matiz que el titular no cuenta: no es que el dinero para la IA se haya agotado. En el mismo artículo se habla de que Anthropic aspira a valoraciones de hasta 2 billones de dólares en una futura salida a bolsa, lo que demuestra que sigue habiendo mucho apetito por los grandes nombres. Lo que cambia no es el hambre, es la selectividad: los cabezas de cartel llenan el aforo y los proyectos de segunda fila se quedan con entradas sin vender. Vigilar si otros estrenos bursátiles del sector se retrasan o salen más baratos: esa sería la señal de verdad.

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Fuente: TipRanks