Samsung prepara un pago récord de 80.000 millones tras el macro plan de SK Hynix

Samsung planea repartir hasta 80.000 millones de dólares en 2026 gracias a la lluvia de beneficios de la memoria para IA, después de que SK Hynix anunciara la mayor recompra de acciones de su historia. El sector apuesta a que la escasez de chips aguante.
La fiebre por la memoria para inteligencia artificial ha convertido a los fabricantes surcoreanos de semiconductores en máquinas de generar efectivo, tanto que Samsung Electronics planea un reparto récord a sus accionistas. La compañía dijo el viernes que los recursos para retribuir al accionista podrían alcanzar los 110 billones de wones, unos 80.000 millones de dólares, en 2026. Sería aproximadamente cinco veces su anterior récord anual de pago y llega justo después de que su gran rival SK Hynix aprobara un programa de recompra y cancelación de acciones por 40 billones de wones.
La clave es que el dinero no sale de recortar inversión. Samsung ya comunicó en marzo su intención de gastar más de 110 billones de wones en 2026 en fábricas e I+D, con especial atención a la memoria HBM, la más demandada en los servidores de IA. La combinación de gasto extraordinario y retorno récord es posible porque los beneficios están en máximos históricos: su política actual ya contempla devolver el 50% del flujo de caja libre, incluyendo 9,8 billones de wones de dividendo anual ordinario, y ese porcentaje ahora se aplica sobre un pastel mucho más grande.
El movimiento de SK Hynix ha elevado el listón del sector. La compañía recomprará unas 24,1 millones de acciones, en torno al 3,3% del capital, y todas se cancelarán. Además, ha subido su compromiso: repartirá al menos el 50% del flujo de caja libre acumulado entre 2025 y 2027, cuando antes hablaba de devolver hasta el 50%. Barclays estima que ese programa puede devolver a los accionistas el equivalente a cerca del 15% de su capitalización bursátil sin renunciar a ampliar capacidad. Para Samsung, la presión es evidente: los inversores ya no se conforman con que estas empresas ganen dinero, quieren que lo conviertan en valor por acción.
Todo el plan descansa en una apuesta: que la escasez de memoria va a durar. Según KB Securities, los grandes clientes tecnológicos solo están recibiendo alrededor del 60% de la memoria que necesitan, y como construir una nueva fábrica lleva más de tres años, los expertos ven difícil que la oferta cubra la demanda antes de ese plazo. Eso daría aire a Samsung y SK Hynix para invertir y repartir a la vez. El riesgo de siempre sigue ahí: la memoria es un negocio cíclico y si la demanda de IA se enfría o la oferta reacciona antes de lo esperado, estos pagos récord podrían convertirse en un compromiso demasiado ambicioso.
El análisis de Salseo
- El giro importante no es solo el dividendo, es que el mercado empieza a exigir conversión de caja, no solo crecimiento de beneficios. Si Samsung es capaz de gastar 110 billones de wones y aun así repartir 80.000 millones de dólares, el descuento por tener el dinero acumulado en el balance debería reducirse y el beneficio por acción mejora con las recompras, aunque las ganancias no suban más.
- La recompra de SK Hynix con cancelación de acciones no es un simple gesto: retira un 3,3% del capital, de modo que cada acción restante se lleva una porción mayor de los beneficios. Eso, unido a la subida de su política al 50% del flujo de caja libre, es una señal de confianza en que los márgenes de la IA aguantarán más que un ciclo corto.
- La apuesta de fondo es la escasez: los clientes reciben solo un 60% de la memoria que piden y una fábrica tarda más de tres años en construirse, así que la oferta no puede inundar el mercado de inmediato. Ese es el colchón que permite pagar dividendos récord y reinvertir a la vez; si la escasez se acaba antes, el colchón desaparece.
- La lectura contraria es la ciclicidad: la memoria ha quemado a los inversores en el pasado con caídas de precios cuando la oferta se desborda. Si la demanda de IA se frena o los competidores añaden capacidad rápido, los compromisos de retorno podrían recortarse, y las acciones, que ya han corregido desde máximos de junio, se llevarían el castigo.