Satellogic lanza con éxito su primer satélite Merlin y apunta a la vigilancia global diaria

Satellogic pone en órbita su primer Merlin, el satélite con IA a bordo llamado a vigilar la Tierra entera cada día y a detectar cambios sin que nadie le diga dónde mirar. La capacidad operativa completa no llegará hasta la segunda mitad de 2027.
Satellogic ha dado el pistoletazo de salida a su nueva generación de satélites. La compañía anunció el lanzamiento exitoso de su primer Merlin.01, acompañado de dos NewSat Mark VI y un NewSat Mark V, que despegaron el 1 de octubre desde la base de la Fuerza Espacial de Vandenberg (California) a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX. Los cuatro artefactos quedaron situados en órbita baja heliosincrónica —es decir, dan vueltas a la Tierra pasando siempre por los mismos puntos a la misma hora local, algo clave para comparar imágenes— y ya han contactado con la red de estaciones terrestres de la empresa, con informes de buena salud en todos sus subsistemas. El Merlin.01 se encuentra ahora en su fase de lanzamiento y órbita temprana (LEOP), y las pruebas de su carga útil y su puesta en servicio empezarán a mediados de octubre de 2026.
El interés de Merlin está en lo que lleva dentro. Sus cargas útiles captan en 10 bandas del espectro alineadas con las del programa europeo Sentinel, ofrecen imágenes de resolución de un metro y cubren una franja efectiva de 170 kilómetros, lo que en conjunto permite volver a fotografiar toda la Tierra cada día. Además, incorpora procesamiento de inteligencia artificial directamente a bordo, de forma que es capaz de generar alertas en menos de 30 minutos sin tener que enviar antes las imágenes a tierra. Y hay una pieza más: gracias a los enlaces entre satélites (ISL), Merlin puede avisar en tiempo real a los NewSat Mark VI para que acudan a capturar a 50 centímetros de resolución aquello que ha detectado, aportando confirmación y contexto. Todo el proceso ocurre en el espacio, sin pasar por una estación terrestre.
Con esto, Satellogic quiere cambiar de negocio. Hasta ahora su herramienta Aleph Observer servía para vigilar sitios concretos que el cliente ya conocía; con Merlin, la empresa aspira a una capa de detección continua de ámbito global, pensada para el seguimiento de áreas enteras. "Merlin está diseñado para procesar cada píxel con IA directamente a bordo y usar los enlaces entre satélites para dirigir a los NewSat VI hacia lo que encuentra", explica Alan Kharsansky, director de tecnología de la compañía, que resume la promesa así: los gobiernos y organizaciones ya no tendrán que saber dónde mirar, porque la constelación encontrará los cambios por ellos. El consejero delegado, Emiliano Kargieman, lo enmarca como "el comienzo de un nuevo capítulo": sus clientes necesitan ver cambios en todo un teatro de operaciones, no solo en los puntos que ya monitorizan, y eso exige un coste que haga práctico vigilar países enteros de forma rutinaria.
El calendario, sin embargo, marca los tiempos. Merlin.01 acaba de empezar su andadura y la compañía sitúa la capacidad operativa plena de la constelación en la segunda mitad de 2027, es decir, todavía queda más de un año de despliegue, pruebas y nuevos lanzamientos. Satellogic, fundada en 2010 y cotizada en el Nasdaq bajo el ticker SATL, se presenta como la infraestructura de "inteligencia global persistente" y vende a agencias de defensa e inteligencia aliadas, gobiernos civiles y clientes comerciales que necesitan vigilar grandes carteras de instalaciones. El comunicado no incluye cifras económicas ni nuevos contratos, y va acompañado del habitual aviso legal: la empresa advierte de que sus planes dependen de su capacidad de generar ingresos, de convertir en contratos reales su cartera de oportunidades potenciales, de que el mercado acepte sus servicios y de no quedarse atrás en la carrera tecnológica, con la inteligencia artificial como uno de los frentes señalados.
El análisis de Salseo
- Es un hito técnico, no financiero: el anuncio no trae contratos ni ingresos nuevos. El valor real para el accionista llegará cuando la constelación esté a pleno rendimiento, algo que la propia empresa sitúa en la segunda mitad de 2027, así que la acción sigue reflejando una promesa con mucha ejecución por delante.
- Lo que de verdad cambia el modelo de negocio es pasar de vender imágenes de sitios concretos que el cliente ya conoce a vender vigilancia continua de territorios enteros. Eso dispara el tamaño potencial de cada contrato y hace el ingreso más recurrente, pero solo funciona si hay suficientes Merlin en órbita para cubrir el planeta a diario.
- La combinación de IA a bordo y enlaces entre satélites es la clave económica: al decidir en el espacio qué merece la pena y bajar solo lo relevante, se abarata el coste por kilómetro vigilado, que es justo lo que hace viable vender monitorización de países enteros frente a rivales del sector de observación de la Tierra.
- Señal concreta a vigilar: que la puesta en servicio de la carga útil se complete en octubre sin fallos y a qué ritmo se lanzan los siguientes Merlin en los próximos trimestres. Si el despliegue se retrasa, el objetivo de capacidad plena en 2027 se tambalea y con él la historia de crecimiento que sostiene la valoración.