Satellogic demuestra que sus satélites pueden inspeccionar chatarra espacial solo con software

Satellogic confirma que su software pilotó las maniobras de la segunda fase de la campaña de HEO, en la que un satélite construido por la compañía se acercó a 27 kilómetros de un cohete chino abandonado en órbita. La demostración abre la puerta al negocio de la vigilancia del espacio.
Satellogic (NASDAQ: SATL) ha confirmado que su software de vuelo fue el encargado de ejecutar las maniobras de la segunda fase de la campaña de Operaciones de Encuentro y Proximidad (RPO, por sus siglas en inglés) de la empresa HEO. En concreto, el satélite Continuum-1 —construido por Satellogic y adquirido por HEO en diciembre de 2025— logró mantener su posición alrededor de un cuerpo de cohete abandonado en órbita baja: la etapa superior gastada de un lanzador chino Long March 2C, que quedó dando vueltas en el espacio tras su lanzamiento.
La maniobra no fue sencilla. Continuum-1 fue diseñado para fotografiar la Tierra desde unos 500 kilómetros de distancia, así que sus creadores tuvieron que reajustar la óptica y el software para hacer algo muy distinto: apuntar de cerca a un objeto cercano. Tras completar una secuencia de tres maniobras, el satélite se mantuvo a menos de 30 kilómetros del objetivo durante un primer periodo de proximidad en agosto y después se acercó hasta los 27 kilómetros en un segundo periodo, ya a finales de agosto y principios de septiembre. El resultado: la resolución de las imágenes pasó de unos 8 centímetros por píxel en la primera fase a 7 centímetros por píxel en la segunda, según los datos que ha publicado HEO. Es la segunda actualización pública de la campaña, después de las primeras imágenes compartidas a comienzos de septiembre.
Detrás de la operación hay un equipo de varios actores. HEO seleccionó el objetivo y lideró la planificación de la misión; UNSW Canberra Space apoyó en el diseño de las maniobras y el seguimiento desde tierra, con financiación del programa australiano Defence Trailblazer; y Satellogic se encargó de las operaciones de la misión. «Continuum-1 se construyó para observar la Tierra desde unos 500 kilómetros de distancia», explica Gonzalo Castillo, vicepresidente de Producto y Éxito de Cliente de Satellogic. «Conseguir que mantenga una imagen nítida de algo que está a 27 kilómetros, lo que implicó reajustar la carga óptica y el software que hay detrás, demuestra la flexibilidad de nuestra plataforma para servir también a aplicaciones de conocimiento del dominio espacial».
La compañía, fundada en 2010 y cotizada en el Nasdaq, presenta este ejercicio como una prueba de lo que puede ofrecer a misiones soberanas: su flota es capaz de asumir tareas muy alejadas de su propósito original sin necesidad de fabricar hardware nuevo ni encargar un satélite específico. Satellogic se define como la infraestructura para la Inteligencia Global Persistente, un modelo que combina captación frecuente de imágenes desde satélite, flujos de trabajo acelerados con inteligencia artificial y una arquitectura pensada para que cada país controle sus propios datos. Sus clientes habituales son agencias de defensa e inteligencia aliadas, gobiernos civiles y mercados comerciales que necesitan vigilar muchos sitios a la vez. El mensaje de fondo es claro: a medida que se acumula infraestructura en órbita, esa capacidad de adaptar el software se está convirtiendo en una exigencia de seguridad nacional.
El análisis de Salseo
- El detalle importante no es el acercamiento, sino que no hubo que lanzar ni construir nada nuevo: se reajustó la óptica y el software de un satélite ya en órbita. Si eso se convierte en algo habitual, Satellogic puede vender servicios de inspección espacial sobre una flota que ya está pagada, con un coste marginal bajo y sin necesidad de pedir financiación para una misión dedicada.
- La noticia refleja una tensión de fondo del sector: cada vez hay más objetos en órbita y los gobiernos quieren saber qué hace cada uno. Ese negocio de 'conocimiento del dominio espacial' hoy lo dominan presupuestos de defensa, y la campaña está financiada por un programa australiano (Defence Trailblazer), lo que la convierte en una tarjeta de presentación ante clientes públicos. La señal a vigilar es si esa demostración se transforma en un contrato firmado y aparece en las cuentas.
- Cuidado con el titular: aquí no se ha anunciado ningún ingreso. Continuum-1 se vendió a HEO en diciembre de 2025 y esta campaña es una demostración técnica, sin que se hayan detallado términos económicos. Para el inversor, el valor está en la opción de futuro que abre, no en la caja de este trimestre.
- Ojo al riesgo de dependencia: Satellogic no lideró la misión, puso las operaciones y el software, mientras HEO eligió el objetivo y UNSW Canberra Space diseñó las maniobras. Es un papel relevante, pero también el de un proveedor dentro de un proyecto ajeno. La pregunta es si la compañía consigue liderar sus propias misiones soberanas o si se queda como pieza técnica de otros.