Satlyt levanta 8 millones para llevar la IA directamente a los satélites

La startup fundada por un exingeniero de Google y SpaceX cierra una ronda semilla de 8 millones de dólares para meter modelos de IA en los satélites y ahorrar costes de transmisión de datos.
Satlyt, una startup con sede en Sunnyvale (California) y Nairobi (Kenia), ha cerrado una ronda semilla de 8 millones de dólares para desarrollar software que permita ejecutar modelos de inteligencia artificial a bordo de los satélites. La compañía la fundó Rama Afullo, un ingeniero keniano-estadounidense que trabajó en el negocio de computación en la nube de Google y que en 2024 pasó brevemente por Starlink, la red de comunicaciones por satélite de SpaceX. Según cuenta, intentó vender la idea dentro de ambas empresas y le dijeron que no en las dos, así que decidió marcharse y montar su propio proyecto.
La propuesta de Satlyt no es construir naves espaciales, sino el software que las hace funcionar. Su objetivo es que muchos satélites distintos puedan repartirse el trabajo de un cálculo pesado, algo parecido a lo que hacen plataformas como VMWare o Snowflake, que permiten usar programas complejos sin que el cliente tenga que preocuparse por los ordenadores que hay debajo. Afullo lo resume con una comparación: si los que construyen centros de datos en órbita son el iPhone, él quiere construir el Android, un ecosistema abierto que funcione en satélites de muchas empresas diferentes. El lanzamiento de esta semana va a bordo de un cohete de SpaceX, junto al primer prototipo del proyecto de centros de datos espaciales de Google, conocido como Suncatcher.
El punto de partida no es la gran visión de los centros de datos orbitales, sino algo mucho más terrenal: los satélites dependen de controladores en tierra para resolver cualquier problema que surja, y enviar información a la Tierra (lo que se conoce como enlace descendente) es caro y lento. Si la IA toma decisiones en el propio aparato, se ahorra dinero. Satlyt ya ha volado su software en dos misiones de demostración: a principios de año desplegó el modelo Gemma de Google DeepMind en un vehículo espacial de la empresa Momentus, y logró reducir más de un 60% el tamaño de una transmisión sobre errores de software. Según Afullo, ese tipo de eficiencia puede suponer ahorros de cientos de miles de dólares al año por satélite. El lanzamiento de estos días pondrá su software en una nave de TakeMe2Space, una startup india que fabrica hardware de computación para satélites, con tres clientes a bordo: la NASA, que paga por probar protocolos de computación en la nube en el espacio; Stellerian, centrada en vigilancia espacial y seguimiento de objetos en órbita, que quiere testar procesamiento de imágenes; y la propia TakeMe2Space, que demostrará que el satélite puede alojar software de terceros.
De momento hay pocos procesadores gráficos potentes en órbita, así que el negocio realista ahora mismo son las tareas que Satlyt ya maneja. El siguiente paso es ambicioso: demostrar que puede crear un sistema de computación compartido, una nube, que abarque dos satélites diferentes, algo que espera intentar el año que viene. Si sale bien, la compañía podría operar como proveedor externo de capacidad de cálculo para los fabricantes de naves. "La forma de entenderlo es que convertimos tu satélite en un servicio gestionado que genera ingresos", dice el fundador, que aspira a estar presente en el 20% de los satélites para finales de la década, cuando cree que prácticamente todo constructor incluirá procesadores avanzados en sus aparatos.
La ronda la ha liderado Non Sibi Ventures, un fondo con sede en Houston donde el socio Bernard Harris, astronauta de la NASA durante más de 20 años, ayudó a convencer a la firma de que el negocio espacial tenía sentido. Uno de los motivos por los que invirtieron es que Satlyt no depende de la versión más extrema de los centros de datos en el espacio, cuya economía es incierta y que además se enfrenta a un cuello de botella en los lanzamientos. "No necesitamos centros de datos en el espacio para que a Rama le vaya extraordinariamente bien", explica otro socio, Kent Lucas: basta con que cada vez suban más satélites.
El análisis de Salseo
- La clave del negocio no son los centros de datos orbitales de los que todo el mundo habla, sino una partida de costes muy concreta: bajar datos a la Tierra es caro y lento. Si la IA decide a bordo qué merece la pena enviar, el ahorro es inmediato y medible. El 60% de reducción en una transmisión es la prueba de que el argumento tiene sustancia y no es solo relato espacial.
- El detalle que conviene vigilar es la demostración de una nube compartida entre dos satélites distintos, prevista para el año que viene. Si funciona, Satlyt deja de ser un proveedor de software para naves concretas y pasa a ser un operador de capacidad de cálculo, con ingresos recurrentes; si no, se queda como una utilidad más que cada fabricante puede replicar internamente.
- La apuesta estratégica es la contraria a la de SpaceX, Google o firmas como Starcloud: en lugar de construir su propio hardware, quiere ser el 'Android' abierto. El riesgo evidente es que los dueños de los satélites prefieran integrar su propio software (modelo 'iPhone') y dejen a Satlyt sin hueco, sobre todo los que ya controlan la nave entera.
- La presencia de la NASA como cliente de pago en la misión de esta semana aporta una validación difícil de conseguir para una startup de esta edad, pero es un contrato de pruebas, no de explotación. La señal realmente relevante no es el lanzamiento, sino si ese piloto se convierte en contratos recurrentes con fabricantes a medida que metan procesadores gráficos en sus satélites.