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El sector cuántico cae en bloque: D-Wave pierde un 4,8% mientras IonQ aguanta

·NeutralImpacto bajo
El sector cuántico cae en bloque: D-Wave pierde un 4,8% mientras IonQ aguanta

Las acciones de computación cuántica bajaron el viernes, pero de forma muy desigual: D-Wave se dejó casi un 5% mientras IonQ apenas cayó un 0,5% tras el respaldo de Bank of America. El mercado empieza a distinguir entre promesas técnicas y negocio real.

El viernes fue un día malo para las acciones de computación cuántica... pero no igual de malo para todas. D-Wave Quantum (QBTS) se dejó un 4,77% y cerró en 15,77 dólares, mientras que IonQ (IONQ) apenas cedió un 0,50%, hasta 43,77 dólares. El resto del grupo también terminó en rojo: Quantum Computing (QUBT) cayó un 2,50%, Rigetti Computing (RGTI) un 2,37% y Xanadu Quantum Technologies (XNDU) un 4,02%.

Lo llamativo es que el mercado general fue justo al contrario. El Nasdaq 100 subió cerca de un 1% ese mismo día, animado por unos datos de empleo en Estados Unidos más flojos de lo esperado, que alimentan la idea de que la Reserva Federal podrá ser más flexible con los tipos de interés. Es decir: no fue un castigo al sector tecnológico en su conjunto, sino algo concreto de las empresas cuánticas.

IonQ tuvo un colchón claro. Bank of America inició la cobertura del valor con recomendación de compra y un precio objetivo de 60 dólares. Su analista principal, Vivek Arya, destacó la escala de la compañía, sus adquisiciones y su expansión más allá de la computación cuántica hacia terrenos como las redes de comunicación, los sensores y la seguridad. Entre esas compras están Oxford Ionics y el fabricante de semiconductores SkyWater Technology, que le dan a IonQ más control sobre el hardware que necesita para construir sus sistemas. Además, la empresa planea instalar su sistema Superion 256 en el centro de investigación cuántica de Nvidia en 2027. Con todo, IonQ no se libró de la debilidad del sector: bajó, solo que mucho menos que sus competidores más pequeños.

El caso de D-Wave es distinto, porque no hubo ninguna mala noticia concreta que justificase una caída de casi el 5%. La acción abrió en 17 dólares el viernes y fue cayendo durante toda la sesión hasta cerrar cerca de su mínimo diario, en 15,77 dólares. El volumen de negociación se disparó hasta unos 20 millones de acciones, muy por encima de los 11 millones del jueves. Las noticias recientes de la compañía eran, de hecho, sobre productos. Lo que sí llama la atención es su tamaño en bolsa: vale alrededor de 5.900 millones de dólares, pero sus ingresos de los últimos doce meses rondan los 12,4 millones. Esa distancia enorme entre lo que vale y lo que factura explica por qué D-Wave puede moverse mucho más que el mercado cuando el ánimo se enfría: los inversores están pagando hoy por un crecimiento que se espera para dentro de muchos años, así que cualquier bajón de entusiasmo tiene un efecto desproporcionado, aunque no haya ningún titular negativo nuevo.

Ese mismo problema planea sobre buena parte del sector cuántico. Estas compañías siguen anunciando hitos técnicos y alianzas, pero el mercado empieza a pedir pruebas de que esos avances se conviertan en ingresos de verdad. La próxima prueba para IonQ será comprobar si sus adquisiciones y su catálogo de productos se traducen en ventas que crezcan más rápido. En el caso de D-Wave, todas las miradas estarán en sus resultados, previstos para el 5 de noviembre, y muy especialmente en sus ingresos y en los pedidos contratados. Esas cifras podrían separar mucho mejor a los ganadores del sector del resto que otro anuncio técnico más.

El análisis de Salseo

  • La clave no es el mercado, es la selección: el Nasdaq subió un 1% y los cuánticos cayeron. Eso indica que el dinero no está saliendo del sector en bloque, sino moviéndose hacia los nombres que considera más sólidos. A partir de ahora, las noticias propias de cada empresa pesarán más que el 'efecto sector'.
  • El respaldo de Bank of America le da a IonQ un colchón, pero también le sube el listón: con un objetivo de 60 dólares frente a los 43,77 a los que cerró, el mercado ya da por hecho que sus adquisiciones (Oxford Ionics y SkyWater) se traducirán en ventas. Si eso no llega, la caída será mayor precisamente porque había más expectativas depositadas.
  • D-Wave es un caso de manual de valoración extrema: vale unos 5.900 millones y factura 12,4 millones al año. Cuando el precio depende casi por completo de lo que se espera dentro de años, no hace falta ninguna mala noticia para que la acción caiga un 5%: basta con que se enfríe el entusiasmo. Es el riesgo estructural de todo el sector.
  • La señal concreta a vigilar es el 5 de noviembre, cuando D-Wave publica resultados. Habrá que fijarse menos en los titulares técnicos y más en los ingresos y los pedidos contratados, porque son el único indicador que demuestra si la tecnología cuántica ya está generando negocio. El otro dato a seguir: el volumen, que se duplicó en plena caída, señal de que había más gente queriendo salir que entrar.

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Fuente: TipRanks