Sidus Space juntará LizzieSat-4 y LizzieSat-5 en un lanzamiento de SpaceX en 2027

Sidus Space agrupa sus dos próximos satélites en la misión compartida Bandwagon-6 de SpaceX, prevista para abril de 2027, y retrasa el LizzieSat-5 desde octubre de 2026 para ampliar las pruebas de su plataforma Fortis.
Sidus Space (NASDAQ: SIDU) ha anunciado que sus satélites LizzieSat-4 y LizzieSat-5 se lanzarán juntos en la misión compartida (rideshare) Bandwagon-6 de SpaceX, con fecha objetivo no antes de abril de 2027. La compañía advierte de que el calendario final dependerá de cómo avancen las pruebas de cualificación, la integración de las naves y la propia disponibilidad del cohete y de la misión. El movimiento supone un retraso para uno de los dos vehículos: el LizzieSat-5 estaba asignado a la misión Transporter-18 de SpaceX, también compartida, con lanzamiento previsto no antes de octubre de 2026, y Sidus ha decidido moverlo a Bandwagon-6.
¿Por qué el cambio? La empresa explica que así puede ampliar las pruebas de cualificación de su plataforma Fortis VPX-Maxima en una sola ventana de test, en lugar de repetir el esfuerzo satélite a satélite. "Ampliar la campaña de cualificación de Fortis nos permite caracterizar la plataforma frente a un conjunto mayor de requisitos de misión", ha señalado Patrick Butler, director de operaciones de Sidus Space, que añade que también sirve para medir su comportamiento ante entornos e interfaces que van más allá de una única configuración de nave. La misión, además, será la primera de Sidus que despega desde la Space Coast de Florida, la misma costa donde la compañía fabrica sus satélites: ambos vehículos pasarán directamente de su planta de fabricación, ensamblaje, integración y pruebas de Cabo Cañaveral a la zona de lanzamiento. El lanzamiento colocará a los dos LizzieSat en una órbita de inclinación media, lo que permite sobrevolar con más frecuencia las regiones de latitudes medias que la órbita heliosíncrona que se había planeado para el LizzieSat-5.
En cuanto al estado de cada nave, el LizzieSat-4 está en producción y pasará a continuación a las pruebas ambientales, y llevará cargas de pago alojadas de Solar MEMS, Lonestar y Maris-Tech. El LizzieSat-5, que transporta una carga de la Organización de los Países Bajos (TNO), ya ha superado las pruebas ambientales, incluidas las de vibración realizadas en las instalaciones de Element U.S. Space & Defense en Orlando (Florida), y espera la integración final. Ambos incorporarán también el sensor de imagen HyperScape-100 de Simera Sense y el receptor AIS Polaris de Satlabs dentro del paquete de instrumentos de Sidus. "Nuestros clientes piden más capacidad de procesamiento en el borde, en aplicaciones terrestres, marítimas, aéreas y espaciales", ha afirmado Carol Craig, fundadora, consejera delegada y presidenta de la compañía, que defiende la decisión de completar las pruebas adicionales en tierra "en lugar de descubrir una carencia ya en órbita".
Más allá del lanzamiento, el trasfondo de la noticia es Fortis. Sidus asegura que su cartera de oportunidades basadas en esta plataforma abarca aplicaciones de misión tanto comerciales como de defensa, y recuerda que en julio de 2026 firmó un acuerdo de equipo con un contratista espacial comercial para presentar Fortis como el procesador de misión propuesto en una oferta para una misión orbital avanzada, orientada a dotar de capacidades resilientes y de alto rendimiento al ámbito de la seguridad nacional. Este tipo de pujas obligan a evaluar la plataforma frente a requisitos de sistema, de misión y de procesamiento de carga útil, además de la arquitectura del bus, los presupuestos de potencia y térmicos, las limitaciones de formato y la arquitectura de manejo de datos.
El análisis de Salseo
- El retraso es real y conviene no perderlo de vista: el LizzieSat-5 pasa de octubre de 2026 a abril de 2027, unos seis meses más de espera antes de que esa carga llegue a órbita. La justificación —una sola campaña de pruebas de Fortis en vez de repetirla satélite a satélite— tiene sentido industrial, pero se paga en calendario, y en una compañía que todavía está construyendo su flota cada trimestre cuenta.
- La órbita elegida no es un detalle menor: pasar de una órbita heliosíncrona a una de inclinación media hace que los satélites pasen más a menudo por encima de las latitudes medias. Si el negocio consiste en vender datos —imágenes con el sensor de Simera Sense y detección de barcos con el receptor AIS de Satlabs—, la frecuencia de revisita es lo que determina si el producto le sirve o no a un cliente.
- La noticia de verdad no es el lanzamiento, es Fortis: la plataforma de procesamiento a bordo que Sidus quiere vender a terceros, con la defensa y la seguridad nacional como objetivo. El acuerdo de equipo firmado en julio de 2026 con un contratista espacial para una misión orbital avanzada es la primera prueba de si eso se convierte en ingresos o se queda en una propuesta sobre el papel. Señal concreta a vigilar: si el cliente final adjudica ese contrato y si el pipeline se materializa en pedidos firmes.
- Lectura contraria: meter dos satélites en el mismo cohete abarata costes, pero concentra el riesgo, porque un fallo en el lanzamiento se lleva por delante las dos naves a la vez. Además, al ir en un rideshare, la fecha depende de la disponibilidad de SpaceX, algo que Sidus no controla. Probar más en tierra antes de arriesgarse en órbita es prudente, como defiende su consejera delegada, pero alarga el camino hasta los ingresos.