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Las 'Siete Magníficas' vuelven a rugir y Meta empuja al Nasdaq a máximos

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Las 'Siete Magníficas' vuelven a rugir y Meta empuja al Nasdaq a máximos

El tirón de Meta contagia al resto de los grandes valores tecnológicos y lleva al Nasdaq Composite a cerrar en máximos históricos, dejando aparcados por ahora los miedos sobre la seguridad de la inteligencia artificial.

Meta ha vuelto a tirar del carro. El empujón de las acciones de la compañía de Mark Zuckerberg ha contagiado al resto de los grandes valores tecnológicos y ha llevado al índice Nasdaq Composite a cerrar en máximos históricos, según recoge The Wall Street Journal. El detalle llama la atención porque hace apenas unos meses el mercado miraba con recelo casi cualquier cosa relacionada con la inteligencia artificial: se hablaba de burbuja, de gasto descontrolado y de los riesgos de seguridad de estas tecnologías. Ahora, esos miedos parecen haber quedado aparcados.

Para entender el titular hay que saber qué son las 'Siete Magníficas' (Magnificent Seven, en inglés). Es el apodo con el que se conoce a las siete mayores tecnológicas de Estados Unidos: Apple, Microsoft, Alphabet (Google), Amazon, Meta, Nvidia y Tesla. Son empresas enormes y, sobre todo, pesan muchísimo dentro de los índices bursátiles. Eso genera un efecto multiplicador: cuando estas siete suben, arrastran al índice entero aunque el resto de compañías del mercado se quede quieta. Y al contrario, cuando tropiezan, hunden al conjunto aunque el resto vaya bien.

En este caso, el motor ha sido Meta. La compañía es una de las que más está invirtiendo en infraestructura para inteligencia artificial —centros de datos y capacidad de cálculo para alimentar sus modelos y mejorar su publicidad— y el mercado ha decidido premiar ese esfuerzo en lugar de castigarlo. Ese es el cambio de humor de fondo: durante meses la pregunta era si tanto gasto en IA acabaría teniendo retorno; ahora la pregunta parece ser cuánto dinero van a sacar de ello. Meta es un caso especialmente cómodo para esa tesis, porque su negocio publicitario ya genera ingresos enormes y permite imaginar el retorno de la inversión más rápido que en otras compañías del sector.

El récord del Nasdaq Composite, el índice donde cotizan las grandes tecnológicas, deja un mensaje ambivalente. Por un lado, confirma que el apetito por la inteligencia artificial sigue vivo y que los inversores están dispuestos a pagar por ello. Por otro, deja al descubierto lo concentrado que está el mercado estadounidense: unos pocos nombres explican buena parte del movimiento, de modo que un máximo histórico del índice no significa necesariamente que la economía en su conjunto vaya como un tiro.

¿Y qué hay de los sustos? Las dudas sobre la seguridad de la inteligencia artificial, las críticas al consumo energético de los centros de datos o los debates regulatorios no han desaparecido: simplemente han salido del primer plano. En bolsa la memoria es corta y el foco se mueve rápido. Lo próximo que conviene vigilar son los resultados de Meta y, sobre todo, sus planes de inversión: si el gasto sigue subiendo y la publicidad no acompaña, el ánimo puede girar con la misma velocidad con la que ha girado ahora. Y si otros miembros de las Siete Magníficas recogen el testigo, la fiesta podría durar; si Meta se queda sola tirando del índice, el récord será menos sólido de lo que parece.

El análisis de Salseo

  • Que un índice marque récords gracias a unas pocas empresas es una señal de concentración, no de fortaleza general: el Nasdaq Composite sube porque Meta y compañía pesan muchísimo en él, así que conviene mirar también cómo se comporta el resto de la bolsa para saber si el optimismo es amplio o solo de unos pocos nombres.
  • El detalle clave es el cambio de narrativa sobre el gasto en IA. Hace meses, cada anuncio de inversión millonaria en centros de datos se leía como un riesgo (dinero que sale sin retorno claro); ahora se lee como ventaja competitiva. Meta es el mejor ejemplo porque su negocio publicitario permite conectar ese gasto con ingresos de forma más directa que en otras compañías del sector.
  • Señal concreta a vigilar: la próxima presentación de resultados de Meta y, dentro de ella, las cifras de inversión (el conocido como capex) y el crecimiento de la publicidad. Si el gasto se dispara y los ingresos no aceleran al mismo ritmo, la misma historia que hoy se celebra puede convertirse en el argumento bajista de mañana.
  • Ojo con el efecto colateral: los debates sobre seguridad de la IA y regulación no se han resuelto, solo han dejado de estar en los titulares. Un informe negativo, una multa o un movimiento regulatorio en Europa o Estados Unidos devolverían el tema al centro y podrían frenar en seco un rally que se apoya mucho en el ánimo y no tanto en cambios estructurales del negocio.

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Fuente: WSJ