SK Hynix e Intel negocian fabricar memoria en EE. UU.: claves para la acción

SK Hynix estudia alquilar parte del campus de Intel en Ohio o montar una 'joint venture' para fabricar chips de memoria en Estados Unidos. Las conversaciones son exploratorias, pero la acción de Intel celebró el rumor con subidas.
SK Hynix, uno de los grandes fabricantes de chips de memoria del mundo, está en conversaciones con Intel para producir memoria en Estados Unidos por primera vez. Lo adelantó Reuters y, según esa información, hay dos escenarios sobre la mesa: que la compañía surcoreana alquile una parte del enorme campus que Intel está construyendo en Ohio, o que ambas firmen una 'joint venture' junto a grandes compañías de nube que necesitan un suministro estable de memoria. Eso sí, SK Hynix avisó de que está "explorando varias opciones" para ganar competitividad, pero que no hay planes ni acuerdos concretos cerrados. Intel, por su parte, no quiso comentar la operación y se limitó a decir que sigue comprometida con preparar su sede de Ohio. Aun así, el mercado se lo tomó como una buena noticia: la acción de Intel llegó a subir alrededor de un 5% en la sesión, por encima de los 100 dólares, después de haber ganado un 8% días antes precisamente por el rumor de estas conversaciones.
El encaje tiene sentido. SK Hynix es el principal fabricante de memoria HBM, el tipo de memoria del que dependen los aceleradores de inteligencia artificial, uno de los productos más calientes del mercado ahora mismo. El mes pasado puso la primera piedra de su primera instalación en Estados Unidos: una planta de 4.000 millones de dólares en Indiana que, sin embargo, se dedicará a empaquetar y testear chips, no a fabricarlos. Y hay historia previa entre las dos compañías: Intel vendió a SK Hynix su negocio de memoria NAND en una operación de 9.000 millones de dólares. Un acuerdo en Ohio metería al comprador de aquel negocio dentro de una fábrica de Intel.
El problema de fondo del campus de Ohio es la demanda. Cuando Intel lo anunció, la producción debía arrancar en 2025, pero el calendario solo ha ido en una dirección: retrasarse. En febrero de 2025 la compañía reconoció que la primera fábrica del complejo no estaría terminada hasta 2030, con operaciones entre 2030 y 2031, y que el proyecto podría acabar representando hasta 100.000 millones de dólares de inversión. El ritmo lento es deliberado: el jefe de operaciones de Intel, Naga Chandrasekaran, explicó que es importante alinear el arranque de las fábricas con las necesidades reales del negocio y de la demanda del mercado. Traducido: Intel no quiere terminar fábricas que después no pueda llenar.
Y ahí está el nudo del asunto, porque el negocio de fabricación por encargo de Intel (la llamada 'foundry') todavía no despega. Facturó 5.800 millones de dólares en el segundo trimestre, un 31% más que un año antes, pero solo 293 millones vinieron de clientes que no son Intel. Sus pérdidas operativas se van estrechando (de 3.200 millones en el segundo trimestre de 2025 a 2.400 millones en el primer trimestre de este año y 2.100 millones en el segundo), aunque sigue perdiendo unos 2.000 millones cada tres meses. Un inquilino como SK Hynix, o una 'joint venture', ayudaría de dos maneras: metería ingresos en un sitio que hoy es puro gasto y daría a Intel una razón para acelerar las obras.
Aun así, conviene no confundir el ruido con las nueces. Las conversaciones son exploratorias y dejan abiertas las preguntas importantes: qué chips se fabricarían, quién pondría el capital y en qué plazos. Además, el Ministerio de Comercio de Corea del Sur ya ha avisado de que un acuerdo podría pasar por una revisión bajo su ley de protección de tecnologías si se ven implicadas tecnologías nacionales críticas. Y el precio de la acción no ayuda: Intel ha pasado de mínimos anuales de 24,45 dólares a rondar los 101, y cotiza a unas 49 veces el beneficio que los analistas esperan para el próximo año, un múltiplo que ya da por hecho que el negocio de datos sigue fuerte y que la 'foundry' fichará clientes de fuera. Sus últimos números de negocio sí acompañan (16.100 millones de ingresos, un 25% más, y un beneficio ajustado por acción de 0,42 dólares frente a las pérdidas de 0,10 de un año antes), pero un acuerdo cerrado sería la mejor prueba hasta la fecha de que el campus de Ohio, valorado en unos 28.000 millones de dólares, puede atraer compromisos externos de verdad. El problema es el de siempre: hablar no es firmar.
El análisis de Salseo
- Lo que realmente resuelve este acuerdo no es demanda de chips, es demanda de espacio: Ohio es hoy una fábrica en construcción que solo consume dinero. Un inquilino o un socio convierte ese coste fijo en ingresos y, sobre todo, da a Intel una excusa para acelerar unas obras que lleva años frenando por falta de clientes.
- El dato que el titular no cuenta: de los 5.800 millones que facturó la 'foundry' en el segundo trimestre, solo 293 millones vinieron de clientes externos. Si SK Hynix entra en Ohio, sería la primera prueba seria de que la fabricación por encargo atrae a terceros. Señal concreta a vigilar: cuánto crece esa partida de ingresos externos en los próximos trimestres.
- SK Hynix se está cubriendo las espaldas: dice que no hay nada decidido y en Corea del Sur el Ministerio de Comercio avisa de que un acuerdo con tecnologías críticas podría pasar por revisión regulatoria. Ese es el riesgo real que puede diluir o tumbar la operación, y se sabrá antes por los comunicados del Gobierno coreano que por las dos empresas.
- Cuidado con el precio: Intel cotiza a unas 49 veces el beneficio previsto para el próximo año después de pasar de mínimos anuales de 24,45 dólares a más de 100. El mercado ya descuenta que la 'foundry' ficha clientes. Si las conversaciones se enfrían, el castigo puede ser mayor que la subida de un solo día por un rumor.