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SK Hynix e Intel negocian fabricar memoria en EE. UU. por primera vez

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SK Hynix e Intel negocian fabricar memoria en EE. UU. por primera vez

SK Hynix negocia con Intel producir chips de memoria en suelo estadounidense, algo que nunca ha hecho, según Reuters. El acuerdo, aún sin cerrar, uniría a dos gigantes con intereses muy distintos en plena fiebre por la IA.

SK Hynix, uno de los grandes fabricantes surcoreanos de chips de memoria, está negociando con Intel un acuerdo que le permitiría fabricar memoria en suelo estadounidense por primera vez en su historia. Así lo asegura Reuters, que cita a tres personas familiarizadas con las conversaciones. La noticia afecta a dos compañías que cotizan en bolsa: Intel (INTC) y la propia SK Hynix, cuyas acciones se negocian en Estados Unidos a través de recibos de depósito, los conocidos como ADS. Eso sí, conviene subrayarlo desde el principio: son conversaciones, no hay acuerdo firmado ni cifras conocidas.

Para entender la relevancia hay que saber qué hace cada uno. SK Hynix es uno de los mayores productores mundiales de chips de memoria, la familia de componentes que almacena datos (DRAM y NAND) y que hoy resulta imprescindible para la inteligencia artificial: los sistemas que entrenan y ejecutan modelos necesitan cantidades enormes de memoria de altas prestaciones. Hasta ahora, esa producción se concentra en Asia. Que la compañía se plantee fabricar en Estados Unidos supondría mover el mapa, llevar a territorio estadounidense una tecnología que el país quiere tener cerca y hacerlo en un momento en el que Washington lleva años empujando, con incentivos públicos incluidos, para que la industria de los semiconductores vuelva a casa.

El papel de Intel es la incógnita más interesante del asunto. La compañía estadounidense tiene fábricas en su país y está inmersa en un proceso de reestructuración para recuperar competitividad, con un negocio de fabricación para terceros que aún está en construcción. Lo que no sabemos es la fórmula exacta del posible acuerdo: si Intel aportaría espacio en sus plantas, si sería un encargo de fabricación, si habría una sociedad conjunta o si simplemente se aprovecharía su infraestructura sobre el terreno. También conviene tener claro que el terreno natural de Intel son los chips lógicos, los procesadores, no la memoria, así que una alianza con SK Hynix sería complementaria en lugar de un choque frontal de productos.

A partir de aquí, toca esperar. Las conversaciones pueden cerrarse, alargarse durante meses o quedarse en nada, y de momento no se conocen ni el importe ni los plazos ni cuánta capacidad se dedicaría a esta producción. Lo que merece la pena vigilar es si el acuerdo llega a concretarse con un anuncio en firme, quién pone el dinero y qué reacción provoca en el resto de fabricantes de memoria, como Micron o Samsung, que podrían verse empujados a moverse en la misma dirección para no quedarse atrás. Si el plan sale adelante, hablaríamos de un cambio estructural en una industria acostumbrada a producir lejos de Estados Unidos.

El análisis de Salseo

  • El negocio de la memoria ha dejado de ser aburrido: es el cuello de botella de la IA. Llevar parte de esa producción a EE. UU. le da a SK Hynix argumentos ante Washington (aranceles, controles de exportación) sin renunciar a su liderazgo tecnológico, que es su verdadera ventaja competitiva.
  • Para Intel el atractivo es doble: dar uso a una capacidad industrial que hoy le cuesta dinero mantener y atarse a un socio estratégico sin tener que dominar la memoria, un negocio que no es el suyo. Es una forma de monetizar sus plantas mientras intenta recomponer su negocio de fabricación.
  • El detalle del 'por primera vez' es el cambio de fondo: la producción de memoria lleva décadas concentrada en Asia y trasladar una parte a suelo estadounidense altera la cadena de suministro global. Si sale bien, deja de ser una excepción y puede arrastrar a otros fabricantes a replicar el movimiento.
  • El matiz que no cuenta el titular: son conversaciones, no un contrato. Estos procesos se caen, se eternizan o se rebajan a la mínima expresión, y sin cifras ni calendario el efecto real sobre las cuentas de ambas compañías sigue siendo una incógnita. La señal a seguir es un anuncio en firme con inversión concreta.

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Fuente: Reuters