Snap lleva sus gafas de realidad aumentada a las empresas de la mano de Nvidia, AWS y Salesforce

Snap se alía con Nvidia, Amazon Web Services y Salesforce para vender sus gafas Specs, de 2.195 dólares, al mundo corporativo y no solo al consumidor. El reto: un mercado que ni HoloLens ni Quest han conseguido despegar.
Snap ha anunciado una alianza con Nvidia, Amazon Web Services (el negocio de servicios en la nube de Amazon) y Salesforce para intentar colar sus gafas de realidad aumentada Specs en el mundo de la empresa. El dispositivo, presentado en junio, tiene un precio de 2.195 dólares y exige un depósito reembolsable de 200 dólares para reservarlo. Hasta ahora la compañía lo había enfocado al público general y no a los desarrolladores, pero su consejero delegado, Evan Spiegel, quiere cambiar el relato: según él, el objetivo es que la gente "entienda que Specs es un ordenador, no unas gafas inteligentes para hacer fotos".
El contexto importa mucho. Snap ha construido su negocio en el mercado de consumo, sobre todo con publicidad, y el sector de la realidad aumentada y virtual lleva años prometiendo un despegue que nunca llega: las HoloLens de Microsoft y las gafas Quest de Meta no han logrado convertirse en un éxito masivo. Spiegel cree que el problema de aquellos equipos era su volumen y su incomodidad, y defiende que sus Specs encajan mejor en tareas concretas, como que un técnico de campo consulte instrucciones digitales mientras repara un equipo o interactúe con otros trabajadores sin usar las manos.
El papel de cada socio es clave en esta jugada. Nvidia aporta una plataforma de inteligencia artificial para realidad extendida (XR) de código abierto sobre la que ya están construyendo varias empresas, y Salesforce mete en la ecuación sus herramientas para empresas. "El objetivo con Salesforce y Nvidia es que sea realmente fácil para las compañías aprovechar los beneficios de esas plataformas agénticas", ha explicado Spiegel, en referencia a asistentes de IA capaces de ejecutar tareas por sí solos. En paralelo, Snap estrena un servicio de IA orientado al consumidor llamado Specs Intelligence, una especie de asistente digital que funciona tanto en las gafas como en iPhone y ordenadores Mac. Todavía no hay precios cerrados: habrá una versión gratuita y "distintos tramos de precio" según el uso.
Todo esto llega en pleno debate en el sector tecnológico sobre la seguridad de la inteligencia artificial y sobre si los grandes desarrolladores de modelos, como Anthropic y OpenAI, deberían frenar el ritmo. Spiegel reconoce que son preocupaciones "que se llevan planteando mucho tiempo" y pide una respuesta internacional y meditada: "Es muy importante que los reguladores y los responsables políticos consideren los daños potenciales reales en lugar de los imaginarios, y por eso creo que será clave que un grupo internacional y sensato se siente a coordinarlo".
El análisis de Salseo
- El giro hacia la empresa es, sobre todo, una búsqueda de ingresos que no dependan de la publicidad. Snap vive del negocio publicitario, muy sensible al ánimo de los anunciantes, y vender hardware de 2.195 dólares con software asociado a empresas abre una vía de ingresos recurrentes. El problema es que ese negocio exige un equipo comercial y ciclos de venta largos que Snap no ha necesitado nunca para su app.
- El interés de Nvidia aquí no es vender chips, sino colocar su plataforma de IA para XR en el puesto de trabajo. Si los cascos de Snap acaban en manos de técnicos de campo, Nvidia se asegura de que esas herramientas se construyan sobre su tecnología. Para Salesforce, es otra forma de estar presente en el día a día del empleado, más allá del software de gestión.
- El gran escollo es el historial: HoloLens y Quest llevan años sin despegar y el precio de 2.195 dólares sigue siendo difícil de justificar en un presupuesto corporativo frente a una tablet o un portátil. La señal concreta que hay que vigilar es si Snap anuncia clientes empresariales con despliegues reales y si empieza a desglosar ingresos de hardware o de negocio corporativo en sus resultados, en lugar de quedarse en el anuncio.
- Ojo al matiz: Specs Intelligence se lanza sin precios definidos, con capa gratuita y tramos por uso, lo que significa que la monetización de la parte de IA todavía es una incógnita. Y el mensaje de Spiegel pidiendo una regulación internacional basada en "daños reales y no imaginarios" también es posicionamiento: la industria intenta marcar el ritmo de las normas antes de que se las impongan.