Alianzas

Snap ficha a Salesforce y Nvidia para llevar sus gafas de realidad aumentada a la oficina

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Snap ficha a Salesforce y Nvidia para llevar sus gafas de realidad aumentada a la oficina

Snap ha anunciado alianzas con Salesforce, Nvidia y Amazon Web Services para integrar herramientas de trabajo en sus gafas de realidad aumentada Specs y entrar así en el mercado corporativo.

Snap ha movido ficha para dejar de ser solo la empresa detrás de Snapchat. La compañía anunció este miércoles una serie de alianzas con socios de peso —entre ellos Salesforce, Nvidia y Amazon Web Services— para integrar herramientas de trabajo dentro de sus gafas de realidad aumentada, conocidas como Specs, y así abrirse camino en el mercado empresarial. La idea es que esas gafas no sean un juguete de consumo, sino un utensilio de trabajo más, como un portátil o un móvil corporativo.

¿Y qué significa eso en la práctica? Las gafas de realidad aumentada superponen información digital sobre lo que vemos en el mundo real. Llevadas al entorno laboral, permiten cosas como consultar datos de un cliente sin soltar las manos, recibir asistencia remota de un compañero que ve lo mismo que nosotros o seguir instrucciones paso a paso en una reparación. Ahí es donde encajan los nuevos socios: Salesforce aporta su plataforma de gestión de clientes, de modo que la información comercial pueda aparecer delante de los ojos del trabajador, y Nvidia pone su tecnología de inteligencia artificial y gráficos, clave para que las gafas reconozcan el entorno y respondan con fluidez. Amazon Web Services, por su parte, entra como socio citado en el anuncio dentro de ese mismo ecosistema.

El movimiento tiene sentido porque el negocio de Snap depende en gran medida de la publicidad digital, un mercado cíclico y muy disputado. El ámbito empresarial, en cambio, ofrece otra vía: una empresa que adopta gafas para sus operarios o técnicos no compra un par, compra decenas o cientos, además de software y soporte asociado. Es un tipo de cliente con un tique medio mucho más alto y, sobre todo, más estable que un consumidor final que se compra unas gafas por curiosidad. La pega es que este terreno está muy disputado y lleva años prometiendo despegar sin terminar de hacerlo: las grandes tecnológicas llevan tiempo intentando convencer a las empresas de que las gafas inteligentes son el próximo gran salto, con resultados desiguales.

Para Salesforce y Nvidia, el anuncio es pequeño en términos de negocio inmediato, pero interesante como posicionamiento. Salesforce quiere estar presente en cualquier nuevo dispositivo donde se trabaje, porque si la forma de consultar datos cambia, no quiere quedarse fuera de esa pantalla. Nvidia, que se ha hecho gigante vendiendo los chips que entrenan la inteligencia artificial en los centros de datos, tiene aquí una vía para colocar también su software de IA en dispositivos que se llevan puestos, un terreno que podría crecer si las gafas se popularizan. En ambos casos es una apuesta estratégica de bajo coste y, por ahora, de retorno incierto.

La pregunta que queda en el aire es si estas alianzas se traducirán en clientes reales. De momento hablamos de una declaración de intenciones con nombres muy conocidos, sin detalles sobre precios, empresas piloto ni calendario comercial. La señal a vigilar será si Snap y sus socios anuncian contratos concretos con compañías que de verdad pongan las gafas a trabajar, y si los desarrolladores se animan a crear aplicaciones para la plataforma. Sin eso, el anuncio se quedará en una foto bonita con buenos apellidos.

El análisis de Salseo

  • Snap cambia de objetivo: pasa de vender un gadget de consumo a intentar vender una herramienta de trabajo. El negocio no es la gafa suelta, sino el contrato corporativo de decenas o cientos de unidades con software incluido, un ingreso más grande y menos dependiente del humor del mercado publicitario.
  • Para Nvidia lo relevante no es el hardware, sino colar su software de inteligencia artificial en una nueva categoría de dispositivos, las gafas que se llevan puestas. Hoy no mueve la aguja en ingresos, pero es una forma barata de estar posicionada si ese mercado despega, igual que hizo en otras olas tecnológicas.
  • En Salesforce la jugada va de no perder la pantalla: si el trabajo se traslada a la realidad aumentada, quiere que sus datos estén ahí antes que los de un competidor. Si la apuesta no cuaja, el daño es mínimo; si cuaja, se asegura un nuevo punto de acceso a sus clientes.
  • Lo que hay que vigilar no es el anuncio, sino lo que venga después: contratos con empresas reales, precios y aplicaciones de terceros. Una alianza con nombres famosos sin pilotos ni clientes identificados es una intención, no un negocio, y así debería leerse hasta que lleguen cifras.

Empresas mencionadas

Fuente: Reuters