El software se parte en dos: infraestructura vuela, aplicaciones se arrastran. ¿Hay esperanza?

Los analistas de Evercore detectan una brecha histórica entre el software de infraestructura y el de aplicaciones. Aunque Salesforce y otras aplicaciones sufren, aún podrían tener cartas bajo la manga.
El mundo del software está viviendo un cisma que rara vez se ha visto. Según un análisis de Evercore, las empresas que venden software de infraestructura —esas herramientas invisibles que hacen funcionar los sistemas— están dejando muy atrás a las compañías centradas en aplicaciones de negocio. La diferencia de rendimiento en bolsa entre ambos grupos ha alcanzado niveles históricos, y los inversores se preguntan si es momento de apostar por las rezagadas o seguir subidos a la ola de las ganadoras.
¿Quiénes están en cada bando? En el lado de la infraestructura brillan nombres como CrowdStrike, Datadog, Microsoft o Samsara. Estas empresas proporcionan ciberseguridad, monitorización de sistemas, nube e internet de las cosas, servicios que se han vuelto imprescindibles en la era de la inteligencia artificial. Sus acciones han subido con fuerza porque el mercado las ve como los 'picos y palas' de la fiebre del oro digital: sin ellas, la IA no puede funcionar. En el otro extremo, compañías de aplicaciones como Salesforce, Adobe o Workday, que ofrecen software para ventas, marketing o recursos humanos, han tenido un desempeño mucho más modesto.
¿Por qué este divorcio? La explicación de Evercore apunta a que, en un entorno económico incierto, las empresas recortan primero los gastos en software que consideran menos esencial. Una herramienta de gestión de clientes puede esperar, pero si se cae la nube o entra un virus, el negocio se para. Además, la explosión de la IA generativa ha disparado la demanda de infraestructura para entrenar modelos y procesar datos, mientras que las aplicaciones aún están buscando cómo monetizar esa tecnología sin canibalizar sus propios productos.
Sin embargo, no todo está perdido para las aplicaciones. El mismo analista de Evercore señala que hay esperanza para algunas, como Salesforce. La compañía del CRM está integrando funciones de IA en su plataforma y podría beneficiarse si las empresas deciden por fin actualizar sus sistemas tras años de ajustes. La clave estará en demostrar que sus nuevas capacidades justifican un gasto adicional, algo que aún no está garantizado.
Para el inversor particular, este momento plantea un dilema interesante. ¿Seguir apostando por las infraestructuras, que ya han corrido mucho y pueden estar caras, o buscar gangas entre las aplicaciones con la esperanza de que remonten? La decisión no es sencilla, pero entender qué hay detrás de esta brecha histórica es el primer paso para no quedarse atrapado en el lado equivocado de la división.
El análisis de Salseo
- La divergencia no es casual: la IA está succionando presupuestos hacia la infraestructura porque es el requisito previo para cualquier proyecto. Mientras esa dinámica siga, las aplicaciones lo tendrán difícil para recuperar terreno.
- El argumento a favor de aplicaciones como Salesforce es que la productividad que promete la IA acabará llegando a las herramientas de negocio. Si logran demostrar un retorno de la inversión claro, podrían cerrar la brecha, pero el reloj corre y la paciencia del mercado es limitada.
- Un riesgo para las infraestructuras es que su valoración ya descuenta un crecimiento perfecto. Cualquier señal de desaceleración en la nube o el gasto en IA podría golpearlas con fuerza, mientras que las aplicaciones, al estar más castigadas, tendrían menos que perder.
- Vigila los próximos resultados de las empresas de aplicaciones: si muestran que la IA está impulsando nuevas ventas y no solo reemplazando las antiguas, podríamos estar ante un punto de inflexión. Si no, la brecha podría ensancharse aún más.