SoundHound cae un 30% en el año: los analistas aún ven un 70% de recorrido

Las acciones de SoundHound AI se hunden un 30% en 2024 pese a un fuerte crecimiento de ingresos. Los analistas mantienen una recomendación de compra fuerte y un precio objetivo medio que implica un potencial alcista del 71,6%.
Las acciones de SoundHound AI (SOUN), compañía especializada en reconocimiento de voz y procesamiento de lenguaje natural, han caído alrededor de un 30% en lo que va de año y cotizan por debajo de los 7 dólares. Esto supone un desplome de casi el 70% desde su máximo de 23,95 dólares. La caída se produce a pesar de que la compañía presentó unos ingresos de 61,9 millones de dólares en el segundo trimestre, un 45% más que el año anterior. El mercado sigue preocupado por la rentabilidad y por una valoración que muchos consideran elevada, y la debilidad general del sector tecnológico y de la inteligencia artificial ha añadido más presión a la acción.
Para poner en contexto, SoundHound ha multiplicado por diez sus ingresos trimestrales desde que salió a bolsa en 2022. La empresa también ha elevado su previsión de ingresos para 2026 hasta un rango de 230 a 260 millones de dólares, frente a los 225 a 260 millones anteriores. Sin embargo, sigue registrando pérdidas: en el segundo trimestre anotó una pérdida neta GAAP de 42,8 millones de dólares, lastrada por los altos costes de investigación e integración. La gran pregunta es si SoundHound es capaz de convertir su rápido crecimiento en beneficios sostenibles.
La valoración también juega en contra. La relación precio-ventas (una métrica que compara la capitalización bursátil con los ingresos) se sitúa en 13,21 veces, muy por encima de la media del sector, que es de 3,47 veces. Esto deja poco margen de error: cualquier resultado débil podría castigar aún más la acción, porque los inversores ya exigen un crecimiento muy fuerte para justificar ese precio.
A pesar de todo, Wall Street sigue siendo optimista. El analista de Oppenheimer Brian Schwartz mantiene una recomendación de mantener (Hold) y califica el trimestre de "muy sólido", destacando el fuerte crecimiento de ingresos y las grandes conquistas de clientes. En D.A. Davidson, Gil Luria mantiene su recomendación de comprar pero recorta su precio objetivo de 12 a 10 dólares. Mientras, Thomas Blakey, de Cantor Fitzgerald, mantiene su recomendación de comprar y su precio objetivo de 15 dólares, lo que implica un potencial de más del 95%. Según TipRanks, la acción tiene una recomendación general de compra fuerte, con cuatro analistas recomendando comprar y uno mantener. El precio objetivo medio es de 12 dólares, lo que sugiere una subida del 71,6% desde los niveles actuales.
El análisis de Salseo
- El mercado está castigando a SOUN no por su crecimiento, sino por la falta de beneficios. Con una relación precio-ventas de 13 veces (el triple de la media sectorial), la acción necesita cumplir expectativas muy altas en cada trimestre; cualquier tropiezo en márgenes o en la integración de compras puede provocar desplomes adicionales.
- El abismo entre la caída del 30% y el precio objetivo medio de 12 dólares (un 71% de potencial) refleja dos visiones opuestas: los analistas confían en la demanda de IA de voz, pero el mercado descuenta que el crecimiento se desacelerará o que las pérdidas se alargarán. Habrá que vigilar si el cierre de la compra de LivePerson se completa y si la dirección cumple la guía de 2026.
- La subida de la previsión de ingresos para 2026 (de 225-260 a 230-260 millones) es una señal positiva de confianza de la directiva, pero el aumento es pequeño (solo 5 millones en el rango bajo) y no resuelve el problema de fondo: cuándo llegará el break-even y cómo se financiará mientras tanto.
- Parte del desplome se explica por la debilidad general del sector tecnológico y de IA, no solo por problemas de SOUN. Si el sentimiento hacia la IA mejora (por ejemplo, con resultados de grandes tecnológicas o un cambio en las expectativas de tipos), la acción podría rebotar rápido, pero también es vulnerable a nuevas caídas si el mercado se vuelve más exigente con las empresas no rentables.