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SpaceX aborta en el último segundo el segundo lanzamiento del Starship V3 y sus acciones se resienten

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SpaceX aborta en el último segundo el segundo lanzamiento del Starship V3 y sus acciones se resienten

Un fallo en el encendido de varios motores Raptor obligó a abortar la misión, que pretendía poner en órbita los primeros satélites Starlink V3. Las acciones de SpaceX, que cotiza desde junio, cayeron más del 4% en el after-hours.

SpaceX vivió este jueves un momento de máxima tensión en su base de Boca Chica (Texas). El segundo intento de lanzamiento de su flamante Starship V3 se frustró de forma abrupta apenas unos instantes después de que los motores del propulsor Super Heavy comenzaran a rugir. Según explicó el propio Elon Musk en su red social X, "algunos motores no arrancaron, lo que activó una aborto automático del lanzamiento". La compañía confía en volver a intentarlo "en unos días".

La misión era especialmente relevante por dos motivos. Por un lado, suponía el estreno en vuelo de los satélites Starlink de tercera generación, una pieza clave en el ambicioso proyecto de centros de datos orbitales que SpaceX quiere validar técnica y económicamente. Por otro, era el primer intento de lanzamiento del Starship desde que la empresa protagonizara la mayor salida a bolsa de la historia el pasado 12 de junio, con una valoración que rozó a gigantes como Amazon o Microsoft.

El debut bursátil no ha sido un camino de rosas. Las acciones de SpaceX cerraron la sesión regular del jueves por debajo de su precio de salida a bolsa (135 dólares) y, tras conocerse el aborto del lanzamiento, se desplomaron más de un 4% en las operaciones posteriores al cierre. La cotización refleja la inquietud de unos inversores que ven cómo el principal generador de ingresos del grupo —Starlink— depende del éxito de un cohete que aún está en fase de pruebas.

El historial reciente del Starship V3 invita a la cautela. En mayo, durante su primer vuelo, el propulsor Super Heavy sufrió un fallo antes de intentar un amerizaje simulado, lo que obligó a la Administración Federal de Aviación (FAA) a abrir una investigación. Aunque la FAA dio luz verde a un nuevo vuelo esta misma semana tras identificar las causas y las correcciones necesarias, aquella misión también registró la pérdida de un motor en la etapa superior. Aun así, la nave logró completar con éxito su propio amerizaje simulado.

Ahora, los ingenieros de SpaceX deben vaciar todo el propelente del Super Heavy y de la etapa superior antes de analizar qué salió mal. Las imágenes de la retransmisión oficial mostraron que cuatro de los nuevos motores Raptor no llegaron a encenderse. El lanzamiento parecía ir sobre ruedas hasta que, en el último suspiro, el sistema de diluvio de agua se activó y los motores escupieron fuego para, de repente, apagarse por completo.

El análisis de Salseo

  • El aborto de hoy no es un simple retraso técnico: pone de manifiesto la complejidad de los nuevos motores Raptor y la presión que supone volar con carga real (los Starlink V3) en un cohete que aún no ha demostrado alcanzar la órbita terrestre.
  • Para un inversor, la reacción del mercado es la señal más clara. Con las acciones ya por debajo del precio de salida a bolsa, cada tropiezo del Starship alimenta las dudas sobre la capacidad de SpaceX para cumplir su hoja de ruta y rentabilizar su división Starlink, que es la única rentable del grupo.
  • El verdadero termómetro será el próximo intento de lanzamiento. Si SpaceX logra volar en pocos días y completar la misión, el golpe bursátil podría ser pasajero. Pero un nuevo fallo, sobre todo si implica a los motores o a la etapa superior, pondría en jaque los plazos de los centros de datos orbitales y la confianza de los accionistas.
  • Conviene no perder de vista que la FAA ya ha dado el visto bueno tras el incidente de mayo, lo que sugiere que los problemas actuales son más de puesta a punto que de diseño fundamental. Sin embargo, el mercado no perdona la incertidumbre cuando la valoración sigue siendo tan exigente.

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Fuente: TechCrunch