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SpaceX se acerca a los 100.000 millones con un nuevo contrato de potencia de IA

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SpaceX se acerca a los 100.000 millones con un nuevo contrato de potencia de IA

SpaceX firma un acuerdo para vender capacidad de cálculo de inteligencia artificial por 1.100 millones de dólares al mes, un empujón hacia su ambicioso objetivo de facturar 100.000 millones anuales a finales de 2026.

SpaceX ha cerrado un nuevo contrato para vender potencia de cálculo destinada a inteligencia artificial, y con ello se acerca un poco más a una meta de facturación que hace unos meses sonaba casi a ciencia ficción. Lo contó su veterano director financiero, Bret Johnsen, en una conferencia organizada por Goldman Sachs: el acuerdo se firmó a principios de mes con un cliente que no se ha desvelado y vale 1.100 millones de dólares al mes, con inicio en diciembre. Traducido a ritmo anual, son unos 13.000 millones de dólares al año.

Esa cifra importa porque el objetivo declarado de la compañía es alcanzar una facturación anualizada de 100.000 millones de dólares al cierre de 2026. Para entenderlo sin jerga: el sector usa la llamada "run rate" o ritmo anualizado, que básicamente coge lo que una empresa ingresa en un periodo corto y lo estira como si se mantuviera todo el año. Es una proyección, no una realidad consolidada, pero sirve para medir la velocidad. Y la velocidad, según el banco Deutsche Bank, es notable: su analista Edison Yu calculaba que en el segundo trimestre del año SpaceX iba a un ritmo de solo 31.000 millones anuales. Aun así, en una nota de hace un mes sostenía que llegar a los 100.000 millones es "probablemente muy alcanzable", impulsado sobre todo por el negocio de nube especializada para IA y por la aportación de Cursor, una startup que SpaceX adquirió.

El contexto ayuda a entender por qué se firman contratos así. Las empresas que trabajan en inteligencia artificial están hambrientas de capacidad de cálculo y esta escasea frente a la demanda: según un informe de PwC, hasta 2050 se espera gastar más de 36 billones de dólares en potencia de cómputo. Vender y alquilar esa capacidad se ha convertido en un gran negocio, en el que también están gigantes como Microsoft. SpaceX no es nueva en esto: en julio firmó un contrato de 6.700 millones por seis meses con un cliente sin identificar que varios analistas apuntan al Departamento de Defensa de Estados Unidos. Además mantiene acuerdos plurianuales para suministrar cómputo a Anthropic (a razón de 1.250 millones al mes hasta mayo de 2029), a Alphabet (920 millones al mes desde el próximo mes hasta junio de 2029), que es a la vez competidor e inversor, y a la startup Reflection AI.

Ahora bien, no todo es tan sólido como parece. El propio Johnsen admitió que "casi todos, si no todos" los contratos de cálculo permiten que cualquiera de las dos partes los rompa antes de tiempo transcurridos solo unos meses. Es decir, que esos miles de millones anualizados podrían esfumarse de un plumazo si el cliente cambia de idea. El directivo justificó esa cláusula en la "convicción interna" de SpaceX sobre sus propios productos, que necesitan potencia de cálculo para entrenar y ejecutar modelos: "No quieres verte en la situación de limitar tus propios productos en los próximos años porque regalaste el cómputo para siempre", resumió. La compañía, por tanto, juega a dos bandas: monetiza el exceso de capacidad hoy, pero se reserva margen para no quedarse sin ella mañana.

El análisis de Salseo

  • El titular vende "acercarse a los 100.000 millones", pero lo relevante es el mecanismo: SpaceX ya no crece solo con cohetes, crece alquilando capacidad de cálculo. El salto desde los 31.000 millones de ritmo anual del segundo trimestre hasta los 100.000 a finales de 2026 no lo explica el negocio espacial, sino la nube para IA. Es, en la práctica, una empresa de infraestructura tecnológica además de aeroespacial.
  • La letra pequeña pesa más que la cifra: si casi todos esos contratos se pueden cancelar a los pocos meses, los 13.000 millones anuales de este acuerdo son un número que puede desaparecer tan rápido como llegó. La señal a vigilar no son los anuncios nuevos, sino las renovaciones y ampliaciones de los contratos ya firmados (Anthropic hasta 2029, Google hasta 2029): si se acortan o se renegocian a la baja, el objetivo de 100.000 millones se tambalea.
  • Hay un equilibrio delicado con los clientes: Alphabet es a la vez socio, proveedor/competidor e inversor, y Anthropic paga 1.250 millones al mes mientras compite en IA. SpaceX depende de un puñado de clientes enormes que, si ajustan su gasto en cómputo, pueden revertir la tendencia en un trimestre. El riesgo no es tecnológico, es de concentración de cartera.
  • El apunte geopolítico es el que menos se comenta: el contrato de julio, que varios analistas atribuyen al Departamento de Defensa de Estados Unidos, apunta a que los gobiernos se están convirtiendo en clientes ancla de la potencia de cálculo. Eso difumina la frontera entre defensa, espacio y nube, y da a SpaceX una pata de ingresos menos cíclica que la comercial… siempre que los presupuestos públicos acompañen.

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Fuente: Market Watch