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SpaceX firma un acuerdo de IA de 1.100 millones al mes: ¿nueva acción de IA?

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SpaceX firma un acuerdo de IA de 1.100 millones al mes: ¿nueva acción de IA?

SpaceX ha cerrado un contrato de alojamiento de inteligencia artificial valorado en unos 1.110 millones de dólares al mes que empieza el 1 de diciembre, lo que equivale a unos 13.000 millones anuales. La compañía dice que ahora ve más cerca su meta de 100.000 millones de ingresos anualizados a final de año.

SpaceX ha dado un golpe sobre la mesa en el negocio de la inteligencia artificial. Su director financiero, Bret Johnsen, confirmó el jueves que la compañía ha firmado un acuerdo de alojamiento de IA (es decir, alquilar su capacidad de cálculo a otras empresas) por unos 1.110 millones de dólares al mes. El contrato arranca el 1 de diciembre, así que de momento solo ese mes entrará en las cuentas de este año.

El detalle importante es la escala: 1.110 millones al mes equivalen a unos 13.000 millones de dólares al año. Eso no significa que SpaceX vaya a ingresar esa cifra en 2026, porque el acuerdo no empieza hasta diciembre, pero sí da a la compañía mucha más confianza en su objetivo de alcanzar una tasa de ingresos anualizados de 100.000 millones de dólares a finales del año que viene. Johnsen fue tajante: "Ahora tenemos aún más convencimiento sobre ese objetivo de 100.000 millones".

Detrás de este contrato está una infraestructura que SpaceX está construyendo a toda velocidad. La empresa espera cerrar este año con algo más de 2 gigavatios de capacidad de cálculo en tierra y planea llegar a entre 5 y 10 gigavatios el año que viene. El CFO reconoció que no habrían hecho esa proyección sin tener ya atados el suministro eléctrico, las instalaciones y los permisos necesarios. La electricidad se ha convertido en el gran cuello de botella de los centros de datos de IA, y el acceso a los chips avanzados es el otro. SpaceX utiliza procesadores de Nvidia para su infraestructura, y según Johnsen esa relación con Nvidia debería ayudarle a asegurarse asignaciones de chips.

Las cuentas del negocio también pintan bien. SpaceX calcula que su capacidad de cálculo genere entre 30 y 50 dólares de ingresos por vatio el año que viene, y los acuerdos actuales estarían cerca del extremo alto de ese rango. De hecho, el directivo asegura que algunas inversiones en infraestructura de IA podrían amortizarse en menos de un año, lo que le permitiría recuperar el dinero rápido mientras sigue ampliando sus centros de datos.

Y la ambición no se queda en tierra: SpaceX quiere llevar parte de ese negocio de cálculo a la órbita. Espera lanzar sus primeros satélites de computación orbital el año que viene y hacer despliegues mayores en 2028. La idea es que poner hardware en el espacio reduzca costes de electricidad, refrigeración, suelo y permisos. El problema es que subir equipos potentes al espacio es carísimo y reemplazarlos allí sería mucho más complicado que en un centro de datos terrestre. Para que salga a cuenta, SpaceX necesita abaratar el lanzamiento, y eso depende de que Starship sea totalmente reutilizable y vuele lo suficiente. Como resumió Johnsen, "el momento en que esto sea mejor que lo terrestre depende por completo de la reutilización". La compañía espera que un próximo vuelo de Starship transporte satélites Starlink V3 de producción, lo que marcaría el paso de las misiones de demostración a los lanzamientos comerciales regulares.

El punto que aún está por demostrar es la durabilidad de estos ingresos. La mayoría de los contratos de alojamiento de IA de SpaceX duran ahora unos seis meses, lo que le da flexibilidad para reservar parte de su capacidad a sus propios productos de IA, pero también ofrece mucha menos visibilidad que los contratos plurianuales. La clave para los inversores será ver si SpaceX consigue renovar esos acuerdos y sumar clientes a medida que amplía su capacidad de cálculo, algo que podría convertir el alojamiento de IA en un negocio relevante mucho antes de que la computación orbital despegue.

El análisis de Salseo

  • El contrato vale unos 13.000 millones de dólares anualizados, frente al objetivo de 100.000 millones de ingresos anualizados para finales de 2026. Es decir, un solo cliente cubriría más de una décima parte de la meta: la noticia no es un titular brillante, es una pieza real del puzle que SpaceX dice que necesita para justificar su valoración.
  • El detalle que el titular no cuenta es la duración: la mayoría de estos contratos de alojamiento de IA duran unos seis meses. Eso significa que SpaceX está apuntalando su previsión de ingresos con acuerdos de corto plazo, muy lejos de la visibilidad que da un contrato plurianual. La prueba de fuego será la tasa de renovación y la llegada de nuevos clientes en 2026 y 2027.
  • Aquí SpaceX compite por algo escaso: electricidad, permisos y chips. Su capacidad de cerrar contratos a precios altos (cerca del rango de 30-50 dólares por vatio) depende tanto de su relación con Nvidia, que le asegura asignaciones de procesadores, como de su capacidad de conseguir potencia eléctrica. Si cualquiera de esas dos patas falla, la ampliación de gigavatios se frena y con ella los ingresos.
  • La parte orbital es la apuesta más romántica y la más frágil: satélites de cómputo en 2027 y despliegues mayores en 2028 solo tienen sentido si Starship logra ser reutilizable y volar muy a menudo. La señal concreta que hay que vigilar no es un contrato más, sino la cadencia de vuelos de Starship y el lanzamiento de los Starlink V3: de ahí sale o no sale el ahorro de costes que haría viable la computación en órbita.

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Fuente: TipRanks