Un analista ve a SpaceX un 34% por debajo: "es un sueño imposible"

SpaceX acumula una subida del 24% desde su salida a bolsa en junio, pero un analista cree que su valoración de más de 2 billones de dólares ya descuenta años de éxitos y apunta a una caída del 34%. Wall Street, de momento, no le hace caso.
SpaceX (cotiza bajo el ticker SPCX) ha subido alrededor de un 24% desde que saliera a bolsa en junio a 135 dólares por acción, y ya vale más de 2 billones de dólares. La compañía aeroespacial de Elon Musk ha dado en las últimas semanas varios motivos para seguirla de cerca: avances en inteligencia artificial, conexión a internet por satélite y exploración espacial que han disparado las expectativas sobre su futuro.
El último movimiento conocido es su intento de conseguir 40.000 millones de dólares de financiación para comprar chips de Nvidia y ampliar así su infraestructura de inteligencia artificial. Apollo Global Management sería la firma encargada de liderar la operación. El plan pasa por multiplicar su capacidad de computación: de 1,4 gigavatios a finales de junio a cerca de 10 gigavatios a finales de 2027, según lo previsto.
En paralelo, la compañía ha ido sumando hitos. El 28 de septiembre su cohete Starship entró en órbita por primera vez, algo que podría abaratar los lanzamientos futuros y reforzar la próxima generación de su red de satélites Starlink. Ese negocio de internet por satélite ya ha duplicado su base de clientes hasta los 12 millones de suscriptores, y los ingresos del segundo trimestre crecieron un 92% respecto al año anterior, hasta 7.800 millones de dólares.
Pese a todo esto, el inversor Timur Mekhantev cree que la valoración actual de SpaceX es un "sueño imposible", porque se apoya en unas expectativas de crecimiento que quizá nunca se cumplan. Su primer argumento es la enorme distancia entre lo que factura la empresa y los beneficios que harían falta para justificar ese precio: cotiza cerca de 100 veces sus ingresos de los últimos doce meses, un múltiplo muy exigente (en términos llanos, se paga un dólar por cada dólar de facturación anual, cuando lo normal en una empresa madura es pagar bastante menos). Además, el gasto en inversiones alcanzó los 28.500 millones en el primer semestre de 2026 y el flujo de caja libre fue negativo en unos 25.000 millones. Su segundo argumento es el fin de las restricciones que impiden vender a empleados e inversores tempranos: conforme se liberen acciones tras los resultados del tercer trimestre y expiren los últimos bloqueos en diciembre, la mayor oferta de títulos podría presionar el precio. Aun reconociendo las fortalezas de la compañía (Starlink ya es rentable, los contratos con el Gobierno y lanzamientos más baratos), Mekhantev fija su objetivo a doce meses en 110 dólares —lo que implicaría un 34% de caída desde los niveles recientes— y su recomendación es vender. De hecho, sugiere esperar a diciembre, cuando venzan esas restricciones de venta, por si aparece un punto de entrada mejor.
Wall Street no comparte ese escepticismo. Entre los analistas que siguen el valor hay 27 compras, 4 mantener y solo 2 ventas, lo que arroja un consenso de compra fuerte, con un precio objetivo medio a doce meses de 215,72 dólares, un 29% por encima del precio actual.
El análisis de Salseo
- La noticia revela que SpaceX no es solo una empresa de cohetes: los 40.000 millones para comprar chips de Nvidia y pasar de 1,4 a casi 10 gigavatios de capacidad de computación la colocan de lleno en la carrera de la infraestructura de IA. El mecanismo es claro: el cómputo alimenta mejores servicios (Starlink, defensa, datos) y puede convertirse en una pata de ingresos nueva, pero exige una inversión gigantesca antes de ver retorno.
- El dato que de verdad sostiene la tesis bajista es la combinación de valoración y caja: cotizar cerca de 100 veces ingresos con un flujo de caja libre negativo de unos 25.000 millones significa que el mercado está pagando por una ejecución perfecta durante años. Si se financia con deuda o con capital ajeno (Apollo liderando la operación), el riesgo no es solo que el crecimiento se retrase: es que el coste financiero se sume a las salidas de dinero.
- Ojo con el calendario. Tras los resultados del tercer trimestre y, sobre todo, en diciembre, expiran las restricciones que bloquean la venta a empleados e inversores tempranos. Es un catalizador técnico clásico: de golpe hay más acciones disponibles y, si el accionista tiene una revalorización del 24% en unos meses, las ganas de recoger beneficios son altas. La señal a vigilar es el volumen negociado y el comportamiento del precio en esas fechas, no los titulares.
- La foto final es una pelea entre dos formas de mirar la misma empresa: el analista valora por separado los negocios de conectividad, espacio e IA y aun así le sale un objetivo de 110 dólares, mientras el consenso de Wall Street apunta a 215,72 dólares. Traducido: el mercado no está pagando por los beneficios actuales, sino por la opción de que SpaceX sea el proveedor clave de la economía espacial y de la IA. Esa opcionalidad puede mantener el precio alto mucho tiempo, pero también hace que la corrección, cuando llega, sea rápida.